Expertos HC

Qué es el ‘retrofit’, y por qué es el nuevo filón de las marcas

El aumento constante de la electrónica presente en los automóviles está cambiándolo todo. Incluso la forma en que los fabricantes renuevan sus productos. Esto está dando lugar a una generación de modelos... diferentes.

Imagen de un Nissan PAO naranja

Como bien sabes -si eres lector habitual-, en HACKERCAR procuramos estar siempre al tanto de las últimas tendencias en la tecnología que incorporan los vehículos nuevos. Pero hay ocasiones en que uno no puede sino quedarse perplejo ante el ritmo meteórico con que son introducidas en el mercado.

Durante el año 2019 vivimos un caso realmente curioso en nuestra redacción. Allá por marzo, tuvimos el placer de analizar a fondo las tecnologías del Renault Espace en una prueba que contó con la experiencia, el ‘buen hacer’ y la firma de nuestra compañera Belén Rozas.

Si bien la actual generación se remonta al 2015, lo cierto es que su tecnología se encontraba plenamente vigente en el momento de nuestro análisis. No en vano, tanto sus ayudas a la conducción como su sistema multimedia R-Link 2 están presentes en la ‘médula espinal’ del catálogo del rombo: el compacto Mégane, la berlina Talisman y el también monovolumen Scénic.

Pero el pasado mes de noviembre, nos sorprendió la noticia de su puesta al día. Contrariamente a la tradición de ‘Fases’ que practica Renault, en las cuales el modelo sufre importantes cambios estéticos -como, por ejemplo, la tercera generación del Clio-, los retoques en el exterior del Espace han sido mínimos, destacando las nuevas ópticas delanteras en Led.

En esta ocasión la mayor transformación se ha llevado a cabo en el interior, el cual integra ahora el sistema Easy Link y el ‘Virtual Cockpit’… ¡apenas unos meses después de presentar ambos equipamientos a la prensa con los nuevos Clio y Captur! ¿Cómo ha sido posible una actualización de tanto calado, en tan poco tiempo? La respuesta es sencilla: la firma gala -y muchas otras más- está optando por la técnica del ‘retrofit’.

¿Qué significa… y de dónde viene?

En pocas palabras, este término anglosajón define la acción de instalar en una máquina -un coche, en nuestro caso- un elemento procedente de una versión más reciente. Esta práctica está muy extendida entre los entusiastas que pueblan los foros y comunidades dedicadas a una marca o modelo en concreto.

En todas ellas existen tutoriales que -en función de tu habilidad y tu tiempo- te ayudan a integrar los equipamientos que tu coche jamás hubiese podido llevar de otra manera, especialmente los relacionados con la conectividad y el infoentretenimiento.

Eso sí, no es una tarea apta para todos los públicos: si bien instalar un navegador puede llevar poco más de una tarde con algún amigo, montar -por ejemplo- todo lo necesario para disponer de un climatizador automático es toda una ‘obra mayor’ únicamente recomendable para expertos que sepan lo que hacen. El resultado de estos ‘bricos’ es un coche más equipado y -en no pocas ocasiones- más conectado. Mejor adaptado, en definitiva, a las tendencias actuales.

¿Qué lleva a la industria automotriz a optar por esta vía tan propia de aficionados? La primera razón es -sin duda- la económica, pues es mucho más barato incorporar tus nuevas tecnologías en un modelo existente antes que crear otro completamente desde cero. La segunda tiene que ver con la silenciosa evolución de los compradores, quienes priorizan -cada vez más- la tecnología del vehículo sobre sus demás características.

Así, este nuevo paradigma del consumo -reconocido por las propias marcas- establece que el atractivo de un diseño se mantiene constante a pesar del tiempo, siendo el hecho de ofrecer -o no- un determinado sistema lo que decanta la decisión de la compra.

Todo ello nos lleva -ya lo hace, de hecho- a un futuro en el cual los fabricantes introduzcan, cada año, pequeñas novedades en sus modelos. Es la política de los ‘Model Year’, la cual practican las firmas estadounidenses desde la década de los sesenta.

El mejor ejemplo de esta estrategia en Europa lo encarna –precisamente- el consorcio italoamericano FCA, que mantiene ‘a la última’ productos con una dilatada trayectoria comercial como el Fiat 500 -y su pariente ‘racing’, el Abarth 595-, o los Giulia y Giulietta de Alfa Romeo.

¿Adónde nos conducirá esta forma de vender coches? ¿Será el ocaso de los grandes diseñadores… en beneficio de los programadores más hábiles? Sólo el tiempo, como juez inapelable del mundo, lo dirá…  

Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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