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Así afectará al coche eléctrico de Nissan los problemas de Ghosn

¿Cuáles pueden llegar a ser las consecuencias que puede tener para Nissan-Renault la detención de Carlos Ghosn, responsable de esta alianza?

La detención en Japón, el pasado 19 de noviembre, del, hasta aquel momento, máximo responsable de la alianza Nissan-Renault, Carlos Ghosn por un presunto delito de fraude fiscal en aquel país ya se ha dejado notar en el valor bursátil de toda la organización.

Sin ir más lejos, desde que se dio a conocer la noticia, el precio de sus acciones ha bajado alrededor de siete puntos, situándose en el punto más bajo de este último año.

Aunque mientras se escriben estas líneas -4 de diciembre-, sus acciones han subido de nuevo tres puntos, sobra decir que tampoco estamos ante una compañía que haya visto aumentar su valor últimamente. Desde abril, podríamos considerar que, con los vaivenes esperables, sus acciones han ido perdiendo interés. Así, han pasado desde los 98 euros largos a principios de aquel mes, hasta los 61 de estos días. Por eso, echar únicamente la culpa de este descenso al señor Ghosn es, cuanto menos, pecar de ingenuo.

Los motivos por los que la alianza ha hecho lo correcto

Y lo es, precisamente, porque la compañía ha actuado correctamente en este asunto. En primer lugar, porque la investigación comenzó dentro de la propia empresa. En concreto, el consejero delegado de Nissan -y delfín del propio Ghosn- Hiroto Saikawa, fue quien levantó las alarmas. Él mismo hizo público el presunto fraude fiscal de quien fuera su mentor. En segundo lugar, porque el presunto fraude fiscal atañe, en primera instancia, al directivo.

Fue él quien, supuestamente, habría ocultado parte de su salario a las autoridades con el objetivo de evadir impuestos, encubriéndolos como fondos de la compañía. Unos fondos a los que solo él tendría acceso, aunque está por ver si para conseguirlos necesitó recurrir a más trabajadores. Pero, en todo caso, parece claro que, a priori, el fraude patrimonial no es de la organización.

Además, el fraude se habría cometido en Japón, a cuyas arcas Ghosn, que niega los hechos, habría defraudado alrededor de 38,5 millones de euros. Es por ello que Nissan ha movido las fichas culturales que se esperaban.

El anuncio de Saikawa venía unido a un relato de “indignación, frustración, decepción y desesperación”, que tan bien cala a nivel social en el país nipón. Y, por supuesto, se despidió fulminantemente al directivo.

Tampoco podemos obviar que ninguna empresa está libre de tener entre sus filas a alguien envuelto en un fraude. En todo caso, al menos hasta ahora, y hasta que se demuestre lo contrario, parece que el único responsable es el trabajador. Sea o no presidente del grupo.

Por eso, podríamos decir que la compañía ha hecho lo que debía hacer. En el momento en el que algo huele mal dentro de una organización, los pasos a seguir son los de llevar a cabo una investigación interna y, si hay pruebas de delito, hacerlas pública.

Así, si nos afecta como empresa, habremos minimizado el impacto de la posible crisis reputacional. Si se debe a factores externos, permite dejar claros los límites y desmarcarse de lo sucedido, estableciendo las operaciones adecuadas y previamente diseñadas para salir de la situación de la mejor forma posible.

No cabe duda de que mentir e intentar ocultar algo, nunca funciona. Y es que, tarde o temprano, alguien se va a dar cuenta. Si ese alguien no pertenece a la compañía, no solo habremos cometido un fraude, sino que, además, seremos cómplices de haberlo ocultado, perdiendo la poca credibilidad -y, por ende, reputación en el mercado- que tuviéramos.

Que se lo pregunten sino a Volkswagen o a Opel, envueltas desde hace meses en uno de los fraudes más dañinos de la industria, precisamente, por haber ocultado durante años esa conspiración llamada ‘dieselgate’.

La crisis no afectará a la apuesta por los vehículos eléctricos

Lo que no creo, sinceramente, es que esta crisis vaya a afectar al impulso que Ghosn estaba dando, a través de Nissan-Renault-Mitsibishi, a la movilidad eléctrica.

Muchas veces, se peca de dotar de una suerte de relación causal a hechos que para nada tienen que ver. Que alguien sea, por ejemplo, experto en algo, no significa que sepa de todo y, por ende, que sea un ejemplo a seguir o que esté en la potestad de dar un punto de vista más valioso que el resto de los mortales sobre otro tema diferente.

Que Ghosn fuera o no un abanderado de una tecnología que, está claro, es crítica para el devenir de la industria no tiene trascendencia. Él ha sido, durante esta última década, uno de los mayores defensores del coche eléctrico. Algo que, recalco, debería ser la norma y no la excepción, en la industria de la que es presente y futuro. Que luego haya tenido la supuesta desfachatez de evadir impuestos es otra cosa bien distinta, para nada relacionada con lo primero.

Por ello, no debería, en ningún caso, afectar a las enseñanzas y directrices que ha dejado como presidente, dentro y fuera del grupo, respecto a la importancia de seguir centrados en la evolución de motores eléctricos.

Les va, de hecho, el negocio en ello.

Hacker fundador de la consultora de Presencia y Reputación Online CyberBrainers. Consultor de Presencia Digital y Reputación Online, crossfighter y un comilón nato. Puedes leerme todos los días en mi blog -www.pabloyglesias.com-, uno de los mayores referentes en materia de nuevas tecnologías y seguridad de la información de habla hispana: Dos años consecutivos finalista de los premios Bitácoras a mejor blog de Seguridad Informática, dos veces finalista del Premio a Periodismo ESET.... En la actualidad asesoro a profesionales, PYMES y grandes empresas sobre cómo obtener valor de la información que circula a su alrededor. El punto medio necesario entre marketing, comunicación y seguridad de la información.

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