Movilidad

¿Puede el coronavirus estresarte al volante?

A pesar del confinamiento, muchos continúan -por necesidad laboral- utilizando el coche a diario. Y la presión de la situación puede volverse en su contra cuando se ponen en marcha.

Alegoría del peligro del sueño al volante

Pronto, muy pronto -antes de que puedas pensar en ello- habrá concluido la tercera semana de confinamiento obligada por el estado de alarma. En este tiempo, has podido ver cómo las calles de tu localidad se vaciaban… y, también, las de toda Europa.

Sin embargo, es posible que seas una de esas personas que aún sigue teniendo que desplazarse a diario, ya sea en vehículo particular, transporte público o a pie, por motivos laborales o de extrema necesidad. O, incluso, puede que tu vehículo sea tu herramienta de trabajo.

En estos casos puedes encontrarte bajo presión y estrés, tanto por miedo al contagio del coronavirus y sus consecuencias, como por las responsabilidades derivadas del trabajo y la incertidumbre del momento. Según las estadísticas, alrededor de un 20% de los accidentes de tráfico se relacionan con el estrés y sus síntomas.

Preocupados por esta cuestión, desde la Fundación para la Seguridad Vial –Fesvial han emitido un comunicado en el cual desgranan las causas más típicas del estrés… y algunos consejos para evitar su acumulación en la medida de lo posible.

Es algo normal

Desde la entidad aseguran que el estrés es un proceso psicológico normal que aparece cuando percibes -o se te presentan- situaciones de exigencia o demanda y no sabes cómo responder ante ellas de forma clara y adecuada. Estas exigencias o demandas pueden derivarse de nuestros pensamientos racionales o irracionales, de nuestros miedos o falsas percepciones

Muy posiblemente, por tu cabeza habrán pasado últimamente preguntas similares a éstas: «¿Me contagiaré?». «¿Donde voy a descargar la mercancía, habrá algún infectado?». «¿Y si atendiendo a un usuario me contagio porque me toca?». «¿Y si contagio a mi familia por trabajar?». «¿Si voy más deprisa, llegaré antes?». «¿Pero me multarán?». «¿Cerrará mi empresa si la situación sigue así?».

Si ante estas demandas o preguntas pudieras responder de forma inmediata y eficaz, la situación se resolvería con éxito y no se producirían las consecuencias negativas asociadas al estrés. En cambio, cuando no podemos dar una respuesta rápida y eficaz, nuestro organismo pone en marcha un mecanismo de emergencia general. Los cambios corporales que produce este mecanismo son lo que probablemente conoces como estrés.

Con ello, nuestro organismo trata de prepararse para afrontar cualquier tipo de situación problemática, destapando todo su potencial de defensa. De esta manera, no podemos afirmar que el estrés y este mecanismo de defensa sea algo malo, sino todo lo contrario: es un sistema de supervivencia humana. Por ello, un cierto nivel de estrés es necesario para salir con éxito de numerosas situaciones, como la que se vive actualmente en España.

Las situaciones causantes de estrés pueden ser múltiples. He aquí algunos ejemplos:

  • La sobrecarga de trabajo, especialmente si éste requiere precisión, exige mucha concentración o existe apremio de tiempo.
  • Los cambios bruscos o frecuentes en el estilo de vida: mudanzas, matrimonio, nacimiento de un hijo, separación o divorcio, fallecimiento de algún familiar cercano, incorporarse a un nuevo trabajo o ser despedido…
  • La autoexigencia: marcarse metas por encima de nuestras posibilidades, mantener un ritmo de vida acelerado, la excesiva competitividad en el ambiente o situaciones frustrantes.
  • La estimulación ambiental excesiva o molesta: por ejemplo, situaciones de elevada densidad de tráfico, los ambientes muy bulliciosos, ruido…
  • El peligro para la integridad o la seguridad de la persona, como los incidentes o numerosos eventos del tráfico.

Recomendaciones para hacerle frente

De cara a paliar -en la medida de lo posible- el estrés, Fesvial recoge en su comunicado una serie de recomendaciones para todos aquellos que deban ponerse en carretera:

  • Procura dormir las horas necesarias, siguiendo las recomendaciones de una higiene de sueño adecuada.
  • Intenta de vez en cuando no dedicar mucho tiempo a pensamientos catastrofistas.
  • Evita el consumo de alcohol y no te automediques.
  • No te pongas metas inalcanzables y prioriza lo importante.
  • Si encuentras un hueco, haz algo que te entretenga y relaje.
  • Si estas conduciendo, escucha música que te guste. No permanezcas continuamente pendiente de la información sobre la pandemia.
  • Intenta mantener una dieta saludable y beber mucha agua.
  • Reduce el consumo de café y otros estimulantes.
  • Si estás conduciendo y tienes un ataque de ansiedad o pánico -falta de aire, palpitaciones, sensación de ahogo y desbordamiento-, lo más recomendable es que detengas tu vehículo en una zona segura lo más rápidamente posible y solicites ayuda, comunicándolo a tus familiares o compañeros de trabajo.
Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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