Prueba a fondo

SsangYong Korando GLP

Hace tiempo que el SsangYong Korando dejó atrás sus 'aires' todo terreno para convertirse en SUV. Ahora, busca 'pelea' con los más populares del segmento. ¿Tiene la tecnología que hace falta para vencer?

Imagen frontal del SsangYong Korando

Qué debes saber del SsangYong Korando:

Que tiene más historia de la que aparenta. El primer SsangYong Korando surgió hacia 1983 en Corea del Sur, como un todo terreno puro clónico del Jeep Renegade -con licencia de su fabricante original de entonces, la American Motors-. Así se mantuvo hasta 1996, fecha en la cual adoptó un diseño propio -no sin cierta controversia- y pasó a emplear una variante más reducida del bastidor de su pariente Musso. Posteriormente, el Korando se tomó un ‘descanso’ entre 2006 y 2010, tras el cual reapareció en el catálogo de la marca ya como un SUV de carácter urbanita. Presentada en el Salón de Ginebra de 2019, la actual cuarta generación lleva apenas dos años a la venta entre los todo caminos de tamaño medio.

Que cuenta con una atractiva opción ‘eco’. La unidad que hemos probado incorporaba una instalación de GLP montada en fábrica. Este sistema de combustible supone un sobreprecio aproximado de 2.050€… pero lo compensa con la gran extensión que aporta a su autonomía -por encima de los 1.000 km- y las ventajas de lucir la etiqueta ‘Eco’ de la DGT.

Que puede venir muy equipado. El Korando de las imágenes pertenecería al acabado Premium. No es el más completo, pero no le anda muy lejos: ya incluye prácticamente todas las ayudas a la conducción del modelo -control de crucero, asistente de permanencia en el carril, detector de ángulo muerto…-. Lo sorprendente aquí es lo -relativamente- barata que puede salir tanta tecnología; uno similar podría costarte, aproximadamente, unos 28.850€ según el catálogo actual de la marca.

«Con su éxito, la cuarta generación del Korando le ha recordado a su gran rival -el Nissan Qashqai- que ningún reinado es eterno. Mucho menos si surge un aspirante como él, con una relación calidad-precio-tecnología difícil de batir».

Cuando apagamos los ordenadores -momento en el cual pasamos de periodistas del motor a ‘transeúntes’-, solemos expresar en ‘petit comité’ nuestras opiniones descarnadas acerca de las filosofías imperantes en el mercado automovilístico. Tal y como lo haría cualquier hijo de vecino. Y, si ya a principios del nuevo milenio los ánimos flaqueaban con el ‘fenómeno monovolumen’, la actual ola de los SUV ha elevado notablemente el ‘calor’ de esas conversaciones.

Tendemos, por tanto, a lamentarnos de que algunas nomenclaturas de postín hayan sucumbido a esta moda. Y caemos en el pecado de olvidar a otras que, quizá, han podido salir muy beneficiadas bajo su manto. Desde luego, el SsangYong Korando entra en este último grupo.

Imagen posterior del SsangYong Korando

Con su éxito, la presente cuarta generación nos ha hecho olvidar sus comienzos en España como aquel TT de aspecto ‘peculiar’. Y le ha recordado a su gran rival -el Nissan Qashqai– que ningún reinado es eterno. Mucho menos si surge un aspirante como él, con una relación calidad-precio-tecnología difícil de batir.

GLP: tres letras… que valen más que un sello

Como forma de hacer frente a la presión de las normativas anticontaminación, el SsangYong Korando sigue el mismo camino que otros modelos de precio razonable: ofrecer una versión equipada con GLP. Realizada en fábrica, la instalación se nos presenta perfectamente integrada. Tan sólo podríamos pedir que el indicador del sistema estuviese colocado en otro punto del salpicadero, de forma que no hiciera falta apartar la vista de la carretera para consultarlo.

Como viene siendo habitual, el motor arranca siempre con gasolina, cambiando a GLP automáticamente cuando la ECU detecta que aquél ha alcanzado su temperatura de funcionamiento normal. Esto ocurre casi sin que te des cuenta, ya que los efectos del gas licuado apenas se dejan notar más allá de un sonido algo más elevado.

Interior del SsangYong Korando

Dos son las ventajas de equipar este sistema: la primera, claro está, es la etiqueta ‘Eco’ de la DGT y sus beneficios para acceder a zonas ‘cero emisiones’. Pero la segunda es mucho mejor; una autonomía que supera -por poco- los 1.000 km, ya que a la propia del gas es preciso sumar la puede alcanzarse con la gasolina del depósito principal.

Y ya que hablamos de depósitos, mencionar que este extra implica renunciar a la rueda de repuesto bajo el suelo del maletero. Esto ya es una costumbre en prácticamente todas las marcas… pero no está de más recordarlo para quienes se interesen por primera vez en este combustible alternativo.

Todo esto no hace sino ampliar la versatilidad del nuevo bloque G15T de SsangYong, el cual probamos aquí en su configuración de 163 CV y cambio manual de seis relaciones. Se trata de un propulsor con mucho empuje y buenas recuperaciones en cualquier marcha, ideal para mantener cómodos cruceros a velocidad legal. El tacto del selector de velocidades es correcto, con un guiado suficientemente preciso. No puede decir lo mismo el embrague, el cual requiere algo de adaptación para no calar el coche en las primeras arrancadas.

Virtual Cockpit del SsangYong Korando

A pesar de que no estamos ante un deportivo -o una berlina ‘señorial’-, el dinamismo del Korando sorprende para bien. Y ello se debe a un chasis con tarados ‘de confort’ -ideal para viajes largos-, pero que no pasará apuros… salvo que intentes irte ‘de tramo’. Si le ‘buscas las cosquillas’, aparecerá el evidente -y esperable- balanceo de la carrocería.

Ayudas a la conducción: un gran salto adelante

Sentada la base, nos adentramos ya en su tecnología. Comenzamos por las ayudas a la conducción, las cuales se engloban dentro de ‘SASS’, la ‘suite’ propia de la marca. Sistemas como el asistente de mantenimiento de carril, la frenada automática de emergencia o el detector de fatiga se mantienen interconectados y siempre alerta, trabajando en conjunto para proteger al conductor en caso de emergencia.

Pero como no existe mejor defensa que un buen ataque, el Korando también cuenta con buena parte de las ayudas ‘activas’ que esperarías en coches de mayor enjundia. Un buen ejemplo es la alerta de ángulos muertos, la cual despliega un generoso campo de detección a ambos lados del vehículo. Otro que se nos ocurre bien podría ser la luz de carretera automática, capaz de alternar entre ‘cortas’ y ‘largas’ durante los trayectos nocturnos.

Y, por si lo anterior fuera poco, algunas otras tecnologías que ya son un estándar en este capítulo incluyen detalles muy agradables. Sin ir más lejos, el lector de señales de tráfico es capaz de interpretar -junto a las de prohibición y velocidad- la mayoría de indicaciones de peligro.

Seguimos con su ‘capacidad sensorial’. El Ssangyong Korando cuenta con sensores de maniobra delanteros y traseros, con una calibración adecuada. En la posición de pitido continuo, quedan aproximadamente entre 10 y 15 cm antes del obstáculo. Su complemento es una cámara de visión trasera con una perspectiva panorámica y una calidad de imagen en la media.

Todos estos asistentes -y sus opciones de ajuste- puedes controlarlos a través de la gran innovación del Korando: su ‘Virtual Cockpit’ de 10,25 pulgadas. Por primera vez, la firma coreana se ha atrevido a desarrollar un dispositivo de este tipo.

Virtual Cockpit alternativo del SsangYong Korando
Ajustes de ADAS en el SsangYong Korando

Y les ha salido casi perfecto: los gráficos son de calidad, y las animaciones se notan fluidas. Presenta varios modos de visualización, si bien el que aparece por defecto -la pareja de relojes- es el más práctico y razonable. Entre éstos, la zona central exhibe diversas informaciones como, por ejemplo, las del ordenador de a bordo.

¿Echamos en falta algo? Por poner alguna pega, estaría bien contar con una función adaptativa que permitiera al control de crucero regular por sí solo su velocidad en función del tráfico. Y ya, puestos a seguir pidiendo, el portón posterior podría ofrecer un mecanismo de apertura eléctrica para quien quiera abrirlo con las manos ocupadas. Algo nada extraño en un coche cuyo maletero -de 551 litros- apetece llenar.

Conectividad: pequeñas faltas… de fácil solución

Situada en el centro del salpicadero, se encuentra -perfectamente integrado- el sistema multimedia. Su planteamiento es muy similar al que ya encontramos en su pariente Rexton. Esto es: una pantalla de 8 pulgadas con una estética sobria -pero buena respuesta al tacto-, que preconiza una navegación rápida por los menús. Como complemento, tienes un buen arsenal de mandos físicos; cuatro botones y dos moletas, repartidas equitativamente a ambos lados.

Menú principal del SsangYong Korando

A falta de un navegador integrado -no disponible ni como opción-, éste es un coche ideal para aprovechar su compatibilidad con Android Auto y Apple CarPlay. Lo no tan ideal, en cambio, es la escueta bandeja del túnel central, en la cual pocos smartphones del mercado entran con holgura.

Sin salir de esa zona, lo que tampoco comprendemos es la escasez de puertos USB en un coche tan ‘viajero’. Máxime cuando la plaquita que sirve de marco al único que hay tiene espacio de sobra para alojar otro más o, incluso, una clavija auxiliar ‘a la antigua’.

Volviendo a lo positivo, el sistema del SsangYong Korando también encierra algunos detalles destacables. Dos de ellos podríamos ya calificarlos como ‘retro’: su compatibilidad con iPods, y su unidad interna de almacenamiento. Ésta te permite utilizarla como una ‘jukebox’, guardando tus archivos musicales para reproducirlos cuando quieras.

Menú alternativo del SsangYong Korando

La memoria interna con la función más curiosa de todas. Se trata de una aplicación para grabar notas de voz. Algo útil si los recuerdos no son tu fuerte… y pasas mucho tiempo conduciendo al día.

Concluimos, como de costumbre, hablando del equipo de audio. Aquí, a falta de una alternativa opcional ‘de marca’, el Korando se conforma con un esquema clásico de ochos altavoces, siendo cuatro de ellos los ‘tweeters’ alojados en las puertas y en la plancha superior del salpicadero. A pesar de ello, la calidad de la escucha -así como la recepción de la radio, que incluye DAB- es razonablemente buena.

Al tratarse de un modelo importado -en su caso, desde Corea del Sur-, el SsangYong Korando plantea sus acabados como ‘paquetes cerrados’ donde no hay lugar a opcionales. El único suplemento es la pintura, que cuesta 410€ en todos los colores -salvo el plateado ‘Silent Silver’, que es gratuito-. Dicho esto, por su relación precio-equipamiento te recomendamos que optes por la terminación Premium, muy similar a la de la unidad probada.

VALORACIONES
CONECTIVIDAD
7
ASISTENTES A LA CONDUCCIÓN
8
TECNOLOGÍAS DE CONFORT
7
TECNOLOGÍAS DE ENTRETENIMIENTO
6.5
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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