Si estuviésemos en la España de hace 10-12 años, la respuesta sería rápida y sencilla de responder: cualquier modelo turbodiésel de inyección directa y una razonable capacidad de depósito sería capaz de cumplir tanto con el requisito del alcance -con un solo repostaje-e como con el del precio -por poner un pequeño ejemplo, en 2015, un Peugeot 508 2.0 HDI de 150 CV con cambio manual de seis velocidades partía desde los 27.550 euros con las promociones, contaba con un depósito de 72 litros y anunciaba un consumo medio de tan solo 3,9 litros cada 100 km, dejando la autonomía teórica en unos impresionantes 1.846 km-.

Sin embargo, en la actualidad, esa fórmula ya no existe, por el simple hecho de que apenas quedan berlinas diésel y las que se venden o bien tienen un depósito de combustible más pequeño o bien su precio es claramente superior a los 30.000 euros que mencionábamos en el titular. Entonces, ¿nos hemos quedado en la actualidad sin un sedán de tres cuerpos que permita cubrir larguísimas distancias sin tener que depender de paradas en gasolineras?
Afortunadamente, no… pero la respuesta tiene dos partes: por un lado, hay que fijarse en la tecnología de propulsión híbrida enchufable, es decir, aquella que combina un motor de gasolina, otro eléctrico y una batería de alta tensión para suministrar la energía a dicho propulsor eléctrico. Por otro, para cumplir con la condición del precio, no queda más remedio que centrar la mirada en las marcas procedentes de oriente… y más en concreto de China.
Desde allí llegaba hace pocos meses al mercado español uno de los últimos lanzamientos de BYD, el gigante automovilístico que ‘amenaza’ con colarse entre las diez marcas más vendidas de España antes de que concluya el año. Este fabricante es, precisamente, todo un especialista en modelos con tecnología de propulsión híbrida enchufable, una solución que está aplicando a modelos de numerosos segmentos: urbanos, SUVs, familiares, berlinas…
En representación de estas últimas dispone del Seal 6 DM-i, un modelo del que hay que comenzar hablando de precio. En estos momentos, su precio de tarifa parte desde los 37.000 euros, de tal manera que nos quedaríamos algo alejados de la cifra ‘objetivo’. Pero ahí es donde entran en juego las promociones para ‘obrar el milagro’… aunque sea con letra pequeña.
Al final, aquellos que se decidan por este modelo financiando parte del importe con la marca -al menos, 20.000 euros a un plazo mínimo de 72 meses, con una permanencia de 36-, se beneficien del adelanto del Plan Auto+ -que adelanta la marca y que son 2.250 euros- y sumen otras campañas en vigor… verán el precio original rebajado en más de 10.000 euros, quedándose el total en unos insuperables -para ningún otro rival- 26.740 euros.
Por ese importe, el cliente se lleva una ‘clásica’ berlina de 4,84 m de largo -aunque también hay disponible una versión familiar denominada Touring por 1.500 euros más-, que en la variante de partida, denominada Boost, con una potencia de 184 CV, una velocidad punta de 180 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en 8,9 segundos.
Esta variante tiene la batería más pequeña, con 10,08 kWh de capacidad, que le permite recorrer una media de 55 km en modo eléctrico, o hasta 75 km en entornos urbanos; no son valores ‘de récord’, pero sí suficientes para hacerse con la etiqueta ‘cero’ de la DGT y las consiguientes ventajas -por ejemplo, aparcar sin pagar en zonas urbanas con estacionamiento regulado por el correspondiente ayuntamiento-. La potencia de carga es de 3,3 kW -es decir, lenta-, de tal forma que para ‘llenarse’ necesita cerca de tres horas en un enchufe convencional.
Con todo, la buena noticia es que el consumo medio total es de 4,4 litros, favorecido por el hecho de que el coche tiene una magnífica aerodinámica, con un Cx de 0,24. Tampoco el peso es muy exagerado, pues se queda en 1.665 kg; si a todo lo anterior le sumamos un depósito de 65 litros, al final el BYD homologa una autonomía media de 1.505 km, que es un valor que hace tiempo que no veíamos en ningún modelo del mercado.

Tampoco se le pueden poner muchas pegas a esta versión ‘base’ en cuanto al equipamiento de serie, porque incluye todo lo necesario y más en este acabado Boost. Por ejemplo, vienen sin sobreprecio elementos como los faros delanteros de leds, el cambio automático entre luces cortas y largas, los espejos eléctricos y plegables, el volante multifunción, la tapicería de cuero -vegano-, el asiento del conductor con reglajes eléctricos, cuadro de mandos digital de 8,8″, sistema multimedia con pantalla de 12,8″, asistente por voz natural, conectividad 4G…
Tampoco le faltan cuatro tomas USB, compatibilidad con Android Auto y Apple Car Play, siete airbags, control de presión de neumáticos, cámara de marcha atrás, sensores de aparcamiento posteriores, detección de obstáculos en el ángulo muerto, sistema de mantenimiento de carril, detector de fatiga, control de velocidad adaptativo, freno de mano eléctrico, lector de señales de tráfico, acceso y arranque manos libres -también con tarjeta NFC-, selector de modos de conducción… es decir, no le falta de nada.
*La imagen o imágenes que ilustran esta noticia podría no corresponder necesariamente a la variante o producto ofertada por la marca. Los precios son los oficiales recogidos en las web de las marcas; son meramente informativos y no tienen carácter contractual. Salvo que se especifique lo contrario, las promociones son válidas hasta el último día del mes en el que se ha publicado la noticia. Para conseguir toda la información adicional y condiciones puntuales de la oferta, acudir al concesionario, tienda o establecimiento que lo ofrece. HackerCar no vende coches ni obtiene beneficio económico por este tipo de ofertas publicadas.
*La cifra de autonomía de un vehículo eléctrico o de un híbrido-enchufable depende de condiciones ambientales, hábitos de conducción, mantenimiento del vehículo, forma de conducir, antigüedad de la batería -ya que con el paso del tiempo y las sucesivas recargas va disminuyendo su capacidad-, temperatura ambiente y estado general del vehículo.














