Prueba a fondo

Probamos el Alfa Giulia Veloce

Alfa ha contado en su historia con excelentes berlinas deportivas. El último integrante de esa saga es este Giulia, que tras varios años en el mercado tiene que demostrar si mantiene el carácter de los modelos de la marca, pero combinado con la tecnología que se le exige a un coche nuevo.

Imagen tres cuartos delantero Alfa Giulia

Qué debes saber del Giulia de la prueba

Que tiene un motor 2.2 turbodiésel de cuatro cilindros. Dispone de una potencia de 210 CV, siendo uno de los más potentes entre los propulsores tetracilíndricos. Con este motor, el Giulia tiene una velocidad máxima de 235 km/h, con una aceleración de 0 a 100 km/h en 6,8 segundos; son valores muy buenos para un modelo que tiene un peso de 1.615 kg, con una razonable aerodinámica, pues su Cx es de 0,28.

Que esta berlina de 4,65 m de largo -y un maletero de 480 litros- anuncia un consumo medio de 5,5 l/100 km; un valor ajustado que ‘se agradece’ porque el depósito de combustible no es especialmente grande, ya que dispone de 52 litros -adicionalmente, cuenta con 16,1 litros de AdBlue-.

Que su precio es de 58.600 euros, aunque en el momento de realizar la prueba, la marca lo promocionaba con más de 7.500 euros de rebaja, dejando su precio final es unos más competitivos 51.060 euros. Si lo deseas, este mismo motor se puede adquirir con el nivel de acabado TI, que es algo más asequible ya que permite que esta misma combinación de propulsor diésel de 210 CV con tracción total se quede en 48.885 euros. Si, por el contrario, te gusta el acabado Veloce, pero con un motor menos potente, puedes elegir el diésel de 160 CV con propulsón trasera que se quedaría en los 46.710 euros.

Que el Veloce tiene equipamiento de serie deportivo… y completo. De hecho, en el precio están incluidos elementos tecnológicos como el control de ángulo muerto, el control de velocidad adaptativo, la alerta por cambio de carril, el sistema de frenada automática de emergencia, la cámara trasera de ayuda al aparcamiento, los faros de xenón delanteros, el sensor de presión de neumáticos, control de aparcamiento delante y detrás, cambio automático entre luces cortas y largas, selector de modos de conducción, acceso y arranque sin llave, volante multifunción con calefacción, radio digital, cargador inalámbrico para móvil, sistema multimedia con pantalla de 8,8″, compatibilidad con Android Auto y Apple Car Play, sistema de navegación, Bluetooth, asientos delanteros con regulación eléctrica…

Entre las opciones destaca el pack Premium & Sound, que por 2.767 euros viene con un interior con más recubrimientos en cuero y el equipo de sonido Harman Kardon con 15 altavoces, el pack ADAS con más ayudas a la conducción por 1.547 euros, la alarma por 503 euros o el techo panorámico por 1.886 euros.

Aunque lleva más de siete años en el mercado, el Giulia se mantiene vigente y, sobre todo, conserva intacto su carisma

Definir lo que es la ‘personalidad’ dentro del mundo del automóvil es algo que cada vez cuesta un poco más. No es que todos los coches nuevos sean iguales -como muchos defienden-, pero sí que es cierto que cualquier vehículo cumple sobradamente en aspectos fundamentales como seguridad, confort, calidades… y cuando se trata de modelos de un segmento equivalente, dirimir un veredicto de cuál es mejor en aspectos globales resulta tarea compleja.

Pongamos como ejemplo el caso de las berlinas medias. Un segmento concurrido, que sigue contando con un buen número de representantes -si bien es cierto que menos que hace años; ya se sabe, el fenómeno SUV ha hecho que muchas marcas dejen de estar presentes en ciertas categorías del mercado- y en el que es posible encontrar contrincantes tanto de las marcas conocidas como generalistas, como de las premium.

De esta forma, aquí militan vehículos de la talla del Peugeot 508, el Mazda 6, el Skoda Superb, el VW Passat, el Opel Insignia, el Volvo S60, el Jaguar XE, el Audi A4, el Mercedes Clase C, el BMW Serie 3… si bien es cierto que hasta hace poco también teníamos los Toyota Avensis, Ford Mondeo, Honda Accord, Lexus IS, Renault Talisman

Entre todos ellos, siempre ha destacado la propuesta de una marca italiana que, en lo que llevamos de siglo, ha contado con varios representantes. Nos referimos a Alfa Romeo con sus 156, 159 y, más recientemente, con el coche que nos ocupa, el Giulia.

A mediados de 2014, el entonces grupo FCA -hoy Stellantis- anunciaba que se iban a invertir más de 5.000 millones en Alfa Romeo con el objeto de desarrollar y lanzar cuatro nuevos modelos. El primero de ellos fue el Giulia, modelo, lanzado en 2015, y que suponía la mayor apuesta de la marca trasalpina en los últimos tiempos.

La idea era disponer de un modelo que pudiese competir con lo más premium del segmento, aportando un extra de imagen, toque deportivo y relación precio/equipamiento frente a la competencia alemana más exclusiva. El resultado era el Giulia, un modelo al estilo ‘Alfa’ más clásico, con su motor delantero longitudinal, propulsión trasera, un alargado morro, postura de conducción ‘bajita’ y potentes motores desde el inicio, pues no faltaba ni una variante QV o Quadrifoglio Verde que con sus 510 CV pasaba a ser de los modelos más rápidos de la categoría.

Con el paso del tiempo, la gama se fue ampliando con variantes diésel más potentes, nuevos acabados, variantes de tracción total… y la buena noticia es que todas ellas ofrecen ese toque distintivo y deportivo de los Alfa, además de ofrecer de manera habitual unas buenas promociones para hacer que el precio de inicio, algo elevado, fuese más ventajoso.

También según iban transcurriendo los años, el Giulia fue recibiendo actualizaciones; ninguna especialmente profunda en cuanto a diseño o mecánicas, pero que le fueron poniendo al día, sobre todo, desde el punto de vista tecnológico. La más importante fue la que experimentó en 2020 al menos hasta el restyling que se comercializará en la primavera de este 2023. A la espera de que ese modelo se ponga a la venta, hemos querido comprobar si esta berlina sigue siendo realmente ‘especial’.

No hay duda de que esa premisa la cumple cuando se analiza el tema del diseño. Con siete años encima, el vehículo conserva su estilo deportivo, bien proporcionado, musculoso… y en el caso de la variante Veloce que hemos analizado, con detalles diferenciadores como las grandes llantas de 19″, las pinzas de freno en rojo -opcionales por 440 euros, las de serie son grises y más discretas-, el difusor en la parte inferior del paragolpes o detalles en negro.

En cuanto a tecnología, había un elemento que se echaba en falta prácticamente desde la aparición del modelo: los faros delanteros de led, que se incorporan en la gama 2023. Pero en la unidad que nos ocupa, aún cuenta con faros de xenón, tanto para cortas como largas. Lo que sí ofrece es el sistema de cambio automático entre cortas y largas.

Por otro lado, el coche viene con dispositivo de acceso y arranque manos libres -la función, cuando se activa, viene acompañada de un sonoro pitido-, siendo un sistema que para que entre en funcionamiento, es necesario pulsar en un botón ubicado en la manecilla de la puerta. Asimismo, el modelo viene con una única cámara situada en la parte posterior, pero no ofrece la función de cámaras 360ºquizá porque eso podría haber perjudicado ligeramente el diseño exterior del coche. Por supuesto, sí que dispone de sensores de aparcamiento en ambos paragolpes, pero no de algún dispositivo de aparcamiento asistido.

Frente a la práctica totalidad de sus rivales, el Giulia no dispone de una versión equivalente con carrocería familiar

Para finalizar, hay que comentar tres detalles interesantes del modelo; el primero es que, a pesar de su diseño llamativo, sus anchos neumáticos o su original parrilla frontal, la aerodinámica no está nada mal, porque ofrece un Cx de 0,28. Por otra parte, tal y como viene sucediendo en los Alfa desde hace bastantes años, en el frontal llama la atención la matrícula, más pequeña de lo habitual y que está desplazada a un lado.

En el lado contrario, lo que destaca por su generoso tamaño son los retrovisores laterales, que permiten una buena visibilidad de lo que sucede en la parte posterior del vehículo… pero que también es cierto que ‘estorban’ un poquito en la visión tres cuartos delantera.

Interior sencillo, deportivo… perfecto

Está claro que los vehículos actuales, cuanto más modernos son, más tienden hacia la digitalización: cada vez ofrecen pantallas más grandes -y en mayor cantidad-, se simplifica el número de mandos, aparecen superficies táctiles, determinadas órdenes ya pueden llevarse a cambio con asistentes naturales por voz o mediante gestos…

El Giulia ‘huye’ un poco de todo esto, pero eso no significa que se le note anticuado; más bien, muchos verán en esa característica una ventaja para el modelo italiano y algo que parece encajar muy bien con su carácter. En este caso, el mejor ejemplo sería el del cuadro de mandos.

Es cierto que la marca ya ha anunciado que el Giulia 2023 va a ofrecer una instrumentación digital; pero en el caso de la unidad que hemos probado, conserva tanto el diseño muy original y típico de Alfa con la doble visera redondeada, como los dos grandes relojes que rodean a un display central de 7″.

Desde esa pantalla -a color- se puede acceder a información como la velocidad en formato digital, dos ordenadores de a bordo -con tiempo y distancia recorridos, consumo y velocidad media… así como autonomía restante o consumo instantáneo-, temperatura exterior, información del lector de señales de tráfico, evolución del consumo medio, funcionamiento de algunos de los asistentes a la conducción -como el de mantenimiento de carril- o frecuencia de la emisora que estés escuchando.

¿Dispone de algún tipo de personalización? Lo único que notarás es que, al seleccionar entre alguno de los modos de conducción -que veremos más adelante-, la parte baja muestra una gráfica para el consumo en formato horizontal que cambia entre verde, azul y rojo. Por cierto, una tecnología que no puede llevar el modelo es algún tipo de dispositivo HUD que proyecte información de refuerzo en la zona del parabrisas y frente a los ojos del conductor.

Siguiendo con el examen del salpicadero, a diferencia de muchos rivales más modernos, en el Giulia no vas a encontrar una gran pantalla flotante en el salpicadero, sino que su sistema multimedia -conocido como Alfa Connect 3D- recurre a un display situado bajo una gran visera. Esa pantalla tiene formato panorámico -bastante ancha pero no muy alta- y con un tamaño de 8,8″.

Aparte de por sus proporciones, la pantalla es original por un detalle, y es que se puede manejar tanto de forma táctil como mediante unos mandos situados cerca de la palanca del cambio.

No es de las más grandes, cuando la competencia ya tiene versiones de más de 12 ó 13″, pero también es cierto que la solución empleada no le priva de contar con todas las funciones necesarias. Además, tiene unos gráficos cuidados, no responde mal en cuanto a rapidez -curiosamente es más fluido al hacer movimientos sobre el mapa del navegador que en desplazamientos horizontales en las pantallas de inicio-, está bastante bien estructurado -con tres bloques por cada pantalla de las principales- y lo único que podríamos reprocharle es que sí que suele calentarse -quizá por el simple hecho de que va muy ‘abrigada’ por su posición en el salpicadero-.

¿Qué cosas se pueden hacer desde la parte de infoentretenimiento? Están las funciones habituales, como puede ser el manejo y control de las fuentes de sonido, la telefonía, navegación, la climatización -aunque este sistema también tiene sus propios mandos aparte-, información del vehículo -como la relacionada con los intervalos de mantenimiento, presión de los neumáticos, qué autonomía restante le queda al adBlue-, ajustes relacionados con los asistentes a la conducción… Por supuesto, es compatible tanto con los protocolos Android Auto como Apple Car Play.

Aparte, puedes encontrar cosas algo menos habituales, como indicadores deportivos que complementan a la instrumentación -presión del turbo, del aceite o cuánto par máximo está desarrollando el motor; son lo que Alfa llama los ‘indicadores técnicos’-.

En el lado contrario encontrarás unos indicadores que valoran lo eficaz que sea tu conducción; en concreto, valoran en una escala del cero al 100 tu forma de acelerar, frenar o manejo del cambio -incluso en esta versión automática-. El dispositivo del Alfa también puede mostrar cómo está funcionando la tracción total.

Por lo que se refiere a ajustes relacionados con la privacidad, es posible hacer una vuelta del sistema a los valores de fábrica -desde la opción ‘reestablecer ajustes’-, pero también se puede hacer lo mismo con el funcionamiento de sistemas individuales, como pueden ser los ajustes de la parte de info-entretenimiento.

Por otro lado, el sistema también cuenta con la opción denominada ‘borrar datos personales’, una medida extrema pero eficaz que al coche le lleva un cierto tiempo, ya que en caso de aceptar, aseguran que el sistema no estará disponible «durante unos cuatro minutos». Asimismo, para garantizar un poco más tu privacidad, existe otra opción, un tanto oculta, pero que te permite desactivar la geolocalización del vehículo. Para ello, basta con que entres en ‘ajustes’, después en ‘información y entretenimiento’ y más tarde en ‘servicios relacionados’.

Y en lo que tiene que ver con la conectividad, el Giulia es donde deja entrever un poco su edad. Y es que desde el menú ‘ajustes’, si después accedes a ‘sistema’ te encontrarás con la posibilidad de realizar actualizaciones de software, de mapas del navegador… incluso, del manual del usuario. Pero, en todos los casos, no será una actualización remota, sino que debes introducir un USB -en la toma situada cerca del salpicadero- que contenga el software necesario para llevar a cabo ese up-date.

El coche tampoco viene con apps integradas -por ejemplo, para acceder a información sobre parkings, gasolineras, estado del tiempo…- pero sí que cuenta con navegación conectada y, además, el coche es compatible con una app para el móvil del usuario.

Respecto a esta última, lo primero que tendrás que hacer es cumplimentar un sencillo para registrarte como usuario -correo electrónico y clave-; lo siguiente es que te llegue un correo para concluir el proceso, así como un SMS con el que poder entrar dentro de los llamados ‘Alfa Connect Services‘. Mientras te llega, la marca te aconseja que veas una serie de vídeos para descubrir guías con las funciones del vehículo.

Con todo ya instalado, accederás desde la pantalla del teléfono a información como el nivel de combustible -en tanto por ciento-, puedes solicitar un informe sobre el estado del vehículo, conocer su ubicación… e, incluso, llevar a cabo algunas acciones remotas como bloquear o desbloquear los seguros de las puertas, encender las luces… -aunque en estos casos, para confirmar la acción te pedirá que introduzcas un código PIN que, previamente, hayas establecido-. Los servicios conectados en Alfa también incluyen que el vehículo sea capaz de enviarte una alerta en caso de que detecte alguna actividad sospechosa, como un posible intento de robo.

El motor diésel del Giulia es muy bueno por rendimiento, pero al carecer de hibridación, no logra la etiqueta ‘ECO’ y se queda con la letra ‘C’

¿Qué detalles tecnológicos no le falta al modelo italiano? Cuenta con un cargador inalámbrico para el móvil, un buen número de tomas USB -incluso hay una de tipo C dentro de la guantera que hay entre los asientos y, por lo tanto, bien protegida-, un volante multifunción que integra incluso el botón de arranque y parada del motor…

En opción, dentro de un pack, es posible contar con un muy buen equipo de audio, en concreto un Harman Kardon con 15 altavoces y una potencia de 900W cuya principal pega es que viene en un pack que no es barato, pues cuesta más de 2.700 euros.

¿Sigue siendo un Alfa en carretera?

Diríamos que, a pesar de ser un modelo de tracción total con un peso considerable y un motor diésel, el Giulia mantiene su tacto deportivo, por varios aspectos. En primer lugar, uno de los más evidentes es su rápida dirección, con apenas dos vueltas de volante entre los extremos. En segundo, la puesta a punto de la suspensión; no es incómoda, pero sí lo bastante firme… como para no acordarse, un tiempo de los SUV y sus blandas amortiguaciones. No hay una suspensión regulable, pero es que tampoco la necesita.

En tercer lugar, aunque parezca difícil, la mecánica de gasóleo tiene una respuesta instantánea -este coche es rápido, como demuestra su cero a 100 en menos de siete segundos- y se combina de maravilla con el cambio automático de ocho velocidades que ofrece la posibilidad de manejarlo de forma secuencial desde unas enormes levas -fijas y metálicas- situadas detrás del volante.

Por lo que se refiere al consumo, practicando una conducción normal puede quedarse entre los seis y los siete litros -más cerca de la segunda cifra-. ¿Lo menos bueno de esta mecánica? Que no disponga de algún tipo de hibridación que le permita ganarse la etiqueta ‘ECO‘ y deba quedarse con la ‘C’; y eso es algo que tampoco va a cambiar en la nueva gama 2023.

Según los rumores, parece que será la próxima generación del modelo -que no debería llegar antes de 2025- la que apueste por la electrificación, hasta el punto de que podría ser una berlina totalmente eléctrica. Lo que sí está disponible en el modelo actual es un selector de modos de conducción, el conocido como ‘dna’, que permite elegir entre tres modalidades para cambiar el ‘carácter’ del vehículo.

Por lo que se refiere a las ayudas a la conducción, desde su anterior restyling el Alfa estrenó un buen número de ayudas a la conducción. Todas ellas las ofrecía la unidad que hemos probado, con el pack ADAS que cuesta algo más de 1.500 euros. De esta forma, el coche viene -entre otros- con un control de velocidad adaptativo de serie, así como con el sistema de mantenimiento dentro del carril.

Imagen del motor del Alfa Giulia

Comenzando por este último, nos ha llamado la atención que prácticamente no permite que, por muy buena y eficaz que resulte la tecnología, el dispositivo que emplea Alfa es de los menos ‘permisivos’ en el sentido de poder soltar las manos del volante.

De hecho, si no sujetas el volante, el sistema ya te lanza una alerta visual en la instrumentación… y después de apenas cinco segundos, comienza a sonar una alarma para advertirte que si no pones las manos en el volante, la ayuda se desactivará y dejará de llevarte lo más centrado posible dentro del carril. Y en cuanto al control de velocidad adaptativo, ninguna pega que ponerle: es capaz de detener el vehículo en caso de encontrarse con un atasco o retención y volver a reanudar la marca.

Finalmente, ¿a qué rivales debe enfrentarse un modelo como este? Pues lo cierto es que no hay muchas berlinas que ofrezcan esa combinación de motor diésel con tracción total y, de hecho, debemos fijarnos en dos modelos -hasta hace poco eran tres, pero BMW dejó de ofrecer una alternativa parecida por potencia y precio-.

Por un lado estaría el Audi A5 40 TDI Quattro S Tronic Black Line, que tiene un motor 2.0 de 204 CV con un precio de 62.110 euros; por otro, el Mercedes C220d 4Matic, muy interesante por su condición de microhíbrido, con 220 CV y con un precio de 56.178 euros.

VALORACIONES
Conectividad
6.5
Asistentes a la conducción
8.5
Tecnologías de confort
7.5
Tecnologías de entretenimiento
7
App
7.5
Apasionada del movimiento, tenga la forma que tenga. Transportarme es un sueño. Los automóviles son los que mejor lo expresan. Periodista, conductora, correctora. Saber cada día un poco más y contarlo. HackerCar es el medio ideal para continuar creciendo.

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