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Primer contacto: así es el Renault Captur 2020

El popular B-SUV del rombo pasó de sorpresa a superventas con el correr del tiempo. Ahora, la nueva generación se enfrenta a otro escenario. ¿Tendrá lo necesario para volver a triunfar?

Imagen del nuevo Renault Captur de color naranja en carretera

Ser el pionero de un nuevo segmento tiene bastante en común con el juego de la ‘ruleta rusa’. Pues, no en vano, se suelen abrir con ello puertas hacia un fracaso estrepitoso. En una situación así, una marca de coches debe estar plenamente convencida de que ha tenido la idea correcta. Y no basta con eso, también hace falta sacarla en el momento correcto. Y es que la historia de la automoción está plagada de ‘pájaros tempraneros’…

Tal vez por la protección que otorga su escudo en forma de rombo, Renault jamás ha tenido miedo en estas lides. Su apuesta por el monovolumen Espace en 1984 devino en un éxito rotundo para mayor mofa de su principal competidor, quien retuvo ese mismo proyecto en un cajón durante varios años.

En el siglo XXI, la firma gala volvió a tirar los dados con el primer Captur. Lanzado en 2013, ofrecía el concepto SUV -recién estrenado entonces- para todo aquel que pudiera verse abrumado por el mayor tamaño de, por ejemplo, su ‘primo lejano’ el Nissan Qashqai. Frente a los agoreros, ha permanecido constantemente entre los más vendidos durante sus seis años de vida comercial.

Sin embargo, la competencia no ha parado quieta esta vez. Empezando por su propio pariente -el Juke– y terminando por su más fiero oponente -el 2008 de Peugeot-, los ya llamados ‘B-SUV’ se han convertido en el coche preferido por las familias medias. La popularidad de este subsegmento es fácil de explicar: en apenas cuatro metros integran confort, habitabilidad, economía y estilo. ¡Lo tienen todo!

Consciente de que no basta con mantener la fórmula, la marca ha querido variar radicalmente la composición de la nueva iteración, añadiendo la tecnología como ingrediente adicional. Con esta premisa, Renault nos reunió en las cercanías de Atenas para darnos a conocer las principales fortalezas de este modelo.

A lo largo de los dos días de presentación internacional, tuvimos la oportunidad de conversar con algunos de los miembros del equipo responsable del proyecto. Independientemente de sus áreas de especialización, todos ellos compartían un objetivo común: lograr que los sistemas del nuevo Captur fuesen sencillos de entender y utilizar para todos los que van a bordo.

Hechos de la misma ‘pasta’

Asentado sobre la plataforma CMF-B -al igual que el Clio V-, el Captur la aprovecha para ganar en practicidad. Su longitud ahora alcanza los 4,23 metros, aumentando también su distancia entre ejes hasta los 2,63 m. Gracias a este extra -y a mantener su clásica banqueta trasera deslizante-, no hay equipaje que se le resista en sus 536 litros de maletero. Otra cualidad que comparte con su ‘hermano pequeño’ es, sin duda, su buena actitud dinámica. A pesar de su altura al suelo, el chasis se muestra tremendamente aplomado y no pondrá en apuros a ningún padre de familia, aunque guste de practicar una conducción ‘espirituosa’.

Imagen tres cuartos frontal del Renault Captur

En el apartado mecánico, para afrontar los recorridos propuestos por la marca contamos con ambas caras de su 1.3 TCe gasolina. Por un lado, la de 133 CV que ya conociéramos en el Clio, asociada aquí a un cambio manual de seis relaciones. Por el otro, la gran novedad: la variante de 155 CV, inseparablemente unida a la transmisión automática secuencial EDC con siete velocidades. Al respecto de este último detalle, cabe destacar el nuevo mando de control ‘drive-by-wire’, con un aplauso para su creador. Y es que lograr con pura electrónica un tacto tan similar -por intuitivo- a una palanca mecánica tradicional, es encomiable.  

Detalle del cambio EDC del Renault Captur

Fuera de la fiesta quedaron las dos opciones dCi -de 95 y 115 CV- y el conocido 1.0 TCe, cuyos 100 CV se sitúan como acceso a la gama y primera opción ‘ecofriendly’, si optas por la versión GLP.

Y decimos bien pues, entre bastidores, aguarda su momento el E-Tech. En el verano de 2020, será el primer híbrido enchufable de la firma y -simultáneamente- el primer PHEV lanzado al mercado en un tamaño tan reducido. Como ya te contamos hace poco, está basado en un bloque 1.6 gasolina de nuevo cuño, unido a dos motores eléctricos que le permiten iniciar la marcha sin soltar humo… y mantenerse así hasta los 135 km/h. En el seno de la ‘familia Renault’ tienen puestas muchas esperanzas en este sistema, y no descartan que -a largo plazo- otros productos de su catálogo acaben igual de ‘enchufados’.

Mismo guión, distintos protagonistas

Dos fueron las motorizaciones, y dos fueron también los acabados. Durante la prueba tuvimos acceso al intermedio Intens -que vendrá muy equipado en España- y al ‘top’ Initiale Paris. Esta última terminación no estará disponible en nuestro país, por lo que deberemos conformarnos con la Zen+, que -así lo aseguran desde la filial española- estará prácticamente al mismo nivel. Nuevamente es de agradecer que -al igual que en el Clio- la iluminación completa en Led se incorpore de serie.

Versión Initiale Paris del Renault Captur

Dado que la marca pretende alcanzar con él un grado SAE 2 de autonomía, la dotación de ayudas del modelo es muy amplia. No faltan la frenada activa de emergencia -con detección de ciclistas y peatones-, el encendido automático de las luces de carretera o el detector de ángulo muerto, por citar sólo unos ejemplos.

Las maniobras están perfectamente cubiertas gracias a la alerta de tráfico cruzado posterior, una red integral de sensores de proximidad y la cámara 360º, la cual presentaba una calidad de imagen mejor que en el Clio… aunque sigue siendo algo mediocre comparada con las de sus competidores.

Gráfico del Renault Captur

De entre todos estos dispositivos, el ‘Highway and Traffic Jam Companion’ fue el que más acaparó nuestra atención, pues era la gran novedad del Captur. En teoría, combina un control de crucero adaptativo -y su función Stop & Go- con una asistencia de mantenimiento de carril, de tal modo que es capaz de sostenerse en el mismo a la velocidad que prefijes -hasta 160 km/h-, adaptándose automáticamente tanto a los virajes como a la densidad del tráfico.

En la realidad, podría decirse que peca de ser demasiado ‘prudente’. La cámara frontal es muy sensible a la calidad de las líneas sobre el asfalto y, en las carreteras griegas, tendía a perder la lectura con bastante frecuencia. Si hablamos de la distancia de seguridad que guarda con el vehículo precedente, ésta es algo superior a lo habitual aun en la configuración de mayor proximidad. Ni la ayuda en atascos se desmarca de esta tónica: tiende a frenar demasiado pronto… y con cierta brusquedad.

Otro gráfico del Renault Captur

Visto desde la perspectiva de un usuario que entra en contacto por vez primera con esta clase de ayudas, el asistente funciona como debe y -ante todo- transmite mucha seguridad ya que, por ejemplo, la intervención sobre el volante es casi imperceptible. No obstante, la ‘deformación profesional’ nos lleva a pensar que muchos rivalesFord Focus, por citar uno- van mejor en este apartado.

Un ‘ecosistema’ muy propicio

De puertas hacia adentro, el Captur ha sido astuto para diferenciarse del Clio a pesar de toda la ‘genética’ que comparten. Simplemente, con un salpicadero más serio y menos jovial ya consigue dar una mayor sensación de calidad al primer vistazo.

Como no podía ser de otra manera, la tecnología también está muy presente en detalles como el hueco para dejar la llave inteligente, el techo eléctrico de cristal –que se abre y cierra con suma rapidez- o el cargador inalámbrico para tu smartphone. Un breve matiz en este punto: mientras que en la versión manual su colocación es casi perfecta, en la automática queda muy tapado por la nueva ‘consola flotante’… y es ridículamente fácil dejar el móvil olvidado bajo ella.

Detalle de la llave inteligente del Renault Captur

Tras el volante, todos los ejemplares presentes en el evento disponían del nuevo ‘Virtual Cockpit’ desarrollado por Renault. En sus 10,2 pulgadas no cabe tanta personalización como en su competencia, pero sí la necesaria y útil para el conductor. Por ejemplo: la vista del navegador en tres dimensiones, que ocupa la mayor parte de la imagen.

Los grandes cambios de visualización ocurren al saltar entre los modos de conducción: My Sense, Sport y Eco. Con ellos pasarás de una vista clásica de dos relojes a un cuentavueltas gigante resaltado en rojo y, seguidamente, a una luminaria verde a la cual podrás añadir la conocida ‘hoja’ que determina si conduces de forma ecológica.

Lo cierto es que la marca ha acertado con esta primera aproximación a una tecnología que se está convirtiendo ya en un estándar de la industria. Sólo podemos ponerle un ‘pero’, y es que la superficie de la pantalla -a pesar de la visera del cuadro- es un imán de reflejos, lo que a veces dificulta la lectura de la información.

En otro orden de cosas, poco se puede añadir del sistema multimedia Easy Connect que no dijéramos ya en la presentación de su ‘hermano’. Mantiene todas las virtudes percibidas en su día: la gran pantalla vertical, su menú principal con varias páginas y funciones agrupadas en bloques, opciones como los ocho colores disponibles para la iluminación ambiental, su compatibilidad con Android Auto y Apple CarPlay… E, incluso, parece que ha recibido pequeños ‘tweaks’, ya que el tacto y respuesta son todavía mejores.

Interior del Renault Captur

Lo mismo hemos percibido en funciones conectadas como la información de los precios del carburante en cada gasolinera. Ahora, los más baratos de cada zona aparecen destacados en verde. Y, por el contrario, los más caros se muestran en rojo.

Imagen tres cuartos posterior del Renault Captur

Definitivamente, el Renault Captur ha cambiado completamente de tercio en esta nueva generación. Más estiloso, tecnológico y conectado, apenas conserva rasgos del anterior modelo. Tan sólo su característica guantera con apertura ‘de cajón’. Y -por descontado- su fabricación en España para el resto del mundo. 

Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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