Primer contacto

Taycan: la obra magna de la electricidad

Para su primer eléctrico, Porsche ha decidido imbuirlo en su tradición más pura de 'deportividad utilizable'. Y, aunque no lo creas, el resultado puede llegar a influir decisivamente en la adopción masiva de esta energía.

El Porsche Taycan Turbo frente a un casoplón

Acabamos de bajarnos del Porsche Taycan, y ya podemos asegurar -sin miedo a equivocarnos- que el coche eléctrico ha cambiado para siempre. Y, con perdón de la expresión, «a muy mejor». O, al menos, lo hará si el resto de marcas terminan siguiendo el ejemplo de la casa de Stuttgart.

En pocas líneas, así es como resumiríamos la experiencia recientemente vivida -por invitación de Porsche Ibérica– con dos unidades de la última gran novedad de la firma germana. ¿Pero, por qué los fabricantes generalistas deberían tomar este burgués modelo como referencia para sus propios desarrollos?

La marca -a través de sus representantes en España- lo explica así: el fomento de la electricidad en el automóvil debe plantearse como una colaboración entre empresas, y no como una competición. Y es que, prácticamente, todos los fabricantes -independientemente de su condición- destinan ya sus esfuerzos de I+D a la meta común de un planeta más limpio. Por mucho que cierto filántropo -y empresario- californiano se empeñe en ‘entrar al trapo’…

Desde luego, por la parte que les toca, en Porsche están plenamente convencidos de que el Taycan es la ‘primera piedra’ de su futuro como fabricante de deportivos 100% eléctricos. Sin ir más lejos, su próximo gran lanzamiento -la siguiente generación del Macan– ya no tendrá motorizaciones de combustión.

No obstante, por mucho que vayamos a echar de menos su clásico sonido a ‘bóxer’, los de Zuffenhausen nos aseguran que el espíritu de sus productos prevalecerá. Como ‘spoiler’ rápido, te diremos que con el Taycan lo han conseguido. Y ahora, tras pasar un día entero con la versión Turbo, te explicaremos por qué.

‘Pilotando’ con todo detalle

A pesar de la ‘sonriente’ expresión que le confieren sus faros Led matriciales, el Taycan impone un profundo respeto en las distancias cortas. Su diseño -con claros ‘aires de familia’- acentúa sus proporciones, especialmente las dos más llamativas: su épica anchura de 1,96 m y su -no menos impresionante- altura de tan sólo 1,38 m.

Imagen del Porsche Taycan Turbo en un jardín

Todo ello te inclina a temer por su ‘integridad física’ frente a las típicas amenazas de los extrarradios urbanos: conductores que no guardan sus carriles, bordillos gigantescos y, sobre todo, los conocidos ‘guardias tumbados’, muy perjudiciales para un coche que circula tan pegado al suelo.

Por fortuna, este modelo equipa una suspensión neumática con altura ajustable… y una vista en 360º con una calidad fabulosa, que permite vigilar todo aquello que no puede observarse de forma natural. Por ejemplo, lo que ocurre por detrás de nosotros: la luna posterior -de gran tamaño- está tan inclinada que la visibilidad a través de ella es casi testimonial.

Antes de darnos cuenta, hemos dejado atrás el ‘terror’ suburbial para adentrarnos en carreteras secundarias con bastante tráfico. Con 625 CV bajo el pie derecho, basta con una levísima presión sobre el acelerador para mantener la velocidad legal. Adelantar no tiene más impedimentos que los que marcan la ley y el sentido común: donde es posible -y cuando es posible-, la maniobra se completa en un suspiro.

Seguimos alejándonos de la civilización, y nos quedamos prácticamente solos en vías cada vez más reviradas. Es momento de activar sus dos modos de conducción más dinámicos: ‘Sport’ y ‘Sport Plus’. Quizá, la mayor diferencia entre ambos son los grados de dureza que aplican en la dirección y las suspensiones, siendo apreciablemente mayores en el segundo.

Pero da igual, ahora toca ‘jugar’. Con el espacio suficiente para ‘expresarse’, el Taycan parece ‘teletransportarse’ de una curva a la siguiente. El agarre lateral que exhibe -potenciado por su trabajada aerodinámica- es, a falta de un mejor calificativo, abrumador hasta la náusea. Y, cómo no, su aceleración ‘pie a tabla’ -poco más de tres segundos de 0 a 100 km/h- ya es una leyenda a voces entre los mejores especialistas de las cervicales…

Conducción del Porsche Taycan

Y lo mejor de todo es que ir tan ridículamente rápido… es muy sencillo. Su secreto comienza por la batería, la cual ejerce una segunda función como base de una ‘jaula de seguridad’ -a la guisa de la competición- que abarca el habitáculo completo. Este ‘esqueleto’ tan rígido posee extremidades -por contra- que se adaptan a todo: dos barras estabilizadoras controladas electrónicamente, capaces de regular su dureza en tiempo real.

El resultado es un deportivo en toda regla, que proporciona un gran disfrute a sus mandos aderezado con una imbatible sensación de aplomo. Nada hay en el tacto de conducción del Taycan que lo haga parecer un ‘electrodoméstico’, como suele ocurrir con la mayoría de coches eléctricos actuales. Y he ahí lo bueno: lo único que lo diferencia de un rival de combustión de su mismo nivel es, por tanto, la energía que lo propulsa.

No podemos terminar este capítulo sin mencionar una tecnología tan influyente en las sensaciones como el ‘Electric Sport Sound’. Este ‘sonido motor’ artificial cumple sobradamente con la función psicológica para la cual fue compuesto. Y, aunque sobre gustos no hay nada escrito, a nosotros nos ha encantado: no en vano, se asemeja a los que emitían los ‘vehículos fantásticos’ del cine de los ochenta…

Sostenible, cómodo… y muy tecnológico

Un merecido descanso, aprovechable para hablar de su batería y su capacidad de recarga. Fabricada por LG Chem, la ‘pila’ del Taycan le concede una horquilla de autonomía entre los 380 y los 450 km, según los estándares WLTP. Además, cuenta con el cargador embarcado más potente de la actualidad, el cual le permite recuperar -mediante la toma de carga rápida de la aleta derecha- hasta el 80% de la energía en apenas veinte minutos.

Conector de carga rápida en el Porsche Taycan Turbo

Todo lo anterior lo comprobaremos en el camino de regreso. Cambiamos de tercio, y optamos por quedarnos en el modo por defecto, ‘Normal’. El recorrido programado -que incluye autopistas de peaje- nos brinda la posibilidad de analizar, además, algunas de sus ayudas a la conducción.

Dentro de las limitaciones de tiempo, pudimos extraer conclusiones suficientemente fiables sobre el funcionamiento del Porsche ‘InnoDrive’. Este sistema es una ‘suite’ que engloba varias ADAS -como el control de crucero adaptativo o el asistente de mantenimiento de carril-, combinándolas con los datos del navegador para establecer una perfecta circulación ‘a vela’. Una vez conectado, el InnoDrive es capaz de anticipar cualquier cambio de ritmo -variaciones en el límite de velocidad o cambios en la orografía-, y adaptar la aceleración o deceleración en consecuencia.

Interior del Porsche Taycan

La tranquilidad nos anima a experimentar brevemente con las pantallas del interior del Taycan. Este modelo puede equipar hasta cinco, siendo opcional la orientada al copiloto. Como de costumbre, emplean tecnología háptica para el manejo de las funciones, destacando -en positivo- la del ‘pedestal’ central. Esta última devuelve una reacción física a la presión, que ayuda a familiarizarse rápidamente con su uso. La nota negativa la pone la del climatizador para las plazas posteriores, demasiado expuesta a posibles golpes involuntarios.

Conforme nos acercamos a la ciudad, el modo ‘Range’ se convierte en nuestro mejor amigo para buscar el mínimo consumo. La climatización se atenúa, y la velocidad máxima se ve limitada. Aquí salen a relucir sus dos niveles de regeneración, los cuales actúan sin ‘desnaturalizar’ la conducción en ningún momento.

Un Porsche Taycan en recarga en el Centro Porsche Madrid Norte

Finalmente, el ‘Turbo Charger’ del Centro Porsche nos regala un ejemplo de la frugalidad que puede alcanzar este modelo: tras un recorrido de unos 40 km, apenas ha consumido un 5% de la energía.

Electricidad en serio

Como conclusión, podemos decir que el Porsche Taycan es un coche eléctrico… que se toma muy en serio a sí mismo como vehículo. Más allá de su carácter deportivo, su tacto y comportamiento contrastan -dentro de los eléctricos- con los de unos ‘congéneres’ que aún parecen juguetes a su lado.

Imagen frontal del Porsche Taycan Turbo

Eso sí, ese ‘placer de uso’ hay que pagarlo. La gama actual arranca en los 109.063€ del Taycan 4S y culminan en los 190.254€ del más completo Turbo S. En breve, llegará una variante ‘de acceso’ con un precio por debajo de las seis cifras… y su primera derivación de carrocería, un ‘shooting brake’ denominado Cross Turismo.

A partir de aquí, el futuro del modelo dependerá, como es lógico, de la reacción de la clientela. Desde la marca aseguran que la previsión española de ventas para este año -400 unidades- está muy cerca de cumplirse. Tampoco es descartable que los ‘partners’ habituales de Porsche –RUF, Gemballa, TechArt…- ayuden a convertirlo en un ‘vehículo de culto’. Potencial, desde luego, tiene para serlo.

Perspectiva trasera del Porsche Taycan Turbo

Por lo general, la historia de la automoción nos ha enseñado que los avances comienzan introduciéndose en los modelos ‘premium’, y siempre terminan extendiéndose a los más asequibles. Si -como esperamos- esta dinámica se repite con el Taycan, tal vez logremos algo que hasta hoy parece imposible: un bonito futuro de coches eléctricos con ‘alma’ propia.

Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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