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Este Porsche 911 ha cambiado de “dieta”

La firma de deportivos apuesta por el combustible sintético como solución para la movilidad sostenible. El Director de I+D de Porsche, Michael Steiner, ha estrenado su planta de producción en Chile, llenando un 911 con esta nueva “dieta” fruto de la electrólisis.

Porsche ha contribuido a la financiación de la planta piloto de combustible sintético Haru Oni, que está siendo construida en Chile por la empresa HIF Global. En realidad, la firma alemana es uno de los principales inversores en HIF. Para celebrar sus primeros pasos, el Director de I+D de Porsche, Michael Steiner, ha llenado el depósito de un 911 con los primeros litros de este producto. En el futuro, Porsche ofrecería versiones eléctricas y de combustión sintética para cada uno de sus modelos.

Así se producen los “e-combustibles”

Con los carburantes, el dióxido de carbono se emite durante el proceso de combustión. Pero en este caso, durante su proceso de producción, los combustibles sintéticos también absorben CO2 del aire. En dicho proceso, una turbina eólica genera energía eléctrica para provocar la electrólisis del agua. De esta manera, al separarlo de sus moléculas, se obtiene hidrógeno. La turbina la proporciona Siemens Gamesa.

En otras palabras: funciona justo al contrario que una pila de combustible. A continuación, llega el momento en el que el hidrógeno resultante se combina con el dióxido de carbono del aire, un proceso de síntesis que genera gasolina y gas licuado.

La localización de la planta, en Punta Arenas (al sur del país, muy cerca del Estrecho de Magallanes), es ideal para la turbina. Allí dispone de 270 días de viento al año por término medio. Se espera que, al principio, esta fábrica produzca casi 130.000 litros de combustible al año. Esta cifra se disparará hasta casi 550 millones de litros ya en 2025. Ahora Porsche está estudiando la construcción de factorías similares en otros países, como Australia y EE.UU.

¿Cuánto recorrido tienen?

Los combustibles sintéticos están siendo estudiados como una alternativa interesante para aquellos países en los que la infraestructura de suministro de energía eléctrica todavía es insuficiente. Gracias a la turbina de aire y el proceso de electrólisis la marca afirma que, cuando se tienen en cuenta todas las emisiones consecuencia del proceso de producción, los combustibles sintéticos son incluso más sostenibles que los propulsores eléctricos. En concreto, Porsche estima que las emisiones se reducirían en un 85%.

Mientras se discuten sus ventajas e inconvenientes para el uso masivo, los combustibles sintéticos están encontrando su nicho en el mundo de la competición. En particular, se emplean en la Porsche Supercup desde el 2021, en colaboración con ExxonMobil. Pero también la Fórmula 1 los ha confirmado como parte de su arquitectura de propulsores a partir de 2026 -en colaboración con la petrolera saudí Aramco-.

En esta misma línea, podrían resultar la solución para medios de transporte que requieran de cantidades mucho más grandes de energía. Es el caso de los aviones… pero los coches clásicos también se beneficiarán. Desde Porsche, Steiner insiste especialmente en esta última ventaja: “El potencial de los e-combustibles es grande. Actualmente, hay más de 1.300 millones de vehículos con motores de combustión en todo el mundo. Muchos de ellos permanecerán en las carreteras por décadas, y los e-combustibles ofrecen a los propietarios de los vehículos actuales una alternativa casi neutral en carbono”.

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