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¿Por qué se rompieron los cristales blindados del Tesla?

Todo el mundo lo está comentando: durante la presentación del Tesla Cybertruck, algo no salió bien y en cuestión de horas las acciones de la marca perdieron un 7% de su valor en Bolsa. ¿Era todo una estrategia... o el fallo fue real?

Imagen de una mujer asomada a una ventanilla

Imagina que estás en la presentación de tu mayor novedad del último año. Miles de personas están siguiendo el evento en directo, ya sea de manera física o a través de Internet. Durante los primeros minutos te dedicas a ensalzar las increíbles virtudes de las que es capaz tu nuevo producto… y, de repente, algo se rompe. Y ese ‘algo’ es -irónicamente- uno de los puntos fuertes del vehículo.

Pues bien, todo esto no es el argumento de una pesadilla sino algo que le ha sucedido a Elon Musk mientras presumía de uno de los grandes avances de su pick up Cybertrack: los cristales blindados, llamados ‘Tesla Armor Glass’.

Durante los primeros instantes en los que el coche aparece en escena, Elon llama a unos ayudantes que, ni corto ni perezoso, lanza una bola metálica de un kilo de peso contra la ventanilla del pasajero. A tenor de los vídeos realizados durante los ensayos, lo que tendría que haber sucedido es que la bola hubiese ‘rebotado’ como una pelota de tenis lanzada contra pared, sin dejar mayores secuelas.

Sin embargo, la bola deja una gran marca en la ventanilla que queda visible a los ojos de la multitud de espectadores; por si pudiese tratarse de un fallo puntual, Elon Musk pide a su acompañante que repita la prueba en la ventanilla trasera… y aunque la arroja claramente con menos fuerza, el resultado es el mismo: una llamativa ‘secuela’ en el cristal. Total, que el resto de la presentación, lo que tenemos es al dueño de Tesla hablando de las increíbles cifras y virtudes de un coche ‘roto’.

¿Resultado? Las acciones en bolsa del fabricante norteamericano cayeron en horas un 7% y las redes sociales se inundaron de memes haciendo leña del árbol caído -o cristal partido-. Pero como Musk es un genio del marketing, desde sus redes sociales decía hace escasas horas que ya había más de 200.000 pre-reservas del coche -la gran mayoría de ellas para las versiones más caras y potentes, es decir, las que llevan dos y tres motores-; todo, seguramente, con el objetivo de calmar a los inversores.

También es cierto que para hacer esa pre-reserva sólo hay que depositar cien dólares… y son reembolsables si decides dar marcha atrás. ¿No será todo lo anterior un simple cuestión de marketing para que se hable más -aún- del Cybertruck?

Pero vayamos al asunto… ¿qué pudo fallar?

Si hay alguien que puede tener una voz autorizada al respecto es una firma como Carglass que, precisamente, es toda una especialista en hablar de cristales y lunas. Para empezar, destacar de manera muy acertada que los cristales del Tesla están compuestos de un «vidrio ultrarresistente con láminas de polímeros que pueden absorber y redirigir la fuerza del impacto para mejorar su rendimiento y tolerancia a los daños».

Imagen de Elon Musk durante la presentación del Cybetruck

Eso quiere decir, por ejemplo, que dichas ventanillas son muy resistentes, de tal forma que en caso de impacto no se rompen en cientos de pequeños y afilados pedazos: lo bueno es que si hay un accidente ni entran cosas en el habitáculo… ni ‘salen’. Con todo, lo que quizá la gente no esperaba es que la bola dejase tanta marca tras el impacto, aunque eso, según CarGlass podría tener una explicación.

La propia Tesla cuenta con vídeos de ensayos en los que se ve cómo lanzan una bola de acero contra la ventana sin causar el más mínimo daño. Pues bien, quizá ese tipo de pruebas, repetidas una y otra vez desde distintos ángulos y con distinta fuerza -y con resultado satisfactorio-, fue lo que causó la ‘fatiga’ en las ventanas, lo cual se tradujo en pequeñas microfisuras prácticamente inapreciables a la vista… pero que desembocaron en que los cristales ‘no soportasen’ la prueba de fuego llevada a cabo en vivo y en directo -es decir, en el peor momento-.

En cualquier caso, y aunque el resultado no fuese el esperado, desde la firma de cristalería aseguran que esas ventanas son mucho más seguras que las convencionales de cualquier modelo por varios motivos. Para empezar, son unos cristales que absorben mejor los impactos porque son más elásticos y resistentes; además, como comentábamos anteriormente, no se fragmentan ni ‘astillan’, por lo que se evitan lesiones a los ocupantes.

Asimismo, que se mantengan de una pieza también sirve para que o bien los pasajeros puedan salir despedidos del coche o bien algún objeto penetre en el interior. Por último, estos cristales contribuyen a mejorar la rigidez del vehículo e, incluso, ayudan a reducir el aplastamiento del techo en caso de que el coche vuelque, además de que cuentan con mayor protección contra los rayos ultravioletas y el ruido.

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