Tecnología HC

Por qué la rueda de repuesto también necesita ‘cariño’

En un coche, existen 'sistemas' cuya existencia olvidas... hasta que algo los devuelve a tu memoria. Como, por ejemplo, la rueda de repuesto.

Imagen de una Revisión de Neumáticos

A pesar de ser un medio especializado en tecnología, de cuando en cuando hemos tenido que hablar de lo contrario. Como bien recordarás, te hemos contado historias de coches sin conectividad… ni esperanzas de recibirla.

Y es que, en ocasiones, lo menos tecnológico resulta ser lo más efectivo. Pongamos un caso práctico: acabas de adquirir un coche nuevo. La estética y el equipamiento ‘tech’ han sido tus prioridades de compra. Circulas por la carretera camino de casa, del trabajo o de tu destino de vacaciones. Nada pasa, porque en un automóvil nuevo y con tantos adelantos, nada puede pasar…

Hasta que pasa. Y entonces, una nueva capa de tecnologías -sobre las cuales jamás preguntaste al comercial- salen a flote. Es un pinchazo. «Nada importante, nada terrible», piensas. Bajas del coche y te dispones a cambiar la rueda. Pero no hay rueda: en su lugar del maletero, encuentras un tubo metálico con un gel reparador y un pequeño compresor de aire.

Es el precio a pagar por esa preciosa llanta de 17 pulgadas que, ahora, luce arañada por el roce directo contra el asfalto. No hay fuga que tapar, pues el neumático ha reventado por completo.

O quizás, sí. Quizás sí pudiste seleccionar la opción de una rueda de emergencia que, tras media hora de revolver, tienes por fin frente a ti. Pero tampoco sirve de nada… porque, tras años de desuso, el deterioro la ha dejado agrietada, cristalizada o desinflada -y sin manera de recuperarla por tus propios medios-. En cualquier caso, acabas de perder la mañana por un percance relativamente sencillo.

No se utiliza… pero hay que cambiarlo también

Este último supuesto no es otra cosa que el resultado de pasar por alto las recomendaciones de los expertos. Según el especialista Euromaster, un neumático de repuesto con aproximadamente ocho años de antigüedad puede experimentar deterioro en el caucho, al estar éste expuesto a continuos cambios de temperatura -o, por ejemplo, a la suciedad de la carretera si se almacena bajo el piso- sin recorrer ningún kilómetro.

Asimismo, esta ‘falta de actividad’ provoca una progresiva pérdida natural de la presión del aire que contiene su cámara. De ahí que, antes de empezar cualquier viaje, es imprescindible chequear también este dato una vez hayamos hecho lo propio con las otras cuatro ruedas del vehículo.

¡Queremos nuestras ruedas de vuelta!

Por otro lado, no conviene olvidar que conseguir una simple rueda ‘extra’ es, en no pocos modelos nuevos, una odisea. Muchas personas -que compraron coches nuevos sin prever esta circunstancia- se han visto posteriormente frente a un pinchazo sin un recambio útil y sencillo.

Imagen de un neumático abandonado
Image by Etienne Marais from Pixabay

Antes de la pandemia, el portal británico Carbuyer -uno de los buscadores de coches nuevos más prestigiosos de su país- publicó un sondeo sobre las mayores molestias que encontraban los propietarios de vehículos modernos.

Y el resultado que obtuvieron los encuestadores no pudo ser más esclarecedor. De entre los más de 1.000 usuarios consultados, un 65% mostró su descontento con la imposibilidad de tener una rueda de recambio del mismo tamaño que las habituales. Dentro de este porcentaje se encuentran tanto aquellos que cumplen el supuesto anterior, como los que sí tienen rueda, pero de las consideradas ‘de emergencia’ o ‘de galleta’.

En otro orden, la encuesta nos sorprende con que los conductores interrogados también encuentran molestos -aunque en mucho menor grado- sistemas como la llave inteligente, los asistentes de mantenimiento de carril o las pantallas táctiles. Sólo podemos entender este ‘enfado’ de una manera: no conocen HACKERCAR…

Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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