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¿Podrá el coche autónomo sobrevivir al invierno?

Las pruebas con coches autónomos se realizan en lugares casi paradisíacos. Florida y California son un ejemplo. Pero ¿qué pasa cuando se enfrentan al mal tiempo? ¿Está preparado el coche autónomo para el frío invierno?

vista aérea carretera nevada
Photo by Mike from Pexels

Durante el invierno de 2018, Krzysztof Czarnecki, profesor en la Universidad de Waterloo -Canadá-, decidió construir un coche autónomo. Lo puso a prueba por los alrededores de su barrio utilizando datos de conducción con base en Alemania.

El coche respondió bien en la primera toma de contacto, reconociendo a todos los peatones y coches que se cruzaban en su camino. Sin embargo, no funcionó tan bien cuando Czarnecki lo llevó de paseo por el paisaje nevado de Ontario. Las ruedas no fueron capaces de adaptarse a las condiciones de la vía, y el sistema de frenado de emergencia se activaba continuamente.

Este incidente descubrió un problema en el desarrollo de coches autónomos: maniobrar con mal tiempo. Como solución, Steven Waslander, otro profesor, se dispuso a tomar datos de carreteras en estas condiciones. La idea era enriquecer la base de datos con imágenes de cámara nublosas, tormentas de nieve o coches patinando.

Las fotos tomadas serían archivadas para que el coche las pudiese interpretar durante un trayecto. Estos datos podrían ayudar a las compañías en sus desarrollos. Pero la intención del estudio era llamar la atención de las fabricantes para que tuvieran en cuenta la conducción en condiciones climáticas desfavorables.

Desde entonces, algunas compañías se han centrado en probar sus sistemas en estos panoramas. Entre ellas Waymo y Argo, impulsadas por Ford y Volkswagen respectivamente. Otras empresas siguen enfocadas en desarrollar con vistas a un clima amable como el californiano.

Restringir las pruebas de conducción autónomas a paisajes calurosos puede suponer una limitación. El resultado puede ser un reducido número de lugares en los que los coches se puedan desarrollar. O, directamente, dar muchos problemas en condiciones menos benévolas si se intentan implementar demasiado rápido.

Desarrollar coches autónomos para este tipo de situaciones no es algo de lo que se hable. Es un punto ciego

Alexandr Wang, CEO de Scale AI

Las amenazas a las que se enfrenta un coche autónomo en un clima de invierno son diversas. La nieve y la lluvia dificultan la visión y confunden a los sensores. También pueden ocultar las marcas de la carretera y hacer que el vehículo se comporte de forma diferente. El mal tiempo supone un examen complicado para el algoritmo de inteligencia artificial, que no está preparado para operar así.

Con muchas compañías desmarcándose de esta problemática, los desarrollos que se lleven a cabo con esto en mente podrían tener un filón competitivo. El mal tiempo es uno de los grandes inconvenientes de la conducción convencional. Por ello debería de ser una preocupación prioritaria en las nuevas tecnologías.

Las desarrolladoras se enfrentan al problema

Ante las voces que apuntan que las grandes marcas están fuera de la discusión, Waymo ha preferido mantener se en silencio. Aunque uno de sus portavoces apuntaba que sus sensores y sistemas están ahora mejor preparados para afrontar cualquier condición climática.

Por su parte, Argo ha declarado que pueden combatir la lluvia fina, pero que todavía no están preparados para lluvias fuertes y nieve. Cuando las marcas afronten la problemática, tendrán que crear un registro de datos por ellos mismos, aunque los estudios de Czarnecki pueden servir de ayuda.

«El clima adverso representa un tremendo desafío para la tecnología de conducción. Los investigadores que han llevado a cabo este estudio y toma de datos merecen mi aplauso» ha dicho John Leonard, profesor del MIT y afiliado al Instituto de investigación de Toyota.

Bryan Reimer, un investigador científico del propio MIT apunta a otro prisma. «La complejidad del clima en invierno va a suponer una gran cantidad de trabajo para las tecnologías del coche autónomo. Las condiciones de hielo son increíblemente complicadas»

De hecho, poniéndose en un escenario extremo, Reimer planteaba el paradigma de las Rocky Mountains, cordillera donde nieva durante las 24 horas del día. «La única posibilidad de que un vehículo autónomo conduzca allí es quemar la carretera».

*Artículo escrito por Will Knight y publicado originalmente en Wired.

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