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Por qué la tecnología no lo es todo para un piloto de Fórmula 1                       

¿Puede la tecnología ayudar a un piloto de F1 a perfeccionarse? Un respetado referente de la máxima categoría, el periodista Peter Windsor, revela en exclusiva a HackerCar cómo el Big Data, la Inteligencia Artificial... todavía no son la panacea.

Max Verstappen Red Bull Racing

Si hay un deporte dependiente del procesamiento de infinidad de datos, ese es la Fórmula 1. Durante cada carrera, salas repletas de decenas de ingenieros ‘echan humo’ en las fábricas de los equipos. Mientras allí calculan en tiempo real todos los posibles escenarios estratégicos, los pilotos probadores llegan a pasarse noches enteras en los simuladores, ayudando a sus escuderías a decantarse por los reglajes más adecuados tras los datos recabados en los entrenamientos libres.

Sin embargo, ¿qué hay del factor humano? ¿Pueden el Big Data y la Inteligencia Artificial perfeccionar el talento de un piloto? ¿Podrían Sainz y Alonso utilizar las últimas tecnologías para comprender cómo negociar cada curva sin tener que pasarse horas estudiando la telemetría? Para arrojar luz sobre estas preguntas, HackerCar ha recurrido a una de las personas más indicadas: Peter Windsor, periodista con casi 50 años de experiencia en el paddock.

Windsor ha pasado también por puestos de responsable de patrocinios y team manager en los mejores años de Williams, y de director general durante 1989 de la división que la Scuderia Ferrari estableció en Gran Bretaña. Hoy en día, Windsor ofrece sus particulares puntos de vista sobre el Gran Circo y sus categorías soporte en su canal oficial de YouTube:

Lo que la telemetría no ve

Naturalmente, Windsor empieza por el principio: “Hay una cantidad inmensa de información que un monoplaza de Fórmula 1 llega a generar a lo largo de un fin de semana. Ahora mismo somos más que capaces de manejar esa información de forma eficiente y rápida”.

Ni que decir tiene que la Fórmula 1 no sufre ningún problema en este sentido… Ahora bien: “Dentro del deporte, obviamente hay diferentes opiniones acerca de cómo se pueden usar mejor; y, desde luego, uno de los aspectos más exigentes en Fórmula 1 es que tenemos unas restricciones de tiempo muy rígidas en entrenamientos libres, calificación y, naturalmente, en carrera. Y, por lo tanto, a pesar de que la Fórmula 1 sea tan eficiente en el análisis de los datos, todavía existe esa área humana en la que tenemos que decidir qué datos son los más importantes por encima de otros… y ahí es donde entra la destreza del piloto. También la del ingeniero, por supuesto, pero, en mi opinión, aún más la del piloto”.

En realidad, Windsor considera que la Fórmula 1 es mucho más humana de lo que nos creemos: “Vemos a pilotos empleando demasiado tiempo en analizar determinados datos: tal vez los de su compañero, a ver qué está haciendo diferente a lo largo de la vuelta… Pero, es determinante que el piloto sepa desconectar de todo eso y decidir cuál es el mejor camino para combinar la vuelta perfecta con lo que su coche es realmente capaz de hacer”.

Hubo alguien que marcó un antes y un después en esta praxis: “Pienso que Michael Schumacher fue uno de los primeros que supo hacer esto: decidir cuál tenía que ser el límite para los datos, y cuál era el papel del piloto como ser humano. Otros buenos ejemplos actuales son Max Verstappen, Lewis Hamilton… Por su parte, Charles Leclerc es un ejemplo de piloto que se ve empujado a usar los datos quizás más allá de lo que a él le resultaría cómodo”. En realidad, hay casos más críticos que el de Leclerc: “En mitad de parrilla, puedes ver a un montón de pilotos completamente perdidos, porque emplean demasiado tiempo en el análisis de datos; pero muy poco en airearse y hacer que las cosas fluyan”, concluye Windsor a este respecto.

¿Qué es la regla del 85-15?

Por lo tanto, ¿no hay nada nuevo bajo el Sol que realmente pueda ayudar a los pilotos a mejorarse a sí mismos? Windsor matiza esta reflexión: “El entrenamiento de pilotos ha evolucionado drásticamente, sobre todo en herramientas de simulación. Por eso, hoy en día, ves a muchos pilotos pasar de Fórmula 3 o Fórmula 2 a Fórmula 1, y ser muy competitivos desde el principio. Y eso se debe a que, en un simulador, puedes generar gran parte de la velocidad, las sensaciones y las fuerzas G de un F1”.  

Hasta ahí, todo suena muy bien; pero… “En mi opinión, eso te lleva hasta un cierto nivel: el 85% de lo que se puede conseguir. El 15% restante es otra historia. No obstante, creo que ya hemos llegado al punto en el que podemos coger a un piloto, ponerlo en el simulador durante un año, dejarle participar en unas cuantas sesiones de tests, dejarle salir a pista en un F1, y que haga un tiempo realmente rápido. Todo eso sí que tiene que ver con la tecnología actual, pero no creo que ayude a llegar al último 15%. Para conseguirlo, los pilotos se tienen que poner a pensar por ellos mismos qué problemas pueden resolver modificando su propio pilotaje. Y en eso la tecnología todavía sufre cierta incapacidad para medir determinados inputs”.

A por los casos particulares…

¿Sabría una Inteligencia Artificial distinguir a los buenos pilotos de los más grandes? “Alex Albon decía recientemente que Max Verstappen alcanzaba niveles de rendimiento que no se podían captar en la telemetría; así de surrealista es el nivel de sus inputs”, recuerda Windsor. “Y es que la verdadera clave está en leer los números entre líneas: tal vez podamos medir esa sensibilidad casi imperceptible dentro de 10 o 15 años”.

Y es que la diferencia entre, por ejemplo, Lando Norris y Verstappen “no está en algo que el primero pueda aprender en un simulador. El simulador tiene límites en lo que puedes hacer con los frenos, la dirección o el acelerador, porque no tiene en cuenta las innumerables sutilezas de la masa dinámica del vehículo. Incorpora un número determinado de fuerzas G verticales, laterales… pero no puede reflejar cómo Max Verstappen no está frenando en línea recta, sino que lo hace aplicando un giro de dirección cada vez mayor y, aún así, no provoca subviraje. Todo eso tiene que ver con su capacidad para percibir a través de su cuerpo lo que el coche está a punto de hacer, en vez de reaccionar a lo que haga. Y eso es algo que el simulador no puede simular”.

Pilotos hechos de IA

Durante la conversación, Windsor nos confía un detalle que revela hasta qué punto la F1 es capaz de estar a la máxima vanguardia: “Cuando trabajaba en Williams, a finales de los 80, ya teníamos la tecnología para realizar una vuelta a Silverstone sin piloto; no especialmente rápida, pero sí a unos tres segundos de un buen tiempo de referencia”.

Entonces, en la actualidad, ¿cómo de cerca estamos de que el próximo “Deep Blue” venza a Lewis “Kasparov” Hamilton en una vuelta a Montreal –uno de los circuitos predilectos del británico-? “En estos momentos, si te dejaran, podrías ponerte un traje de sensores o llevar un visor ‘head-up display’… que te podrían acercar a la vuelta definitiva de Lewis Hamilton en Montreal. Podrías guiarte por vibraciones, luces de advertencia que te avisaran de si has pisado el pedal de freno con demasiada fuerza… Todo ello basándose en los movimientos del cuerpo humano. Esa tecnología está ahí, pero no creo que la FIA lo permita algún día, porque no les gustan las ayudas a la conducción”.

Ante este escenario, Windsor nos sugiere una idea de lo más innovadora: “Podrías ponerle uno de estos trajes a un joven piloto de Fórmula Ford programándolo para que, si pilota como lo haría Lewis Hamilton, no sienta ninguna vibración del traje en su pecho en ningún momento de la vuelta. A continuación, volvería a boxes y lo reprogramarían para basarse en el estilo de Fernando Alonso.

De esta manera, el piloto vería las diferencias entre cada forma de conducir”. Sin embargo, el propio Windsor reconoce que esta tecnología no es ninguna rabiosa novedad: “Porsche ya la está usando en su entrenamiento de pilotos. Ya digo que no estoy seguro de que vayamos a poder aplicarlo en automovilismo, pero desde luego tiene muy claras aplicaciones en golf: el traje podría vibrar también si te descolocas un grado en tu posición idónea. En fin, ¡el cielo es el límite!”

A vueltas con los neumáticos

Pero seamos prácticos: queremos convertir a nuestra Inteligencia Artificial en un piloto de F1 de leyenda; al menos, con la velocidad pura para resultar casi invencible en calificación. ¿En quién deberíamos basarnos? “La Inteligencia Artificial tendría que estar relacionada con los coches que tenemos en cada momento. No tendría ningún sentido proporcionarle características de Fangio a esta IA, porque él pilotaba coches con neumáticos que podían aguantar cinco distancias de carrera. ¡No hay un historial de Fangio gestionando los Pirelli blandos!”.

En consecuencia, Windsor señala cuatro pilotos que le resultarían especialmente útiles a esta Inteligencia Artificial de carreras:  Verstappen, Leclerc, Russell y Gasly. “Si filtras las características de estos cuatro en una vuelta de calificación, te acercarías bastante a la vuelta definitiva. Pero es complicado, porque frecuentemente puedes ver cómo Sergio Pérez es más rápido en el primer sector y Verstappen en los otros dos. Lo que ocurre es que Pérez está abusando de los neumáticos al principio de la vuelta, y Verstappen los está ahorrando para el final. ¿Cómo introduces esta información para que una IA comprenda las indicaciones con las que lograr una vuelta de pole? No lo sé”.

Además, Windsor subraya que semejante propósito “requeriría que Pirelli facilitara mucha información, y los equipos no la pueden conseguir porque ni siquiera Pirelli la tiene. No les merece la pena hacer un análisis técnico detallado de sus neumáticos, porque no tienen rivales a los que vencer. Con la política de suministrador único, ¡el neumático es el que es! Lo construyen en base al conocimiento que ya tienen y no necesitan profundizar”.

“Así que me imagino al robot clamando: ‘¡pero dame más información! Necesito saber qué le pasa a este neumático cuando se somete a curvas con fuertes cambios de dirección, cómo evolucionan las temperaturas y el fenómeno de la histéresis, cuánta es la rigidez de la carcasa ante el balanceo… para poder decirte qué piloto lo manejaría mejor’”. A juzgar por las palabras de este histórico de la cobertura del mundial a nivel internacional, quizás sea más apremiante que una Inteligencia Artificial ayude a los mandamases de la Fórmula 1 a tomar decisiones acertadas

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