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Perseverance, el vehículo autónomo que no es de este mundo

Los vehículos autónomos aún tienen mucho que mejorar en la Tierra... así que imagina el reto que implica poner a rodar uno de estos modelos en otro planeta, con distintas condiciones y mayores peligros. Pues ya se ha hecho.

Misión del Perseverance

La conducción completamente autónoma todavía es una tecnología a la que le queda un largo recorrido por delante. Es cierto que ya hemos visto algunos prototipos de fabricantes de vehículos, incluso de empresas tecnológicas y que son capaces de funcionar por sí solos… pero siempre ha sido en entornos controlados, normalmente bajo algún tipo de supervisión y que, en algunos casos, han terminado sufriendo algún tipo de incidente.

Es decir que, con los pies en la tierra, asía de hoy el coche autónomo todavía parece algo de ciencia ficción. Pues bien, imagina cómo se podría calificar la idea de poner a circular un vehículo de este tipo sobre la superficie de otro planeta, donde no haya pisado jamás el ser humano y apenas se tenga información sobre lo hay que en él. Pues, precisamente, eso es lo que han hecho en una misión enviada al Planeta Rojo donde un robots lleva ya un tiempo buscando vida y evidencias de la composición de la superficie marciana.

Se llama ‘Percy’ y se trata de un Mars rover que ha sido diseñado y construido por el Laboratorio de Propulsión a Reacción, con el objetivo de explorar el Cráter Jézero del planeta vecino. Forma parte de la misión Mars 2020, dentro del Programa de Exploración de Marte de la Administración del Espacio y Aeronáuticas Nacionales -NASA-. Además, Percy incorpora en sus entrañas a un pequeño helicóptero llamado ‘Ingenuity’, que ya ha consiguido realizar varias pruebas de vuelo.

Un diseño para desafiar condiciones extraterrestres

Hay que destacar que el equipo de ingenieros encargados de su construcción es el mismo que fabricó el “Curiosity”, el astromóvil que llegó a Marte en verano de 2012. De hecho, podríamos considerar al ‘Perseverance’ su sucesor como vehículo de exploración marciana. Evidentemente, es un modelo evolucionado, por ejemplo, con ruedas más robustas que su predecesor. Y es que es uno de los elementos fundamentales del rover -en realidad, de cualquier vehículo que circula por el suelo-, ya que cualquier fallo en sus ruedas dificultaría enormemente la misión.

En concreto, para esta ocasión se ha apostado por ruedas de mayor diámetro, pero también más estrechas y compuestas por una ligera, pero muy robusta, aleación de aluminio. Además, están cubiertas por tacos para mejorar la tracción sobre todo tipo de superficies, y poseen -a modo de llantas- unos radios de titanio curvos que actúan somo soporte elástico, es decir, como elementos amortiguador para que toda la ‘maquinaria’ que viaja a bordo del rover no sufra.

Con respecto al peso, el robot que en la actualidad realiza sus labores en Marte pesa más que su antecesor, pero era algo lógico. Y es que cuenta con un conjunto de instrumentos mayores, unas ruedas mejor protegidas y con un nuevo sistema de muestreo y almacenamiento en caché. De esta forna, en conjunto pesa 151 kilogramos más.

Además, entre su ‘equipamiento’ no le falta un brazo robótico con cinco articulaciones, de 2,1 metros de largo y que se combina con una torreta. Esta extremidad tiene como objetivo recoger muestras geológicas del terreno de Marte, con el objetivo de su posterior análisis.

Para impulsarse en un lugar donde no puedes ‘repostar’ ni lo puedes fiar todo a la energía solar, este vehículo recurre a un generador que se conoce como MMRTG –Generador Termoeléctrico de Radioisótopos multimisión– que pesa 45 kilogramos. Básicamente, se trata de un motor nuclear, capaz de producir permanentemente energía eléctrica. Dicho propulsor, que incluye dos baterías recargables de iones de litio, dispone de una vida útil operativa de 14 años. El ordenador que incorpora y que controla su funcionamiento puede resistir la radiación de dicho motor, y cuenta con 128 megabytes de memoria volátil DRAM.

El pequeño ‘Ingenuity’ también hizo historia

Este helicóptero eléctrico experimental ha viajado a Marte dentro de su compañero, el ‘Perseverance’. Pesa tan sólo 1,8 kilogramos y, en este caso, sí funciona gracias a la energía solar. Su misión es distinta, e incluso más desafiante, pues debe luchar contra la desconocida atmósfera marciana y llevar a cabo varios vuelos, realizando tareas de reconocimiento cada vez más largas. Este artilugio volador no lleva instrumentos científicos incorporados, más allá de las cámaras para inmortalizar sus trayectos.

Su principal desafío, como decíamos, es el de sobrevolar un planeta cuya atmósfera es mucho más ligera que la terrestre, y que además se ‘diluye’ poco a poco según se aproxima el espacio exterior. Para lograr tal hito, ‘Ingenuity’ debe conseguir que sus hélices alcancen unas revoluciones mucho mayores que lo que necesitarían en la Tierra; de hecho, en su última prueba de vuelo registró una velocidad de 2.537 rpm.

Hasta el momento de escribir esta noticia, este mini-helicóptero ya había efectuado cuatro vuelos extraterrestres… en principio, sin percances. Es de esperar que ambos vehículos autónomos continúen enviando buenas noticias en los próximos meses, y que ayuden a comprender mejor la composición y la historia del “planeta de al lado”.

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