Movilidad

¿Cuánto sabes -de verdad- sobre los patinetes eléctricos?

Este medio está emergiendo como transporte sostenible y ágil, sobre todo para ciudades, y posee variadas características que hacen mejor un modelo u otro según los hábitos.

Patinete Eléctrico

Los habitantes de las ciudades buscan medios alternativos y sostenibles para desplazarse. En caso de las grandes urbes, andar no es una opción si se debe acudir a zonas alejadas, y el patinete eléctrico se presenta como una gran apuesta para transformar el tráfico.

En apariencia son idénticos a los patinetes tradicionales, pero incorporan una batería recargable y un pequeño motor que los impulsa sin requerir un esfuerzo físico -sin olvidarse de los frenos, pues alcanzan los 25 km/h-. Estos y otros transportes individuales novedosos, como los «segways» o los «hoverboards», han proliferado en los últimos años y por tanto obligado a la DGT a crear unas directrices que regulen su uso.

Lo primero ha sido clasificarlos como VMP o Vehículos de Movilidad Personal, diferenciándolos de los de motor y aplicándoles por tanto otras normas. Estos VMP se definen como: de dos o más ruedas, monoplazas, y propulsados a motor pero con una velocidad máxima de 25 km/h. Se debe puntualizar que que se ha establecido dicho número para considerar a los que lo superen fuera de la categoría de VMP. Algunas de sus normas diferenciales son, por ejemplo, que no es obligatorio que tengan seguro -aunque organismos como la OCU lo recomiendan- o que estén matriculados. Igualmente tienen restricciones en cuanto a la libre circulación, estando prohibidos para transitar por la acera.

¿Cuáles es su potencia y su autonomía?

Los modelos analizados por la OCU tienen motores de 36 voltios, aunque se sabe que algunos cuentan con una potencia mayor. Su tiempo de carga es algo a considerar, pues difiere notablemente según el modelo -a algunos les bastan 3 horas, otros en cambio necesitan hasta 7 horas-. Lo mismo sucede con su autonomía, esto es, la distancia que pueden recorrer mientras tienen batería, con algunos que transitan 10 kilómetros escasos y con otros que sobrepasan los 30.

Con esto último uno no debe preocuparse, pues a la gran mayoría le bastará con los de baja autonomía para su movilidad rutinaria. Además, los que recorren mayores distancias tienen baterías de mayor tamaño, por lo que son más caros y por tanto menos asequibles.

¿Cómo es su conducción, son seguros?

Para analizar esto se tendrán en cuenta tres características fundamentales del transporte: la iluminación, el sistema de frenado y la protección anti-robo. Con respecto a las luces, están brindan seguridad por la noche -y además son obligatorias, tanto las delanteras como las traseras-. Que una estética atractiva o «molona» no implique adquirir un patinete sin luces. Y si estas no están incorporadas, ni pueden añadirse como accesorio, será mejor buscar otro.

Para los frenos se recomienda escoger un modelo que incluya los de disco, al menos para su parte trasera. Estos se consideran los más eficaces y seguros -junto con los de tambor, pero estos últimos son más ostentosos-. Algunos modelos incluyen la llamada «frenada regenerativa», la cual consiste en un sistema que mediante la fricción generada tras dicha acción permite recargar la batería. Esto es algo que también se debe de tener en cuenta.

Por último tenemos las cualidades para prevenir su robo, que suelen ser mecanismos que los inutilizan. Pueden variar entre sistemas físicos manuales, o accionados a distancia mediante ciertas apps. Sobra añadir que esto no impedirá siempre un robo, pues pueden ser llevados a peso o cargados en algún vehículo, pero sin duda es una buena opción para prevenir los robos más usuales que se dan en la calle, cuando el «ladronzuelo» intenta llevárselo conduciéndolo. Añadir algún sistema de amarre como los de las bicicletas también ayuda a evitar disgustos.

Como consejo a parte, aquel que adquiera un patinete eléctrico debería pensarse en complementarlo con algún tipo de claxon, y utilizando casco. Aunque estos dos elementos extra no son obligatorios por ley, sí son recomendables y pueden evitar sustos, e incluso algunas lesiones de mayor o menor gravedad.

Algunas dudas y preguntas frecuentes

¿Cuál es su coste?

Se pueden encontrar desde los 250 euros, y los más caros llegarán a los 500 -según características ya explicadas como la batería y otros equipamientos, o la autonomía-. Este precio no incluye gastos adicionales, por si se desea añadir protección extra, aunque no suele ser muy cara. Por ejemplo, una pequeña bolsa para objetos se adquiere a partir de 9 euros, y un guardabarros para la rueda trasera a partir de 12 euros.

¿Qué tipos hay?

Se clasifican según su velocidad, tanto los patinetes eléctricos como los demás VMP. El tipo A es el más básico, agrupando a los que no alcanzan los 20 km/h -incluye también aquellos que no llegan a los 6 km/h, considerados «juguetes»-. El tipo B es el más común, con modelos que no superan los 50 kg de peso, ni los 25 km/h de velocidad. En este tipo entran otros VMP conocidos como los «segways». El último es el tipo C, el que según la DGT se asimila a vehículos L1e, y al cual quizás se le exijan matriculación y seguro en el futuro.

¿Por dónde transitan?

Gracias a la DGT, hoy está prohibido su uso en aceras, y es probable que cada ayuntamiento varíe algunas de sus regulaciones, por lo que es recomendable consultarlo. Sin embargo, estando destinados exclusivamente a calzadas y a vías ciclistas, para asegurar el bienestar tanto del usuario como el de los demás peatones.

Edad mínima y posibilidad de uso por dos personas

Con respecto a la edad, en España no hay uniformidad, debiendo consultarse el reglamento del municipio en el que se resida. Las variaciones de edad no son marcadas, pero su desconocimiento puede desembocar en alguna amonestación. Por ejemplo, en Pamplona se permite su uso a partir de los 14 años de edad, en Madrid a partir de 15 y en Barcelona ya con 16.

Además, es normal ver hoy en día a dos personas subidas a un mismo patinete eléctrico, sobre todo en paseos costeros y en zonas tranquilas y con poco tráfico. Debe tenerse especial cuidado con esto, pues en ningún caso está permitido que dos o más personas utilicen el mismo patinete. La sanción por incumplimiento de la norma son 100 euros, y aunque no es una cifra disparatada puede amargar una buena experiencia, pues mucha gente dice disfrutar de ellos, tanto si han adquirido uno como si utilizan los de disponibilidad pública -extendidos por numerosas ciudades-.

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