Tecnología HC

¿Para qué se usan las baterías de un coche eléctrico cuando ‘se jubilan’?

Un estudio de Greenpeace revela que al 2030 un total de 12,85 millones de toneladas de baterías de coches eléctricos llegarán al final de su vida útil. Esto supone un reto para los fabricantes sobre qué hacer con ellas.

Proyecto Nissan y Enel
Nissan se asocia con Enel para lanzar el innovador sistema de almacenamiento «Second Life» para las baterías usadas de los coches eléctricos

El aumento en la demanda de coches eléctricos trae consigo el problema del reciclaje de sus baterías, que duran de 10 a 20 años antes de necesitar ser reemplazadas. Esto ha llevado a las empresas automotrices y de otros sectores a estudiar cómo pueden aprovechar las baterías una vez que ya no sirven para los vehículos.

Las baterías no están muertas cuando llegan al final de su primera vida útil, sino que pueden tener una nueva oportunidad. En ese contexto aparecen tres posibilidades para estas baterías: la reutilización, el reciclaje o el reacondicionamiento.

Algunas empresas ya trabajan en proyectos para poder darle una ‘segunda vida’ a las baterías usadas. Conozcamos algunos de ellos.

Reutilización de las baterías

Una de las grandes alternativas para las baterías que llegan al final de su vida útil es su uso para almacenar electricidad.  Así pueden ser utilizadas de forma continua durante años, ya sea en una estación de carga rápida flexible, un robot de carga móvil, así como en un sistema de almacenamiento doméstico o de energía de reserva de emergencia.

Esta reutilización permite aprovechar las baterías que llegaron al final de su vida útil sin añadir materias primas o complicados procesos adicionales, convirtiéndose en la opción más sustentable.

Un claro ejemplo es el proyecto Second Life del Grupo Enel en colaboración con Nissan. ¿Cómo funciona? Las baterías para coches eléctricos del modelo Nissan Leaf, una vez que ya no pueden ser usadas en los vehículos, son recicladas y montadas en una gran instalación fija de almacenamiento, es decir, de acumulación de electricidad, incorporada en la planta convencional de Melilla -España-.

El proyecto cuenta con una capacidad de 4 MW y puede producir hasta 1.7 MWh. En caso de que la central se desconectara del sistema, la instalación de almacenamiento podría inyectar energía en la red eléctrica de Melilla durante 15 minutos, tiempo suficiente para restablecer el sistema y reiniciar el suministro eléctrico.

Reciclaje de las baterías

Las baterías de coches eléctricos están fabricadas por minerales valiosos y relativamente caros, tanto en términos económicos como en términos medioambientales. Pero estos minerales son muy duraderos y hasta un 95-98% de ellos pueden ser recuperados para servir como fuente de materia prima para la construcción de nuevas baterías.

Una de las marcas que trabaja en esta alternativa es el Grupo Volkswagen en su planta de Salzgitter, en Alemania, en donde se impulsa un proyecto que se especializa en el reciclaje y reutilización de baterías para coches eléctricos.

Aquí se desmontan las baterías para recuperar materiales como aluminio, cobre, plásticos y ‘polvo negro’. Este último contiene valiosos componentes como litio, níquel, manganeso, cobalto y grafito, que son separados por socios especializados utilizando medios hidrometalúrgicos, antes de ser procesados de nuevo en un material catódico.

Además, las celdas de las baterías fabricadas con material reciclado se pueden volver a reciclar, lo que demostraría que incluso después de múltiples ciclos de reciclaje la calidad del material no se ve afectado.

Con esto se logra aumentar la sostenibilidad y se asegura el suministro de insumos para la fabricación de nuevas baterías.

Reacondicionamiento de baterías

Las baterías pueden ser reprocesadas para su posterior uso como pieza de recambio para diferentes vehículos eléctricos, siempre tras ser sometidas a un trabajo de reparación.

Las baterías en segunda vida pueden ser reacondicionadas y reparadas en sus celdas para mejorar su capacidad, también podrían incluso servir para incorporarse en coches de combustión que se reacondicionen para transformarse en vehículos eléctricos, lo que se conoce como ‘re-trofit’.

En este rubro destaca el Grupo Renault, que puso en marcha Mobilize, que trabaja en colaboración con otros actores como la startup Green Vision de Francia, especialista en la integración de baterías de segunda vida en otros vehículos.

A través de esta cooperación se da una segunda vida a baterías usadas de coches Renault para los clientes que buscan soluciones compatibles con sus usos. Los componentes de estas baterías son desmontados y reacondicionados en nuevos conjuntos.

Luego se vuelven a ensamblar con un nuevo peso y voltaje en función a las necesidades de sus clientes. Estas nuevas vidas son variadas, pues pueden alimentar vehículos de dos ruedas como bicicletas eléctricas, motocicletas de reparto de pizzas e incluso alguna moto de mayor velocidad.

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