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Opel GrandLand GSE: el primer SUV híbrido enchufable… ¿y deportivo?

La versión más deportiva de este SUV dispone de una mecánica de 300 CV ya conocida, pero ahora añade un aspecto diferente y una puesta a punto específica. Llegará a principios de 2023.

IMAGEN NUEVO OPEL GRANDLAND GSE

Hace no mucho tiempo era raro ver modelos del segmento SUV compactos que rondasen -y ya no digamos superasen- los 200 CV de potencia; ahora podríamos decir que es el pan de cada día, en buena parte, gracias a la electrificación. El nuevo Opel GrandLand es el último ejemplo, representado por su variante más deportiva, la GSE, que se convierte en el segundo modelo de estas renacidas siglas.

La nueva versión de la marca alemana mantiene en lo básico una estética muy similar a la de sus hermanos -que recibió un nuevo diseño hace escasos meses-; sigue llamando la atención por su parte delantera. La protagoniza una parrilla frontal completamente carenada y de color negro brillante que se une con los faros, dando un toque más elegante pero también deportivo. 

Hemos dicho que esa parrilla es ‘cerrada’; entonces… ¿por dónde se refrigera el motor? Esta tarea se lleva a cabo gracias a las entradas de aire adicionales: una bajo la propia parrilla y de aspecto muy sutil y la propia boca ubicada más abajo. Sin embargo, las situadas a ambos lados del paragolpes parecen más destinadas a la refrigeración de los frenos.

Como ya hemos visto anteriormente, el negro brillante está muy presente en todo el automóvil; ya era habitual en otra versiones del GrandLand, pero en este GSE lo es más aún. Ese color se utiliza en el capo, espejos, llantas… y en las unidades con techo solar, la parte superior del vehículo también tiene esa tonalidad, de forma que si lo ves desde arriba, el GrandLand parece totalmente negro.

Lógicamente en una unidad como la que aparece en las fotos, que se combina con un color blanco principal, el resultado ‘bitono’ es muy llamativo -recuerda al de algunos coches de carreras-

Pasando a la parte trasera, se caracteriza por su simpleza: tenemos un portón que, como en los últimos modelos de la marca, incluye el nombre del modelo a buen tamaño, así como el logo de Opel -ambos en negro-, rompiendo esa sobriedad las siglas GSE en amarillo fluorescente que le dan personalidad.

Con todo, hay un alerón sobre la luneta, un difusor en la parte inferior del paragolpes en negro -en el que, por cierto, van incrustados dos de los sensores traseros-… y lo que no hay -tal vez por la naturaleza ‘ecológico-deportiva’ del modelo-, es algún tipo de salida de escape visible.

Para acabar con lo que es el diseño, las llantas también son exclusivas de esta variante, inspiradas en el Opel Manta GSE -un concept restomod completamente eléctrico que la marca presentó hace ya unos años-. Lo que no ha sufrido variaciones son las dimensiones exteriores, que son iguales que las otras versiones del GrandLand.

Eso significa que cuenta con una longitud de 4,47 metros, una anchura de 1,86 m y una altura de 1,61 m; unos datos que lo emplazan en un punto intermedio dentro de su segmento. Para ubicarlo mejor, por tamaño es más grande que un Seat Ateca pero menor que un Renault Arkana, con unas dimensiones muy similares a las de un Nissan Qashqai.

La condición deportiva de este modelo también se nota dentro del habitáculo; los asientos delanteros son ejemplo de ello, con las letras GSE remachadas en la tapicería de Alcántara que los recubre.

Opel ha destacado los últimos años en disponer de certificación AGR en sus asientos, que muestra que la marca está muy concienciada con la salud y la comodidad de sus clientes. En cuanto al resto del interior, también guarda una cierta imagen deportiva, pero discreta: colores oscuros, inserciones plateadas…

Con todo, en lo primero en lo que te fijas es en las pantallas que se encuentran en el salpicadero, una de 12″ para la instrumentación -con seis configuraciones distintas, alguna exclusiva de esta variante GSE- y otra de 10″ para la parte multimedia. Con esta última podemos acceder a diversos elementos del coche, como el funcionamiento del sistema híbrido, la conectividad o las distintas apps que funcionan con nuestro teléfono, tanto si es Android como si es de Apple.

Como hemos visto anteriormente, no se trata de un coche pequeño por fuera, pero lo que sí es pequeño es la capacidad de su maletero, que tan solo ofrece 390 litros de capacidad, es decir, 124 litros menos que otras versiones del modelo… y que, en este caso, se debe a la presencia de la batería que alimenta los motores eléctricos del vehículo.

En cuanto a la conducción, la idea de Opel es que el coche resulte deportivo… pero, lógicamente, también cómodo; lo intenta lograr gracias a lo que han denominado GSE Dynamic chassis.

Una solución que recurre a un eje delantero de tipo McPherson y un eje multibrazo en el trasero; además, el SUV más deportivo de Opel cuenta con amortiguadores y muelles Koni más firmes y con una tecnología denominada FSD -Frequency Selective Damping-, que nos hace entender que su respuesta depende del tipo de bache o irregularidad que el vehículo se vaya encontrando. Por lo demás, este GSE también viene equipado con tracción a las cuatro ruedas.

Como era de esperar, uno de los apartados más interesantes tiene que ver con el motor: este modelo emplea un total de tres motores, siendo el principal un 1.6 turbo de gasolina y los otros dos eléctricos, uno por cada eje. En conjunto, suman una potencia de 300 CV – 221 kW– que permiten hacer el 0-100 km/h en en tan 6,2 segundos.

La velocidad máxima en modo eléctrico es de 135 km/h en el modo eléctrico; sin embargo, con el motor de gasolina llega a unos sorprendentes 235 km/h: no porque no sea el dato que te esperas en un vehículo de esta potencia, sino porque normalmente los híbridos enchufables suelen limitar su velocidad máxima en torno a los 180 ó 200 km/h -es el caso de los Toyota RAV4 o Suzuki A-Cross, con 306 CV; o el Mazda CX-60 de 328 CV-.

Sabiendo ya cómo es el nuevo Opel GrandLand GSE, la pregunta es, ¿cuánto podría costar? Aún no se sabe precios fijos, pero viendo que ya se comercializó un GrandLand con esta mecánica, pero con el acabado inferior GS por unos 52.352 euros o con el lujoso Ultimate rondaba los 55.000 euros, es probable que este GSE se acerque a los 58.000€.

Lógicamente es más caro que un Peugeot 3008 o un Citroën C5 Aircross híbridos, porque se quedan en los 225 CV y no tienen una puesta a punto tan deportiva… pero sería en torno a 12.000 euros más asequible que un Volkswagen Tiguan R, con 320 CV y una mecánica ‘tradicional’ sin electrificación.

Mis ganas de indagar y contar van de la mano con mi apego al mundo del motor, en parte a mi afición a la Fórmula 1. Ahora además de ser una devoción es parte de vida profesional, gracias a HackerCar, lugar idóneo para además de poder disfrutar contando las últimas noticias del mundo automovilístico, también para aprender y evolucionar como periodista. Aprendiendo día a día sobre el mundo de la automoción desde una perspectiva más tecnológica.

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