Prueba a fondo

Mitsubishi ASX Kaiteki+

Tras una década entre nosotros, el veterano SUV de los diamantes se pone al día con una 'cara' completamente nueva... ¿Pero qué hay de sus tecnologías? Veamos lo que ofrece su acabado más completo...

Imagen tres cuartos delantero del Mitsubishi ASX 2020

Antes de empezar, qué debes saber del Mitsubishi ASX:

Que se trata de un ‘viejo conocido’: Originalmente lanzado en 2010, acaba de recibir su cuarto ‘restyling’ para acoger el nuevo canon estético de la gama. A pesar de la profunda renovación que ha sufrido en el frontal, mantiene sus dimensiones -relativamente contenidas- de 4,36 m de largo, 1,81 m de ancho y 1,65 m de alto.

Que goza de gran popularidad entre el público: Desde su aparición en España, el ASX se convirtió en un éxito de masas, llegando -incluso- a disputarle el liderazgo de las ventas al todopoderoso Nissan Qashqai. En la actualidad, posee una ventaja que lo hace único: un sistema de tracción integral real, gestionable a través de un diferencial controlado electrónicamente.

Que la versión Kaiteki+ es la más completa de la gama. Dejando aparte la decoración en vinilo de nuestra unidad -un ‘accesorio de concesionario’-, los 26.850€ que cuesta -según el configurador web de Mitsubishi- te dan acceso a sistemas como el control de crucero, luces y limpiaparabrisas automáticos, ayuda de arranque en pendiente, alerta de fatiga o detector de ángulo muerto. En el mismo precio van incluidas también la transmisión automática y el color Silky White, que vale 500€.

«Frente al ‘enemigo en casa’ que representa el Eclipse Cross, el ASX propone como baza un menor precio… aunque a expensas de su dotación tecnológica».

No hay enemigo pequeño en la guerra. Cuando el Nissan Qashqai cambió para siempre la historia reciente del automóvil occidental, estableció una gran dominancia amparado en su ‘efecto sorpresa’: nadie más ofrecía un SUV de tamaño razonable.

Sin embargo, en 2010 su ‘imperio’ terminó con la aparición en escena del ASX. Ofreciendo un producto equiparable por dimensiones y equipamiento -y rompedor por precio-, Mitsubishi logró un sorprendente ‘golpe de efecto’ que inició la guerra en un segmento que -a día de hoy- es el más concurrido del mercado.

Imagen tres cuartos trasero del Mitsubishi ASX 2020

Ahora… la cosa parece haber cambiado. Aparentemente, la firma japonesa lo ha ‘desplazado’ de la ‘primera línea’ en favor del Eclipse Cross, un modelo que también ha comenzado su vida comercial con buen pie. Frente a este ‘enemigo en casa’, el ASX propone como baza un menor precio… a expensas, lamentablemente, de su dotación tecnológica.

Brillando por las ausencias

El primer ejemplo lo puedes encontrar en las ayudas a la conducción. Empezando por el control de crucero, que no es adaptativo y funciona al estilo ‘antiguo’: aceleras hasta la velocidad deseada, y la fijas con la función ‘SET’.

Este sistema es impreciso, ya que sólo puedes fiarte de la aguja del velocímetro para saber -y nunca a ciencia cierta- qué velocidad has programado. A modo de mejora, creemos que sería suficiente con mostrar dicho dato en la minipantalla central del cuadro de instrumentos. En carretera el sistema se comporta bien, especialmente en el modo ‘2WD’, el más indicado si no queremos ‘embarrarnos’.

Imagen interior del Mitsubishi ASX 2020

Otro asistente que hemos encontrado algo ‘limitado’ es el de mantenimiento de carril. Consiste únicamente en una alarma acústica que entra en acción cuando ‘muerdes’ con las ruedas las líneas que lo delimitan. No aplica ninguna otra advertencia… ni ejerce esfuerzo alguno sobre la dirección para rectificar tu trazada. Puedes configurar el volumen de este aviso en el menú de opciones de la minipantalla central.

Y ya que mencionamos tanto esta ‘minipantalla’, pasemos a hablar de ella en profundidad. Situada entre los dos relojes del cuadro de instrumentos, no es demasiado sofisticada, pero es perfectamente legible. El problema llega a la hora de manejarla: sólo dispones de un botón ‘INFO’, algo escondido entre el margen izquierdo del salpicadero y la palanca de luces.

Detalle del cuadro de instrumentos del Mitsubishi ASX

Una pulsación sirve para ‘pasar de página’ o destacar opciones. Para seleccionarlas, tienes que mantenerlo pulsado hasta oír un pitido. Es un método algo primitivo, y te costará acostumbrarte a utilizarlo en marcha… Pero deberás hacerlo si quieres saber datos como el consumo instantáneo, la velocidad media del trayecto o cuándo debes pasar la siguiente revisión.

Muy a nuestro pesar, lo que más nos ha llamado la atención en el equipamiento tecnológico del ASX es, precisamente… todo lo que le falta. Algunas de estas ausencias -freno de mano eléctrico, portón con función ‘manos libres’…- pueden explicarse por el carácter más económico del modelo.

En cambio, otras son complicadas de entender como, por ejemplo, la del limitador de velocidad. Tampoco es sencillo asimilar -dada la gran cantidad de cámaras y sensores que aloja el parabrisas- que carezca de lector de señales. Y, aunque no esté obligado a incorporarlo, no estamos tampoco seguros de que los potenciales compradores encajen bien la falta del dispositivo ‘eCall’ para llamadas de emergencia…

Imagen sistema multimedia del Mitsubishi ASX 3

Pero, sin duda, la más notable de esta lista de ausencias -inexplicable en un vehículo de este tamaño y entidad- es la de los sensores de proximidad y maniobra. Como compensación, Mitsubishi ofrece una cámara de visión trasera con una calidad de imagen relativamente buena, y un amplio campo de visión. Además, dispone de un curioso submenú de opciones para regular parámetros como el brillo, el contraste, el balance de tonalidades negras o la profundidad del color.

Donde sí viene ‘completo’ el ASX es en la otra cara de la ‘percepción sensorial’. A este respecto, la alerta de tráfico cruzado posterior y el detector de ángulo muerto funcionan adecuadamente. Aunque de este último nos ha quedado la impresión de que ‘reacciona al bulto’. Es decir, que se activa con cualquier cosa -ciclistas, peatones…- que se le aproxime dentro de su alcance, independientemente de si el coche está parado o en movimiento.

Por último, la gran reforma en la parte delantera nos ha permitido comprobar una de sus fortalezas en materia de visibilidad. Los nuevos faros -full Led-, están completamente automatizados, incluyendo la conexión de las luces de carretera. El ya tradicional encendido automático funciona sorprendentemente bien, con un sensor muy bien calibrado que desdeña las sombras momentáneas -por ejemplo, al pasar bajo un puente o árbol- a plena luz del día. No pocos modelos -más caros y tecnológicos- caen en esta curiosa ‘trampa’…

Cumpliendo el expediente

El sistema multimedia ‘Smartphone Link Display Audio’ del ASX cuenta con una pantalla de 8 pulgadas, reforzada por dos moletas en las esquinas inferiores y cuatro sensores capacitivos que sirven de ‘atajos’ a cada función. El tacto de todos ellos es bueno, y la respuesta a nuestras pulsaciones nos ha convencido por su rapidez.

Imagen sistema multimedia del Mitsubishi ASX 5

No obstante, su colocación -en el mismo hueco y orientación que tendría un autorradio convencional- ‘estropea’ la puntuación. En esta posición, la luz solar tiende a incidir directamente sobre ella, impidiendo visualizar su contenido. En nuestra opinión, merecería la pena sacrificar la estética con un nuevo marco ‘tipo tablet’ para evitar la invasión de los reflejos.

El menú principal es muy simple -pero claro y conciso-, con cinco botones para las funciones de audio y multimedia, telefonía, ajustes, información del vehículo y aplicaciones. Este último acoge la compatibilidad con Android Auto y Apple CarPlay.

Y, precisamente, estos últimos serán imprescindibles si necesitas ayuda para alcanzar tu destino: de serie, Mitsubishi no incluye software de navegación. En este caso, la integración de las plataformas es muy buena, sin que se aprecien variaciones de tacto o respuesta que sí hemos encontrado en otros modelos.

Imagen sistema multimedia del Mitsubishi ASX 4

La función de radio incorpora la novedosa señal digital DAB, permitiéndote incluso buscar emisoras por el tipo de programa -música, tertulia, noticias…- que emiten. Por su parte, la de telefonía -a través de Bluetooth– permite una vinculación rápida de tu smartphone, incluyendo la importación de contactos. Sin embargo, la ‘marcación’ por voz es algo confusa de utilizar, ya que el asistente no parece capaz de reconocer los nombres de nuestra agenda. La calidad de las llamadas podríamos calificarla como correcta.

En materia de conectividad ‘física’, el ASX tan sólo presenta dos puertos USB, en la parte inferior de la consola central. No existe posibilidad -ni en opción- de añadir más, por ejemplo, en las plazas traseras. Al menos, la bandeja que figura bajo ellos ofrece un espacio generoso para dejar los dispositivos que conectes.

Imagen sistema multimedia del Mitsubishi ASX 1

Como bien explica el manual de instrucciones, el sistema es compatible con un buen número de iPods y iPhones antiguos… aunque se toma su tiempo para ‘leer’ el contenido. Otro detalle negativo es el hecho de que, al conectarlo, los controles de reproducción del dispositivo siguen activos -cuando lo lógico sería utilizar los de la interfaz del sistema-, lo cual sorprende en un primer momento.

Finalizamos con una mención al equipo de audio, cuya calidad sonora nos ha parecido algo mediocre. Mediante los ajustes de tono -bajos, medios y graves- se llega a apreciar una leve mejoría… pero tampoco una revolución. El ecualizador tiene cinco preajustes -‘Normal’, ‘Jazz’, ‘Rock’, ‘Pop’ y ‘Hip-Hop’; faltaría el de ‘Clásica’-, pero es necesario esforzarse para notar diferencias entre ellos. En definitiva, en este apartado echamos de menos la ‘mano’ del especialista Rockford Fosgate. Mano que -en su día- sí pudimos encontrar en el Eclipse Cross.

VALORACIONES
CONECTIVIDAD
6.5
ASISTENTES A LA CONDUCCIÓN
5.5
TECNOLOGÍAS DE CONFORT
6
TECNOLOGÍAS DE ENTRETENIMIENTO
7
Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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