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Michèle Mouton: homenaje plástico para una leyenda viva

En un tiempo en que los rallys fueron más 'cosa de hombres' que en ningún otro, una mujer llegó a inscribir su nombre en la historia de la especialidad. Y así es el peculiar homenaje que Lego rinde a su trayectoria.

Imagen del set LEGO de Michèle Mouton

La dilatada carrera deportiva del tetracampeón Juha Kankkunen le permitió declarar -al poco de retirarse- que los WRC que acababa de dejar eran cosa de niños. Que, en cambio, los Grupo B de los ochenta «eran para hombres».

Para hombres… y para una mujer.

Hace ya algo más de treinta años, los rallys eran la disciplina del motor más dura. Una prueba cualquiera del Campeonato Mundial podía lucir -tranquilamente- un rutómetro con hasta cincuenta y sesenta tramos cronometrados, a una media de 20 ó 30 kilómetros de longitud cada uno. Sumando los de enlace, un piloto que completase -por ejemplo- un Monte Carlo hubiese podido recorrer más de 700 kilómetros en total.

Los coches, desde luego, tampoco eran precisamente ‘alfombras voladoras’. La categoría en boga -los temibles Grupo B– recogía máquinas cuasi infernales, que prácticamente disponían de un caballo de potencia para mover cada kilo de peso.

Esta brutal relación peso-potencia requería de una capacidad de reacción inhumana para poder ir al límite. Y ello, a su vez, precisaba una condición física perfecta. Fue entonces cuando empezaron a dejarse ver en los parques cerrados fisioterapeutas, masajistas y entrenadores personales.

Y en esta época tan dura, tan ‘de machos’… una mujer dejó una huella que -aún hoy- no ha sido igualada. Su nombre es Michèle Mouton y, hasta ahora, ninguna otra ha ganado un rally del Campeonato del Mundo.

Otra imagen del set LEGO Michèle Mouton

Con motivo del Día de la Mujer, Lego ha querido rendir homenaje a la piloto francesa con un set especial, compuesto por una figura de piloto femenina y un Audi Quattro -su coche más recordado- reproducido en bloques. Claro que, si el motivo era rememorar fielmente la gesta… tal vez la juguetera danesa ha pegado un terrible patinazo.

Como una más

Pongámonos en marcha: la temporada 1981 del Mundial de Rallys fue la primera para la escuadra Audi. El debut victorioso de su Quattro ya hacía presagiar el comienzo de un imperio triunfador para los de Ingolstadt.

Mouton y su copiloto Fabrizia Pons completaban aquel primer equipo junto al astro finlandés Hannu Mikkola. Pronto, el Quattro S1 del Grupo 4 -que aún se encontraba lejos del Sport Quattro Gr. B de 1985 replicado por Lego- se convirtió en la fuerza a batir con el paso de los rallys.

Imagen de un Audi Quattro de 1981

Llegamos al mes de octubre. El legendario Rally de Sanremo, al igual que la presencia de la F1 en Monza, tenía el poder de mantener a toda Italia pegada al transistor. Su rutómetro mixto -alternando tramos de asfalto y tierra- era un auténtico castigo tanto para las máquinas, como para los pilotos. Y, como remate, su puntuabilidad para el campeonato italiano propiciaba la aparición de rivales inesperados.

En tales condiciones, la pareja femenina se alzó con la victoria tras completar con éxito 55 tramos cronometrados con un tiempo total de 8 horas, 5 minutos y 50 segundos. La segunda plaza absoluta fue para un joven Henri Toivonen -el más rápido de aquella era-, cerrando el podio el Opel Ascona 400 del campeón nacional italiano Antonio Fassina.

Michèle y Fabrizia, en su camino hasta el podio, habían dejado atrás a varias leyendas del momento como Walther Röhrl -vigente campeón entonces-, Guy Fréquelin, Jean-Luc Thérier, Attilio Bettega o Tony Pond.

Imagen de Michèle Mouton en la temporada 1985

Aquella victoria vendría acompañada, en 1982, por otras tres que permitieron a la piloto obtener el subcampeonato mundial. Y cuando el Audi Quattro se vio obligado a dejar los rallys, Michèle lo acompañó en su última gran proeza: vencer en la Pikes Peak de 1985, siendo también aquí la primera mujer -y primera extranjera- en hacerlo.

Hoy en día, su ejemplo sirve de inspiración a muchas chicas que luchan por ser igualmente reconocidas en los tramos. De momento, ninguna ha conseguido igualarla o superarla. Pero, sin duda, de alguna de las numerosas fórmulas promocionales femeninas que existen surgirá una nueva heroína de las cunetas. Tarde o temprano.

Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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