Movilidad

¿Merecen la pena en España los neumáticos de invierno?

En otros países de nuestro entorno, son obligatorios cuando el frío llega a sus calles y carreteras. Teniendo en cuenta la 'lección' que nos ha dejado Filomena... ¿compensa montarlos en nuestro país?

Imagen de un Ford Mustang
Image by oskaline from Pixabay

Junto a miles de coches sobre el hielo, el reciente temporal gélido ha cruzado dos grandes realidades. La primera, que -colectivamente- los humanos somos un ser vivo que aprende a golpes. La segunda, que por mucho que se esfuercen los legisladores, es imposible regular todos los aspectos de la vida… si bien algunos básicos, curiosamente, se ignoran por completo.

Recién comenzado el 2021, un viento -y temperaturas- propias de otras regiones del globo ha puesto en duda nuestras nociones de ‘clima mediterráneo’. Y, desde luego, ha colocado ‘en jaque’ nuestros medios para resistir al frío extremo, tanto en materia de prevención como de soluciones.

Evidentemente, esta falta de anticipación está excusada -en cierta parte- por la excepcionalidad de la pasada situación: había que remontarse más de cincuenta años atrás para encontrar otra nevada de este calibre. Pero, de cara a un futuro con clima -hipotéticamente- más frío, quizá convenga plantearse seguir alguno de los ejemplos que dejan otros países de nuestro entorno.

El más obvio -en términos de movilidad- es el de la adopción de los neumáticos de invierno para los automóviles particulares. Una práctica muy habitual en Suecia, Noruega, Alemania o el Benelux, donde la monta de este tipo de ruedas en época invernal es obligatoria so pena de fuertes multas.

En franca minoría

No sucede lo mismo en España, donde su uso es voluntario. Y los números lo confirman: según datos de la cadena Euromaster, las ventas de este tipo de neumático apenas llegan a una décima parte de la media en Europa. Ello significa que, para cuando llegó ‘Filomena’, sólo tres de cada diez coches los equipaban.

Y, sin embargo, estos neumáticos ofrecen numerosas ventajas. Sus dibujos -más profundos- permiten circular sobre capas de nieve no muy gruesas sin necesidad de montar cadenas. De hecho, su homologación permite hacerlo así sin entrar en conflicto con las normas de circulación.

Como inconveniente, sus detractores suelen esgrimir la falta de espacio -o de recursos- para intercambiar entre dos juegos de neumáticos al año -invierno y verano-. Pero muchos instaladores -conscientes del problema- ofrecen ya la posibilidad de ‘guardar’ las ruedas que no utilices en cada época.

Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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