Movilidad

Mercedes ya se imaginó este eléctrico hace 25 años

Los eléctricos de Mercedes están muy de moda; su familia de coches ‘EQ’ promete suponer un antes y un después dentro de la marca. Sin embargo, el plan de electrificar la marca viene de mucho más atrás. En concreto, 25 años.

Imagen del Mercedes NECAR 1

De hecho, el 13 de abril de 1994, la marca alemana sorprendía a la prensa internacional invitándoles a un evento; lo que parecía que iba a ser la inauguración del mejorado centro de investigación de la marca, se convirtió en la presentación de lo que, en un primer momento y por su apariencia, parecía una versión más de la popular furgoneta de tamaño medio de Mercedes: la MB 100.

Pero en realidad la tecnología que incluía en su interior resultaba casi futurista. Se trataba de un vehículo de propulsión eléctrica, pero que no recurría a un conjunto de baterías para alimentar su motor. La electricidad era generada por una pila de combustible que funcionaba con hidrógeno: así nacía el primer NECAR 1 -New Electric Car- de Mercedes.

Este vehículo, que a raíz de la conversión electroquímica del hidrógeno conseguía impulsar al MB 100 y generar tan sólo agua, sigue en activo y de hecho la unidad que ves en la foto de apertura cuenta con miles de kilómetros a sus espaldas, ya que empezó a rodar en fase de pruebas a finales de 1993, es decir, incluso antes de su presentación oficial. Unos kilómetros que, bien es cierto, no se han recorrido muy rápido, ya que la velocidad máxima del coche es de 90 km/h, mientras que la autonomía ronda los 130 km cada vez que se llenan los enormes depósitos de hidrógeno que ocupan casi toda la zona de carga.

La verdad es que no se pueden esperar grandes alardes en un modelo dotado de un pequeño propulsor de 30 kW -equivalentes a 41 CV-, pero ya estaba puesta la primera piedra de una tecnología que llega a nuestros días y que es plenamente funcional. De hecho, y como verás al final de este recorrido, en Alemania los clientes pueden adquirir el actual todo camino GLC F-Cell de hidrógeno, capaz de recorrer 450 km con una carga.

Pero antes de llegar al actual modelo se dieron otros pasos. Así, en 1996 ya se presenta el NECAR 2, con potencia aumentada a 45 kW -61 CV- una autonomía que es casi el doble -250 km- y una velocidad máxima más decente -110 km/h-. En este caso se opta por instalar toda esta tecnología en un Clase V… y, como curiosidad, para no mermar el espacio de un interior donde podían viajar seis pasajeros, los tanques de hidrógeno pasan a situarse en el techo.

El progreso era hacerlo más pequeño

En 1997 llega el NECAR 3; la evolución de la tecnología queda patente en el simple hecho de que esta vez el modelo elegido no es un gran comercial, sino el pequeño Clase A. Con su motor de 45 kW -61 CV-, alcanza 120 km/h y llega a recorrer 400 km. Curiosamente, el modelo se alimenta de etanol… mientras que el hidrógeno que necesita para funcionar se produce en un generador instalado a bordo.

Modelos de pila de combustible Mercedes

Ya en 1999 tenemos el NECAR 4: un Clase A con cinco plazas, buen maletero y el hidrógeno, que ahora es líquido, pasa a acumularse en un depósito cilíndrico. Lo que tenemos aquí es un urbano de cero emisiones que recorre 450 km con una carga, ofrece 55 kW -75 CV- y alcanza 145 km/h. No falta un NECAR 4a -la ‘a’ significa ‘avanzado’- y que pone a prueba sus tres tanques de hidrógeno presurizados durante una serie de ensayos prácticos llevadas a cabo a partir del año 2000 y hasta el año 2003 con una flota de 15 unidades.

El NECAR 5 se muestra, precisamente, en el 2000; los datos técnicos y de prestaciones son similares a su antecesor, pero toda la parte tecnológica -inspirada en el NECAR 3- es más ligera y pequeña, de forma que se puede emplazar bajo el suelo del Clase A. Esa miniaturización continuó en el concept F 600, que con sus células de combustible un 40% más pequeñas mantenía un rendimiento excelente, con 400 km de autonomía.

Sin embargo, es en 2010 cuando toda esta tecnología se ofrece a los clientes, mediante la puesta en producción, en una serie muy corta, del Clase B F-Cell, un monovolumen compacto con 100 kW -136 CV-, una velocidad máxima de 170 km/h y una autonomía de 370 km. Mercedes seguía, por lo tanto, acumulando experiencia en esta tecnología; de hecho, en esas fechas ya contaba con más de 300 coches de este tipo circulando por todo el mundo y había superado los 12 millones de kilómetros en pruebas.

¿Quieres una prueba? Ahí tienes la vuelta al mundo

Precisamente, una prueba de fuego tiene lugar un año más tarde, coincidiendo con el 125 aniversario de Mercedes. Se pone en marcha el reto ‘Cell World Wide’ mediante el cual, tres unidades del Clase B de hidrógeno dan la vuelta al mundo atravesando 14 países, cuatro continentes y recorriendo 30.000 km cada uno. No sólo se pretendía demostrar la validez de esta tecnología, sino que también se instaba a las autoridades a que apostasen por ella, creando una infraestructura que permita repostar estos vehículos.

El culmen de los coches de hidrógeno de Mercedes lo marca otro concept, el F 125, un híbrido enchufable que puede recorrer 200 km con la electricidad almacenada en unas baterías ‘clásicas’ y otros 900 con su pila de combustible. No está nada mal para un coche con motor de 272 CV y una velocidad máxima de 220 km/h.

Imagen del Mercedes F-Cell

Ese sistema de propulsión fue un anticipo del actual GLC F-Cell que está a la venta y que es el primer híbrido-enchufable con pila de combustible del mundo. Puede recorrer 450 km -los primeros 50 con la electricidad almacenada en unas baterías- y que está disponible desde el 13 de noviembre de 2018. Se trata de un interesante complemento a sus modelos eléctricos convencionales, como el EQC.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor, escribe tu comentario!
Por favor, introduce tu nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.