Concepts y prototipos

Mercedes GLB: qué puede llevar y no te han contado

Mercedes ha hecho míticas muchas siglas: desde las de ‘SL’ hasta las de ‘AMG’ pasando por la letra ‘d’ y ‘td’. Las próximas en hacerlo, pero por insistencia dentro de la gama, serán las ‘GL’, que identifican a todos sus SUV.

IMagen de un Mercedes GLB tres cuartos delantero

Y es que a los ya conocidos GLA, GLC, GLC Coupé, GLE o GLS se va a unir en breve un nuevo integrante: el GLB. Por posicionamiento dentro de la gama, queda claro su lugar: es un modelo de tamaño compacto, algo así como la respuesta premium a los Audi Q5, BMW X3, Volvo XC60, Lexus NX…

De momento es un concept, pero se trata de un anticipo realista de un modelo que, frente a sus rivales premium, aporta un interior más práctico y amplio, porque dispondrá hasta de siete plazas -su carrocería mide 4,63 m de largo y 1,89 m de ancho-. Eso significa que también tendrá que hacer frente a rivales generalistas que igualen su capacidad interior, como el Mitsubishi Outlander, el Nissan X-Trail, el Renault Koleos o el Peugeot 5008.

Si nos centramos en el aspecto tecnológico, este GLB viene con muchos de los avances que ya hemos visto recientemente en los Clase A y Clase B. El más fácil de identificar es el de su cuadro de mandos completamente digital y complementado por la pantalla en la consola central en posición horizontal.

Eso signfica que, por un lado, la instrumentación es plenamente configurable en cuanto a colores, diseños de los relojes, información mostrada… y que todo se reúne en una pantalla de excelente calidad, a la que apenas le afectan los brillos o el exceso de luminosidad. En cuanto a la pantalla gemela ubicada a su derecha, es el núcleo de la tecnología MBUX de inteligencia artificial de Mercedes.

Imagen del interior de un Mercedes GLB

Como ya sucede en los Clase A, B, CLA… en este modelo, el usuario puede interactuar con el vehículo, al estilo de como una persona ‘charla’ con su teléfono gracias a Siri o Google Assistant. De esta forma, el coche puede obedecer muchas de tus órdenes vocales, pero a diferencia de los controles de voz mas rígidos, el asistente de Mercedes empatiza más contigo y entiende tus sugerencias, aunque no sean frases directas.

Por ejemplo, para subir la temperatura del interior del habitáculo, en vez de decir “pon la temperatura a 25Cº”, basta con que le sugieras al coche que “tienes frío”. Eso sí, la unica condición para que te haga caso es que inicies tu petición con las palabras: “Hey Mercedes” u “Hola Mercedes”.

Conectado, como era de esperar

Otros elementos equipados en el GLB son los de llamada de emergencia y asistencia en carretera. Bien a través de unos botones ubicados junto al plafón principal de luces que hay en el techo, o bien de forma automática si el coche percibe que has tenido un accidente, el Mercedes puede ponerse en contacto con el 112 e indicar la posición del vehículo para que acudan en tu rescate.

Imagan de un Mercedes GLB visto desde tres cuartos trasero

Tampoco se echan en falta tecnologías muy vistosas como el sistema de iluminación ambiental con multitud de colores a elegir, el selector de modos de conducción, el equipo de sonido Burmester, la superficie táctil o touch pad para controlar muchas de las funciones del sistema multimedia… y asistentes a la conducción que, cuando funcionan de manera combinada, lograr un importante nivel de conducción semi-autónoma.

Un buen ejemplo es el dispositivo de mantenimiento dentro del carril y el control de velocidad inteligente con asistente en atasco -como siempre, recordad que hablamos de ayudas para el conductor, que sigue siendo el último responsable de mantener una atención permanente en la carretera y las manos en el volante-.

Sorprendentemente, la parte mecánica no se encomienda a un grupo híbrido o una mecánica eléctrica, sino a un propulsor ‘clasico’ de gasolina con cuatro cilindros y una potencia de 224 CV, combinado con una caja de cambio automática de ocho velocidades y un sistema de tracción total a las cuatro ruedas que normalmente envía la mayor parte de la fuerza del propulsor a las ruedas delanteras -en una proporción 80:20-, aunque puede variar ese reparto hasta un 50% en cada eje, algo interesante para una conducción todo terreno a baja velocidad.

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