Prueba a fondo

Mercedes-Benz GLB 250

Entre un 'crossover' mediano y un SUV compacto, el GLB cubre varios nichos a la vez para la marca de la estrella. Y lo hace, además, con toda la tecnología que tiene a su disposición. ¿Es suficiente?

Imagen frontal del Mercedes-Benz GLB

Qué debes saber sobre el Mercedes-Benz GLB

Que es uno de los dos SUV compactos de la marca. Mercedes posee una curiosa estrategia para este segmento: sobre la misma plataforma de la Clase B, ofrece dos modelos de corte completamente distinto. Así, mientras el GLA es más bien un compacto con espíritu de ‘crossover’… el GLB es un todo camino ‘en toda regla’. Mide 4,63 m de longitud por 1,83 de anchura y 1,65 de altura… Y es capaz, incluso, de afrontar pistas sencillas con la misma facilidad que emplea para recorrer la ciudad y su periferia.

Que, a causa de ello, puede ser muy práctico. Por defecto, el GLB se comercializa con cinco generosas plazas. Pero, por unos 1.196 euros, puedes añadir una tercera fila de asientos con otras dos plazas adicionales, lo cual eleva el total a siete. Eso sí, con una contrapartida: pierdes casi toda la capacidad del maletero.

Que, además, puede ser todo lo tecnológico que tú quieras. Como de costumbre, la marca de la estrella ofrece una base ‘en blanco’, dejándote la -muy agradable- tarea de decidir qué equipar. Nuestra unidad incorporaba casi todos los extras que puede montar el modelo, como -por ejemplo- el paquete completo de ayudas a la conducción, el acceso y arranque ‘manos libres’ -incluyendo el portón posterior- o la posibilidad de utilizar tu smartphone a través de Android Auto o Apple CarPlay. Si quieres uno igual, mejor avisa primero a tu banco: su precio aproximado ronda los 68.543 euros.

«Las dimensiones, capacidades y tecnologías del GLB le posibilitan enfrentarse a oponentes, incluso, de mucho mayor tamaño y ‘pegada’. Y todo, aderezado con una fuerte -y encantadora- influencia estética del ‘abuelo’ G».

Pregúntaselo a cualquier empleador o especialista en recursos humanos: hoy en día, el ámbito profesional demanda lo que llaman ‘liquidez’. Tal cosa se traduce como la capacidad de adaptarse sin problemas a varios escenarios y tareas diferentes. Con toda su convulsión e incertidumbre, jamás estuvo el mundo tan necesitado de ‘chicos para todo’.

En clave de mercado automovilístico parece que el consumidor piensa igual, pues tiende a confiar en los SUV como ‘herramientas’ aptas para vencer cualquier adversidad. Son grandes, potentes -algunos más que otros-, derrochan espacio y se autoconceden -ocasionalmente- algo de acción ‘campera’.

Más o menos, estos fueron los mismos ingredientes que Mercedes-Benz utilizó a finales de los noventa para ‘inventar’ la Clase M y abrir la era de los todo camino lujosos. Pero, inexplicablemente, tras este hito la marca dejó pasar el tiempo mientras sus rivales diversificaban sus gamas…

Imagen posterior del Mercedes-Benz GLB

Está claro que en Stuttgart aprenden de sus errores, y una buena prueba de ello es el actual GLB. Sus dimensiones, capacidades y tecnologías le posibilitan enfrentarse a oponentes, incluso, de mucho mayor tamaño y ‘pegada’. Y todo, aderezado con una fuerte -y encantadora- influencia estética del ‘abuelo’ G.

Asistentes: intenta encontrar el que falta… si puedes

Por fortuna para nosotros, la unidad probada contaba con el paquete que engloba todos los asistentes a la conducción. Cuesta unos 2.216€ y, a decir verdad, sin él la dotación del GLB se vería incompleta. Empieza por un control de crucero inteligente que funciona con gran suavidad, incluso en situaciones en las cuales ‘se ve obligado’ a acelerar o frenar con energía para adaptarse al ritmo del tráfico.

Al igual que en otros vehículos con un sistema similar, puedes regular la distancia que guardará con el coche que te precede. Aquí encontramos otra agradable sorpresa: aun en la opción de mayor proximidad, el espacio de seguridad que reserva sería más que suficiente en caso de emergencia. Asimismo, es una ayuda muy sencilla de programar… con el único inconveniente de que permanece siempre activado. Esto es, que no puede desconectarse por completo y -por ello- quedará en ‘standby’ mientras no quieras utilizarlo.

Pantalla de ADAS del Mercedes-Benz GLB

La función que sí puedes desactivar es la que adecúa automáticamente la velocidad programada al límite de la vía. Sobre el papel es una fantástica idea de semiautonomía… Sin embargo, su utilización real es complicada: puede malinterpretar los datos de la navegación -o de señales ajenas a la vía- y realizar repentinas deceleraciones para adaptarse a esa velocidad que él ‘cree’ que debe llevar.

Relacionado con el anterior -como has podido comprobar-, el lector de señales de tráfico dispone de dos planos, los cuales utiliza para mostrarte el límite de velocidad, las prohibiciones de adelantamiento o los límites específicos para los desvíos. Por buscarle un defecto -y ya que hablamos de una marca ‘premium’-, quizá podríamos pedir que incluyera las advertencias de peligro.

Formando una sólida cohesión, el asistente de mantenimiento de carril ofrece -en la línea de los anteriores- una función semiautónoma de cambio de carril automatizado. Basta con marcar la dirección -con una leve presión en la palanca de intermitentes- para iniciar la maniobra… y el GLB se desplazará lateralmente con gran sutileza: apenas notarás su actuación. Aparte de esta curiosidad, también es capaz de mantener por sí solo el coche en el centro, si bien a base -únicamente- de leves correcciones.

Opciones de confort en el Mercedes-Benz GLB

En lo que atañe a la ‘capacidad sensorial’, el Mercedes GLB también se encuentra bien dotado. Empezando por los detectores de ángulo muerto, éstos poseen un campo de acción adecuado. Y ningún tipo de vehículo escapa a su vigilancia: ni siquiera las motocicletas, que sí suelen pasar inadvertidas para sus rivales. El testigo, integrado en los espejos, es perfectamente visible e identificable con su forma triangular -que evoca ‘peligro’- y se complementa con una advertencia acústica potente si nos empeñamos en pasar al carril ocupado.

Este sistema aún nos reserva una última función con el coche parado: tras apagar el motor, sigue detectando los peatones, bicicletas… que se aproximan cerca de los laterales. De este modo, evita la posibilidad de golpear a un viandante abriendo la puerta. Si -a pesar de todo- accionas el tirador, se disparará una señal acústica acompañada por el parpadeo en rojo de la iluminación ambiental de la misma puerta.

Por su parte, tanto la cámara posterior como la vista en 360º presumen de una calidad de imagen excelente, muy superior a las de sus competidores. Las líneas virtuales están perfectamente sincronizadas con las ruedas físicas del vehículo, lo que te permite confiar en que ésa será la trayectoria que seguirá el GLB.

Indicadores dinámicos en el Mercedes-Benz GLB

Los sensores de proximidad son de los más conservadores -aproximadamente, existe un margen de más de 10 cm en pitido continuo-. Y, también, de los más sensibles, pues son capaces de reaccionar ‘en falso’ con arbustos y rampas pronunciadas. Una ligera ‘afinación’ bastaría para dejarlos perfectos.

Terminamos el capítulo con la única ausencia que merece la pena anotar: la del ‘Head-Up Display’. Esta opción vale unos 1.294€, y recoge la información más esencial -velocidad, revoluciones, indicaciones del navegador…- en un pequeño espacio de proyección frente al parabrisas.

Conectividad: en su propia categoría

Al igual que el resto de Mercedes, el GLB cuenta con la plataforma MBUX. Éste destaca, a primera vista, por su pantalla doble: la primera -en el lado izquierdo- actúa como panel de instrumentos, dejando la segunda para todas las funciones y ajustes multimedia.

Panel de instrumentos por defecto del Mercedes-Benz GLB

El panel reservado al conductor es tremendamente personalizable. Propone tres bloques de información -izquierdo, derecho centro- que puedes adecuar según tus preferencias. Así, si no quieres el velocímetro en la izquierda, puedes sustituirlo por un reloj analógico… o por varios indicadores ‘offroad’, como un inclinómetro. Del mismo modo, el cuentavueltas de la derecha se puede reemplazar por el mapa del navegador, un económetro, dos ordenadores de a bordo o un medidor de ‘fuerzas G’.

Si todavía no tienes bastante, el menú ‘Visualización’ añade aún más ‘gadgets’ -como, por ejemplo, un medidor de aceleraciones y frenadas- para ampliar la información de la conducción.

Instrumentos del Mercedes-Benz GLB con inclinómetro
Instrumentos alternativos del Mercedes-Benz GLB

Más al centro del salpicadero, la segunda pantalla del MBUX acoge todo lo que puede ofrecer en materia de infoentretenimiento. Ya de entrada, nos permite seleccionar si queremos -o no- compartir la posición del vehículo, facilitando o evitando su geolocalización según nuestra preferencia. Sin duda, un pequeño gran detalle de ciberseguridad.

Y ya que hablamos de geografía, mencionaremos que el navegador funciona sorprendentemente rápido, siguiendo al vehículo sin ápice de retardo. La unidad incluía además la opción de indicaciones con realidad aumentada.

Menú principal del MBUX del Mercedes-Benz GLB

Con una ruta cargada -y en circulación urbana-, la mitad derecha de la pantalla muestra la imagen de la cámara frontal, sobre la cual superpone un cartel señalizador con el nombre de la calle que debes tomar, y el sentido del giro. Dicho cartel se coloca exactamente en el punto donde -en la realidad- deberías empezar a maniobrar.

Llegados a este punto, es preciso detenernos un momento para mencionar -una vez más- las virtudes del asistente vocal de la estrella, cuya inteligencia artificial no deja de aprender para ayudarte mejor. Con sólo decir «¡Oye, Mercedes!», podrás preguntarle casi cualquier cosa. Eso sí, en este vehículo en concreto, nos dejó muestras ocasionales de ‘pereza’ en alguna respuesta. Nada, en definitiva, que una buena actualización no pueda resolver…

Terminamos la prueba mencionando -como de costumbre- las tecnologías de confort que más han llamado nuestra atención. Una que no deja de sorprendernos es su iluminación ambiental, muy vistosa gracias a sus excéntricas combinaciones que incluyen -además- animaciones de color cambiante.

Placer para la vista… y para el olfato, gracias al ionizador de aire con ambientador incorporado. Este extra, integrado en el pack ‘Energizing’, no sólo proporciona un agradable aroma. También se ocupa de purificar el aire del habitáculo, algo muy útil en estos tiempos de pandemia.

Iluminación ambiental del Mercedes-Benz GLB
Sintonías de radio en el Mercedes-Benz GLB

Sin embargo, lo que de verdad nos priva es el oído. El sistema de audio Burmester Surround es uno de los opcionales más apetecibles del GLB. Juega en su favor su bajo coste -no llega a 600€- y, sobre todo, la impresionante calidad sonora que ofrece. Destaca, en este último aspecto, mucho más por claridad que por potencia… aunque derrocha ambas cualidades a raudales.

DISPOSITIVOCUÁNTO CUESTA QUÉ TAL FUNCIONA¿DEBES PAGAR POR ÉL?
Menú opciones de audio en el Mercedes-Benz CLSBurmester Surround594€Excelente
Imagen del interior del nuevo Mercedes GLBPack Energizing274€Muy bien
Salpicadero del Mercedes GLBPaquete asistencia a la conducción2.216€Muy bien
Imagen frontal del Mercedes-Benz GLBTecho panorámico1.680€BienNO
Imagen del sistema Mercedes-Benz MBUXIntegración de smartphones392€Bien
Imagen frontal del Mercedes GLBFaros Led Multibeam601€ExcelenteTÚ DECIDES

VALORACIONES
CONECTIVIDAD
9
ASISTENTES A LA CONDUCCIÓN
8.5
TECNOLOGÍAS DE CONFORT
8.5
TECNOLOGÍAS DE ENTRETENIMIENTO
9.5
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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