Prueba a fondo

Mercedes B200 D

Contra viento y marea, el Clase B se mantiene como uno de los últimos supervivientes de los monovolúmenes compactos. Y lo cierto es que no le va nada mal... pues es uno de los Mercedes más comunes. ¿Cuánta tecnología cabe en él?

Imagen Meecedes Clase B200d blanco

Qué debes saber sobre el Mercedes Clase B:

Que es el ‘hermano mayor’ del Clase A, sobre todo por tamaño. Mide 4,42 m de largo por 1,79 de ancho, casi lo mismo que aquél. La gran diferencia entre ambos es su altura de 1,56 m. El incremento de espacio consiguiente le permite alojar -con bastante comodidad- a cinco pasajeros y ofrecer un maletero de 488 litros.

Que es todo un ‘superviviente’ en su género. Su carrocería monovolumen le convierte en un modelo casi único. Y, además, con una vida comercial exitosa. La anterior generación se convirtió en uno de los 10 coches más vendidos del 2019.

Que puede ser muy tecnológico. Mercedes es un fabricante ‘peculiar’, y prefiere darte a elegir entre dos ‘líneas de equipamiento’ para el Clase B, las cuales se distinguen únicamente por sus detalles estéticos. En nuestro caso contamos con una unidad de la línea Progressive, que incluye una tapicería en símil de cuero y el volante multifunción. La tecnología -tanto ayudas como infoentretenimiento- aquí está en la larga lista de opcionales, pudiendo elegir los sistemas que necesites. En suma, tener uno con el mismo equipamiento que nuestro vehículo de pruebas podría salirte por -aproximadamente- unos 42.360€.

«Recalificado como ‘Sport Tourer’, el Clase B es ‘el otro Baby Benz’. Pero no le hace falta la fama de su hermano A para nada: espacio, practicidad y tecnología son los ingredientes de su receta. Y le funciona bien».

Si algo está claro -siempre lo ha estado- en el contexto de la industria automotriz, es que los fabricantes ‘premium’ tienen el privilegio de poder seguir otras tendencias completamente distintas a las de los generalistas. El mejor ejemplo actual lo tienes en lo que ha sucedido con los monovolúmenes en los últimos diez o quince años.

En dicho periodo de tiempo, este tipo de vehículo se ha visto desplazado del corazón de los compradores en favor de los SUV. Y, tal vez, porque ya no nos hacía falta tanto espacio -hablando en general-… o porque algunos no deseaban ser vistos conduciendo una ‘furgoneta’, el también llamado MPV pasó -como en ‘Viva la Vida’, de Coldplay- de ser el rey… a un mendigo.

Muchas marcas finiquitaron sus propuestas, y algunas otras -como Opel o Renault– optaron por ‘resignificarlas’ para encontrarles un mejor acomodo en el mercado. Tan sólo el sector del lujo permaneció a salvo de la ‘onda expansiva’.

En este último, Mercedes sabe muy bien cuál es su público. Un público ‘caprichoso’, en el sentido de que permanecen ajenos a las modas… o las crean. Y, también, en que gustan de encargar sus coches ‘a la carta’. Por ello, la casa de Stuttgart no ha dejado de aumentar la variedad de su catálogo, dentro del cual también tiene cabida una carrocería de este tipo.

Imagen posterior del Mercedes-Benz B200 D

Recalificado como ‘Sport Tourer’, el Clase B es ‘el otro Baby Benz’. Pero no le hace falta la fama de su hermano A para nada. Espacio, practicidad y tecnología son los ingredientes de su receta. Y le funciona bien.

Un ‘maestro’… algo severo

Por desgracia, debemos empezar el capítulo de las ayudas a la conducción con un lamento: nuestra unidad de pruebas no disponía del paquete de asistentes -valorado en 2.400€- que ofrece la marca. Ello significa que no hemos podido evaluar algunos de los dispositivos más interesantes del Clase B, como su sofisticado detector de ángulo muerto o su capacidad de mantenimiento del carril, la cual le confiere un elevado nivel de autonomía.

Eso no quiere decir que de serie esté completamente ‘desnudo’, pues cuenta con un control de crucero -su ya carismático ‘Tempomat’- que nos dio sobradas muestras de su buen funcionamiento. Aunque el hecho de no ser adaptativo -dicha función se incluye en el ‘pack’ citado anteriormente- le resta puntos, máxime cuando hablamos de un modelo de este precio.

Interior del Mercedes-Benz B200 D

El otro sistema destacado es la alerta de salida involuntaria del carril. Pero, desafortunadamente, por la sensación excesiva de peligro que transmite cuando entra en acción. Tan pronto como las ruedas de un lado rozan la línea, los frenos de las mismas se accionan automáticamente. Esto provoca un fuerte ruido de fricción en el habitáculo que tiende a malinterpretarse como el reventón de una rueda o el roce directo del chasis contra el firme.

No obstante, este comportamiento tiene su razón de ser. A diferencia de lo acostumbrado, puedes elegir cómo quieres que la cámara frontal interprete las fronteras del carril: bien como simples líneas pintadas… o bien, como bordillos físicos.

Donde sí cumple sin ‘asustar’ es en las facilidades al estacionamiento. Tanto el juego de sensores -de los más precisos- como la cámara de visión trasera o el sistema automático funcionan con la finura que se espera en un Mercedes. La alta maniobrabilidad del coche también ayuda, con una única nota negativa para el tacto del selector de la transmisión, el cual transmite cierta sensación de fragilidad.

Faro Multibeam Led del Mercedes-Benz B200 D

Terminamos este apartado con una mención honorífica a sus faros Multibeam en Led. Combinados con el automatismo de las luces de carretera, crean un cono de luz que adapta su forma -pero no su alcance- en función del tráfico. Una solución que cumple doblemente en seguridad y confort.

Un pedacito del futuro

Tomar asiento en un Mercedes actual es un viaje hacia adelante en el tiempo… y el Clase B no es una excepción. En un primer momento, la atrevida apuesta de integrar instrumentos y multimedia en un solo bloque se lleva el foco de la atención. En el caso de los primeros, cuesta algo acostumbrarse a mirarlos, pues no tienen la profundidad 3D de los relojes tradicionales ni tampoco el encapsulado del salpicadero.

Menú principal sistema multimedia del Mercedes-Benz B200 D

Pero, una vez superado esto, puedes apreciar la inmejorable resolución de sus gráficos. Y, conforme vayas experimentando con sus opciones, también podrás configurar el panel a tu gusto gracias a sus detalladas posibilidades de personalización.

Detalle del 'trackpad' en el Mercedes-Benz B200 D

Otro aspecto muy ‘futurista’ es el de la ergonomía, dominada por los elementos hápticos como los selectores del volante… o el ‘trackpad’ del pedestal central. Este último está recubierto de una goma muy agradable, y la sensación de hacer ‘clic’ para seleccionar un menú es idéntica a la de un buen ratón de PC. Además, la respuesta de la imagen en pantalla a los movimientos es instantánea.

Por sí sola, esta forma de interactuar con el Mercedes Clase B ya es toda una referencia. Pero su punto fuerte son las ‘conversaciones’ que puedes llegar a entablar con su sistema MBUX.

Menú de sugerencias MBUX del Mercedes-Benz B200 D

Basado en inteligencia artificial, responde a la orden ‘Hey, Mercedes’ y se conecta a cada función del coche -así como a Internet- para recomendarte planes y destinos o contestar a tus preguntas.

Su mejor complemento es el ecosistema conectado Mercedes Me. Éste no sólo aporta nuevas posibilidades de entretenimiento -como la radio online-, sino que también integra los servicios de asistencia telemática de la marca… y la comunicación vehicular, algo que iremos viendo con más frecuencia en los automóviles que vendrán.

Pantalla 1 de Mercedes Me en el B 200d

En cuanto a la conectividad física, el Clase B deja un guiño de ciberseguridad en sus tres puertos USB, que son del tipo ‘C’. Ello hace necesario un adaptador -en forma de cable con buena calidad- que te suministra la firma.

Mientras que los de las plazas posteriores sólo sirven como recarga de energía, el de la bandeja del salpicadero es el único que permite transferencias de archivos. Y también es el único que te permitirá utilizar Android Auto y Apple CarPlay mientras tu smartphone se recupera en el cargador inalámbrico.

Detalle conector USB-C en el Mercedes-Benz B200 D

En líneas generales, al analizar el software de comunicación e infoentretenimiento del Clase B se percibe la mano de su división de desarrolladores, una de las más punteras del sector. Y, además, una de las más activas en la búsqueda de talento.

VALORACIONES
CONECTIVIDAD
10
ASISTENTES A LA CONDUCCIÓN
7.5
TECNOLOGÍA DE CONFORT
8.5
TECNOLOGÍA DE ENTRETENIMIENTO
8.5
Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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