Prueba a fondo

Mazda 2 Signature

El más pequeño de los Mazda es una buena propuesta para destacar frente al resto de urbanitas. Y es que no es, ni de lejos, igual que los demás. ¿Ocurre lo mismo con sus tecnologías?

Imagen frontal del Mazda 2

Qué debes saber sobre el Mazda 2:

Que es la apuesta urbanita de Mazda. Conocido como Demio en Japón -y en Europa también, al menos en su primera iteración-, el Mazda 2 es el modelo más pequeño que tiene ahora mismo en su catálogo el fabricante nipón. Mide 4,07 metros de longitud, 1,69 de anchura y 1.49 de altura.

Que es una leve ‘puesta al día’ de la generación anterior. Presentada inicialmente en 2015, la actual carrocería sacrificó parte de su enfoque deportivo -con respecto a la de 2007- en favor de una cierta imagen ‘premium’. La gran novedad figura bajo el capó, ya que el motor 1.5 Skyactiv-G recibe ahora un sistema microhíbrido de 48 voltios. Cabe destacar que el Mazda 2 fue uno de los primeros exponentes del lenguaje de diseño ‘Kodo’, el cual ha regido el aspecto de los productos de la firma desde entonces.

Que puede estar muy equipado. El acabado Signature de nuestra unidad de pruebas es el más completo de la gama. La única opción -que, casualmente, no incorporaba- es el navegador, el cual cuesta 666€. Por lo demás, será difícil que eches algo en falta: control de crucero, asistente de mantenimiento de carril, cámara 360º… o, incluso, un ‘Head Up Display’. Eso sí, en esta configuración es uno de los más caros del segmento: prepara unos 22.625€ -según la web de Mazda– si quieres uno idéntico.

“Sin ser un líder en el segmento, el Mazda 2 anticipó como ninguno la actual tendencia de ‘cápsula personal con todo incluido’. Su reciente ‘restyling’ no viene sino a reafirmar este planteamiento, añadiendo lo poco que le faltaba para mantenerse en la lucha frente a sus rivales”.

Aun sin intención de meternos a sociólogos, tenemos claro que una sociedad puede identificarse a través de sus objetos contemporáneos, que -en este caso- son sus coches. Así pues, las décadas de los ochenta y noventa respondieron con una explosión de berlinas frente al ‘ansia viajera’ generalizada. Tras ellas, el nuevo milenio asentó un clima de practicidad y ‘apego familiar’ que abonó el terreno para las carrocerías monovolumen. Por último, la actual era de hedonismo y aficiones ha dado lugar a los SUV… y, en el ámbito urbano, también a la -muy individualista- idea del automóvil como ‘cápsula personal de movilidad’.

Dicha cápsula está ‘obligada’ -por la presión de la demanda- a ofrecer el mayor número de funcionalidades en el menor espacio posible. De ahí que -prácticamente- todas las marcas estén extrapolando a sus urbanos los acabados y las tecnologías de sus modelos de mayor tamaño.

Imagen posterior del Mazda 2

Sin ser un líder en ventas, el Mazda 2 anticipó esta tendencia como ningún otro. Su reciente ‘restyling’ no viene sino a reafirmar su planteamiento de ‘cápsula todo incluido’, añadiendo lo poco que le faltaba para mantenerse en la lucha del segmento.

El ‘punto dulce’: ayudas que no estorban

Comencemos por el capítulo de las ayudas a la conducción. Nos encontramos con un control de crucero -aparejado, como es costumbre, al limitador de velocidad- que no dispone de función adaptativa, al menos en nuestra unidad. Por tanto, lo más aconsejable es utilizarlo únicamente en autovías y autopistas… siempre y cuando éstas sean lo más llanas posible, y en condiciones de poco tráfico.

Mandos control crucero en Mazda 2

¿Por qué lo decimos? La respuesta es sencilla: la falta de par del motor SkyActiv -especialmente, por debajo de 2.500 RPM- provoca que, ante una pendiente empinada, el motor carezca de ‘fuerza’ para recuperar velocidad en marchas largas. Debido a esta circunstancia te aconsejamos que, si decides emplear este sistema, lo hagas en una relación de cambio que facilite esa tarea al mecanismo del acelerador electrónico.

El asistente de mantenimiento de carril es, por su parte, uno de los menos intrusivos que hemos probado. Aplica una suave -pero perceptible- corrección en la dirección, acompañando tu propio ‘movimiento reflejo’. Además, te advierte con una señal acústica que puedes ajustar como un pitido… o como un ‘ruido sordo’ -reproducido a través del equipo de audio- similar al ocasionado por la rozadura de las ruedas con una ‘banda sonora’.

Y un buen detalle para rematar: si detecta una acción brusca sobre los mandos -el volante o los pedales- hacia los límites del carril, el sistema anula su funcionamiento porque ‘entiende’ que se trata de una maniobra de emergencia.

Como único defecto podríamos señalar la cámara frontal del parabrisas. Y es que su funcionamiento no es nada del otro jueves: tarda bastante en ‘leer’ las líneas de la carretera. Y cuando el sol incide sobre ellas -algo muy típico al amanecer y al atardecer- es incapaz de distinguirlas.

Configuración ADAS en el Mazda 2

Cambiando de tercio, la ‘percepción sensorial’ del Mazda 2 nos ha parecido buena. No obstante, conviene señalar algunos matices al respecto. Empezamos con los detectores de ángulo muerto, cuyo funcionamiento se aproxima a lo visto en sus principales rivales.

Se distingue de aquéllos mediante detalles como, por ejemplo, el más que correcto tamaño del testigo en el cristal del retrovisor. Junto al pitido de advertencia que emite al poner el intermitente, ambas señales llaman la atención lo suficiente como para abortar -de forma inmediata- el cambio de carril.

Insertos en los paragolpes frontal y posterior, los sensores de proximidad gozan de una profundidad de detección justa, pues entran en funcionamiento a poca distancia del obstáculo, en comparación con otros rivales.

Esto -que podría parecer un defecto- proporciona una idea muy realista de las distancias a tu alrededor, permitiéndote ‘apurar’ bastante hasta el pitido continuo. En esta última posición apenas te quedarán un par de centímetros antes del golpe, pero puedes estar tranquilo: el coche frenará automáticamente para impedírtelo.

Vista 360º del Mazda 2

El complemento lo pone una vista en 360º -con muy buena calidad de imagen-, la cual concede prioridad a las cámaras delantera -bajo el logo de la parrilla- y trasera. En función del sentido de la maniobra, una de las dos aparecerá siempre junto a la representación cenital del vehículo en la pantalla central.

El problema surge cuando la falta de espacio en esta última obliga a la vista en cuestión a ‘forzar’ su perspectiva, acentuando en demasía el clásico efecto ‘ojo de pez’ de estos dispositivos.

Ello implica que, al combinar su imagen con la natural de los retrovisores y la luna posterior, podrías tener la sensación de que tus referencias -físicas y virtuales- no guardan mucha correlación entre sí. De todos modos, compensar este defecto es algo sencillo. Gracias a un botón -situado en la parte izquierda inferior del salpicadero- puedes activar estas cámaras a voluntad.

Terminamos este apartado mencionando dos ausencias notables…. y difíciles de ‘perdonar’. La primera es el lector de señales de tráfico, que nunca está de más para ahorrarte una multa evitable. La segunda es el freno de mano eléctrico, una comodidad muy extendida ya en el segmento. Su falta en un coche de este precio es difícil de encajar.

El ‘punto salado’: un lugar para quedarse

Sentados en el habitáculo del Mazda 2, lo primero que reclama nuestra atención es el ‘Head-Up Display’. Éste posee una proyección con buena calidad, y puedes ajustar la altura a la cual se muestran los datos. No obstante, la postura de conducción -cómoda, pero algo elevada- obliga a bajar demasiado la vista para leer la información. El espacio proyectable reproduce la velocidad, el estado de la lectura de las líneas del carril, la advertencia de ángulo muerto y la programación del control de crucero.

Sistema multimedia Mazda 2

La pantalla central del salpicadero delata la edad del modelo, pues -con siete pulgadas- es algo más pequeña de lo acostumbrado. Ya puedes tocarla -con una respuesta decente- para acceder a las funciones, si bien sólo podrás hacerlo en parado.

Por ello, tu mejor opción es utilizar el mando giratorio MZD. Éste actúa -al mismo tiempo- como moleta giratoria y como ‘joystick’, permitiéndote navegar por los menús de manera muy intuitiva. Eso sí, la localización de este control -entre los asientos delanteros, algo retrasado- aún puede mejorarse.

La conectividad trae consigo otra gran novedad: la compatibilidad con Android Auto y Apple CarPlay. No obstante, no es una excusa válida para no ofrecer un navegador de serie en este acabado, el más equipado de la gama.

Donde sí nos ha sorprendido gratamente es en su capacidad para localizar y conectarse a redes WiFi dentro de su alcance. Una cualidad que, a decir verdad, no esperábamos encontrar antes de la prueba.

Interior del Mazda 2

A nivel ‘físico’, el salpicadero dispone de 2 puertos USB para conectar tus dispositivos, situados ambos en el cubículo central inferior. Dicho cubículo debería albergar -como ya es casi norma- un cargador inalámbrico, pero no está disponible ni en opción. Otra falta de gran calado.

La función Bluetooth permite emparejar -de manera muy sencilla- tu smartphone, importando de paso los contactos de la agenda. Y, al mismo tiempo, eliminar el vínculo es igualmente fácil y rápido. Nos ha gustado comprobar que, al término de este último proceso, el sistema te recuerda que debes hacer lo propio en tu dispositivo.

Sin llegar -ni mucho menos- a una IA, el asistente vocal funciona mejor de lo que aparenta en un principio. No posee guía de ‘frases tipo’ para ayudarte a acceder a las funciones, pero admite la fraseología típica que solemos emplear con sus rivales.

Mandos de audio en el volante del Mazda 2
Fuentes de audio en el Mazda 2

Terminamos -como siempre- con el equipo de audio. Presenta una clásica configuración de seis altavoces, y la calidad del sonido es suficientemente buena. Pero, puestos a pedir, un acabado ‘premium’ como el Signature merecería una ‘delicatessen’ en la forma de un sistema Bose, similar al que equipa el Mazda 3.

VALORACIONES
CONECTIVIDAD
7.5
ASISTENTES A LA CONDUCCIÓN
8
TECNOLOGÍA DE CONFORT
6.5
TECNOLOGÍA DE ENTRETENIMIENTO
7.5
Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor, escribe tu comentario!
Por favor, introduce tu nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.