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M4 Cabrio Competition: la innecesaria maravilla de BMW

Se podría decir que BMW tiene bien, pero que muy bien cubierta su gama de modelos deportivos. Y lo mismo se puede decir de sus coches descapotables. Entonces, ¿para qué lanzar un modelo como este M4 Cabrio? Fácil: porque pueden.

Imagen exterior del BMW M4 Cabrio Competition

Hay marcas de coches que, como muchas personas, representan el carácter racional de la mayor parte de la población. Sin embargo, hay otras que saben bien de la existencia de clientes que no se conforman con ‘lo justo’, sino que prefieren hacer ostentación, llamar la atención y tener más de lo que realmente necesitan.

Un ejemplo de esto último podría ser el recién presentado BMW M4 Competition Cabrio; un descapotable que iniciará su producción este mismo mes de julio y que aspira a conventirse en uno de los descapotables de tamaño medio más potentes y exclusivos del mercado. De una marca que ya vende excelentes versiones ‘básicas’ del Serie 4 Cabrio o que dispone de maravillosos coupés de altas prestaciones, cabría pensar el sentido que tiene combinar ambas cosas. Seguramente, ninguno para ese tipo de persona ‘normal’ a la que nos referíamos al principio; y todo, para el segundo de los perfiles.

¿Cómo analizar un coche de este tipo? Una forma sencilla -más o menos- es la reducirlo todo a cifras; y en este M4 hay una buena lista que llaman la atención. Por ejemplo, mide 4,79 m de largo y entre que no es muy pequeño y que la carrocería se ha reforzado a conciencia, el resultado es un peso de 1.920 kg, que es mucho.

Más datos: la capota de lona negra con accionamiento eléctrico tarda 18 segundos en descubrir el coche y, según la marca, este tipo de solución es hasta un 40% más ligera que el techo retráctil de su predecesor, aunque ya hemos visto que tampoco se nota en el resultado final.

Y luego vienen los guarismos importantes: los que tienen que ver con el rendimiento y la razón de ser del modelo. Este M4 Cabrio tiene un propulsor de gasolina, con seis cilindros, tres litros de cubicaje, doble turbo y una potencia de 510 CV. Con todo, es capaz de alcanzar los 280 km/h y de acelerar de 0 a 100 km/h en 3,7 segundos o de plantarse en los 200 en apenas 13,1. El consumo medio que declara es de 10,2 litros cada 100 km, que es razonable para un vehículo de estas características.

Y por acabar con los números, toca hablar de precios. Esta novedad cuesta 123.200 euros, que son exactamente 10.000 euros más que el modelo cerrado equivalente; comparado con su predecesor, el M4 Cabrio con cambio automático -y propulsión trasera, que era la única que ofrecía- salía por 98.500 euros, de tal manera que el incremento de precio ha sido notable.

Imagen interior del BMW M4 Cabrio Competition

¿Y en comparación con sus rivales? Bueno, en realidad, en estos momentos sólo hay un rival y es el Mercedes-AMG C63 S Cabrio también con 510 CV y un poco más caro, porque se va a los 125.798 euros.

La otra forma de analizar el BMW es centrarse en su especialidad: las sensaciones. En este coche comienzan en el exterior, donde el M4 luce su capó, su carrocería y sus neumáticos sobredimensionados; estos últimos, por ejemplo, llevan ruedas de 275 mm en el delantero y de 285 mm en el trasero, pero no sólo cambia la anchura, sino también el tamaño de la llanta, que es de 19 en la parte delantera y 20 en la trasera.

Como en todos los M, hay cuatro salidas de escape, hay retrovisores específicos y aunque por su condición de cabrio no puede ofrecer el techo en fibra de carbono de su hermano, el M4 Coupé, a cambio puede lucir ese material en un kit opcional para diversos elementos de la carrocería. Además, quien lo desee puede optar por luces delanteras de tipo láser, por 1.708 euros.

Un cabrio que tiene que servir para todo

Por dentro, asientos, volante, pedales, pomo del cambio y la decoración en general le dan un toque más elegante que deportivo. La apariencia general es la de los Serie 4, aunque este modelo siendo un tope de gama viene equipado con casi de todo, por eso luce un aspecto tecnológico -gracias, por ejemplo, a contar con las versiones más completas de la instrumentación y el sistema multimedia-. Por practicidad, cumple con nota: tiene cuatro plazas para adultos y un maletero que llega a los 380 litros cuando la capota va puesta, y que se queda en 300 cuando el techo queda plegado en la zona de carga.

Tecnológicamente se le ha dotado de faros de leds, sistema de acceso mediante el teléfono móvil, alarma, radio digital, servicios conectados o climatizador de tres zonas. A partir de ahí, vienen las delicatessen, en forma de sistema de proyección de datos -1.309 euros-, equipo de audio Harman Kardon -592 euros-, cámara a bordo para grabar la conducción -227,7 euros- y hasta calefacción para el cuello -626 euros-.

Imagen exterior del BMW M4 Cabrio Competition

¿Es un deportivo un coche como éste? En realidad, a pesar de su condición de cabrio o el elevado peso, BMW ha hecho todo lo que estaba en su mano para lograrlo y poder hacer uso de toda su potencia; y no hablamos sólo de una cuestión de rigidez de la carrocería, sino de la inclusión de sistemas y adaptaciones que mejoren la conducción. Por eso, la suspensión es regulable, cuenta con tracción total que, si se desea, se puede dejar sólo en propulsión trasera, la dirección es muy directa y los frenos pueden ser, en opción, con materiales cerámicos -ojo, por 9.338 euros-.

¿Cosas curiosas? Que en un modelo con diversos modos de conducción, se pueda escoger incluso entre dos tactos diferentes para el pedal del freno; eso y hasta diez regulaciones para el control de tracción. También resulta curiosos que en un modelo por encima de los 120.000 euros, si quieres disfrutar de todos los asisentes a la conducción -control de velocidad adaptativo en combinación con el de seguimiento de carril o el que permite comprobar con la ayuda de cámaras y en 3D todo lo que rodea al coche- debes pagar por un pack que sale por 2.277 euros.

Llevo años dedicándome al mundo del motor; porque me gusta, porque es el único que he practicado y porque es un sector que no deja de evolucionar. Me gusta buscar la noticia -a veces es ella que me encuentra-, soy cotilla por naturaleza y creo que la exclusiva la puedes hallar muchas veces en el sitio más inesperado.

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