Movilidad

Los descuidos de los coches compartidos

Dado que manejas algo que no es de tu propiedad, los vehículos compartidos requieren prestar mucha atención en su uso. Pero, a veces, los problemas suceden. Y, por fortuna, existen formas de resolverlos.

Imagen de un vehículo de Zity

Si ya eres un usuario avezado de los servicios de coches compartidos, permítenos -en primer lugar- felicitarte. Sin duda, tu actitud contribuye en buena manera a evitar más contaminación en tu ciudad… y ahorrarte gastos en comparación con un vehículo particular.

No obstante, ahora te preguntamos: ¿olvidaste, en alguno de tus trayectos, un objeto personal dentro del coche? Esta cuestión es menos banal de lo que pudieras pensar, ya que una gran parte de su uso tiene que ver con desplazamientos laborales. En ellos, las prisas pueden provocar que algún utensilio se quede olvidado en el maletero, o en un hueco portaobjetos.

La plataforma Zity es consciente de esta realidad y, por ello, mantiene un protocolo específico para esta situación. De modo que, si alguna vez pierdes algo tras abandonar y cerrar el coche, sólo tienes que dirigirte a ellos a través de un teléfono especial -o dejando un mensaje en sus redes sociales-. Una vez reciban tu comunicación, enviarán a un técnico que accederá al vehículo utilizado para recuperar tus cosas.

Y al contrario: si en algún momento encuentras un objeto extraviado al subirte en uno de los Renault Zoe de la compañía, tendrás que depositarlo en el maletero y avisar telefónicamente.

El lado más bizarro del descuido

Cada persona es un mundo y, por ello, los objetos perdidos suelen ser bastante variopintos. Zity posee algunas estadísticas sobre esto, y tiene bien claro cuáles son los tres que más se separan -involuntariamente- de sus dueños.

En primer lugar están los juegos de llaves ya sean del hogar, del lugar de trabajo o de otros vehículos. En la mayoría de casos esto se debe a que solemos llevarlas en la misma mano cuando subimos al coche, dejándolas -a veces, sin mirar- en el primer hueco que encuentran nuestros ojos.

Lo segundo más olvidado son los pares de gafas. Salvo que las necesites en todo momento, es muy típico utilizar a ratos las de sol, las cuales tendemos también a depositar en el sitio que más a mano tenemos. También existe la variante -muy veraniega- de llevarlas colgando del cuello de la camisa. En esta postura escapan -libres de su pendular cautiverio- al mínimo movimiento brusco por nuestra parte.

Y lo tercero es el smartphone. Resulta curioso, ya que la mayoría de servicios de este tipo se solicitan a través de apps. Pero también es cierto que es otro de esos bártulos que liberamos de nuestras manos rápidamente. Y mucho más ahora que, en cualquier coche, existen bandejas de carga inalámbrica…

Por último, en su blog Zity relata alguno de los enseres más bizarros encontrados por sus empleados. El más grande de todos ellos es -por el momento- una lavadora. El más ‘energético’, una bombona de butano. Y uno de los más perturbadores fue una maleta llena de muñecas. Si en tan poco tiempo de vida de estos servicios ya está así la cosa, dentro de una década podremos contarte historias para no dormir…

Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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