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Qué aspecto tendrán los coches del futuro

Ya sabemos que en los próximos años culminará una nueva revolución por la cual la práctica totalidad de los vehículos serán eléctricos, autónomos, inteligentes y conectados. ¿Cómo afectarán esos aspectos a uno de los motivos fundamentales de compra de un coche: el diseño?

Imagen de dos personas que van a utilizar un Renault autónomo

Las ‘entrañas’ de los vehículos han determinado, en buena forma, la evolución en el diseño de los automóviles con el paso de los años. De los vehículos tirados por caballos a los equipados con enormes motores o la proliferación de la tracción delantera, las diferentes concepciones han modificado la apariencia de sus carrocerías. ¿Cómo va a afectar a su ‘morfología’ todo lo que está por venir?

Propulsión eléctrica: te quedaste sin morro

Cuando el motor de un coche pase de ser gasolina o diésel a ser eléctrico, éste ocupará cada vez menos espacio. Además, hay que tener en cuenta que dicho motor -o motores- contará con menos elementos auxiliares, no necesitará de depósitos para suministrarle líquidos -refrigerante, combustible, aceite…-. En resumen, va a haber una importante ganancia.

Además, gracias a su formato compacto, el motor podría ir colocado en el lugar donde habitualmente lo llevan la mayoría de los coches -en la parte delantera-, pero permitiendo adelantar todo el habitáculo unos cuantos centímetros… o bien en la parte trasera, bajo el piso del maletero. Por eso, es posible que en estos modelos cuentes con dos espacios para dejar objetos y uno de ellos estará ‘en el morro’ del coche.

Imagen de un prototipo de la marca Mini

Otra posibilidad es que un modelo eléctrico lleve cuatro motores: uno para impulsar cada rueda. Algo que tendrá muchas ventajas dinámicas -el modelo dispondrá de tracción total, se podrá ajustar el reparto de potencia que recibe cada neumático y eje del coche de manera individual…-.

De nuevo, eso influirá en el diseño del vehículo, que realmente perderá buena parte de su ‘morro’. Esto también tiene que ver con el hecho de que los vehículos llevarán las ruedas situadas muy en el extremo de las carrocerías, eliminando los típicos voladizos que lucen los coches actuales.

Baterías en lugar de combustible: fuera los obstáculos

La parte inferior del coche ya no estará ocupada por parte de una caja de cambios -los coches eléctricos no la necesitan por su manera instantánea y constante de entregar su potencia-, en muchos casos tampoco hará falta un túnel de transmisión que atraviese longitudinalmente los bajos ni habrá que buscarle hueco -normalmente bajo los asientos traseros- a un depósito de combustible de entre 30 y 70 litros. Todos estos elementos son imprescindibles en los vehículos actuales, ya sean diésel, gasolina e, incluso, híbridos.

Imagen del interior del Mercedes-Benz F 015
Mercedes-Benz F 015

Lo que necesitarán la práctica totalidad de los coches en el futuro es un amplio lugar donde llevar almacenada la batería -en el caso de los modelos eléctricos ‘clásicos’ que necesitan de este elemento para suministrar electricidad al motor o motores; no se tienen en cuenta los que recurren a una pila de comustible y a un depósito en el que almacenar el hidrógeno-. Ese lugar se extenderá bajo todo el piso del vehículo, y en él se alojará una batería de forma rectangular -muy ancha y larga, pero con muy poca altura- o con diseño ‘de T’.

Todo lo anterior hará que los suelos de los coches sean prácticamente lisos, incrementando el espacio disponible -sobre todo en el caso del pasajero que suele viajar en la plaza central trasera-, y pudiendo instalarse nuevos compartimentos para dejar objetos.

Conducción autónoma: como viajar en avión

Los modelos del futuro alcanzará un grado 5 de conducción autónoma, lo que quiere decir que podrán no ya conducir ellos mismos sin que las personas que viajen a bordo intervengan, sino que, incluso se desplazarán por si solos sin que haya nadie dentro -por ejemplo, pueden hacer un trayecto para ir a recogerte al punto que hayas acordado-.

Por todo esto, el coche autónomo tendrá que ‘ganarse’ la confianza de los peatones y otros usuarios de la vía, por lo cual su exterior contará con nuevos indicativos visuales, en forma de bandas de luces led que rodearán todo el perímetro del coche para indicarte las intenciones del vehículo: si te ha visto porque vas a cruzar un paso de peatones, hacia qué lado va a girar, si está frenando porque ha captado tu presencia… Los faros, tal y como los conocemos en la actualidad, tampoco van a ser necesarios, porque estos coches autónomos contarán con visión nocturna.

Interior coche autónomo

Otro aspecto que cambiará en el diseño exterior, es que irán apareciendo pantallas en la carrocería; en estas pantallas se mostrará información útil como la matrícula, el estado de carga cuando el vehículo esté ‘enchufado’ e, incluso, servirá para intercambiar mensajes con otros coches que estén cerca de nosotros.

El hecho de que todos los coches sean autónomos, modificará el aspecto interior de los modelos. Ya no será necesario que todos los ocupantes -en especial el conductor, como es lógico- tengan que ir sentados en el sentido de la marca: las dos plazas delanteras pueden girar sobre si mismas para que el interior quede configurado como un pequeño salón donde todos los pasajeros puede hablar entre ellos cara a cara. Incluso será posible disponer de un ‘coches cama’, en los cuales tú duermes mientras el coche realiza un trayecto nocturno.

También se modifica el diseño del salpicadero, ya que la ausencia de los habituales controles para conducir -volante, palanca del cambio, pedales, botones…- hará que casi todo se reduzca a un dispositivo multimedia con asistente virtual e inteligencia artificial que mantendrá una conversación contigo o con los pasajeros para saber qué quieres hacer, pedirle que te lleve a un destino, que gestione tu agenda del trabajo…

Vehículos conectados: coches de cristal

El hecho de que los vehículos conduzcan por sí mimos, combinado con el hecho de que todos estos coches autónomos estará conectados entre sí, con sus conductores, con las infraestructuras -carreteras, señales, semáforos…- o con los centros de control de la marca tendrá como consecuencia la práctica desaparición de los accidentes de tráfico -salvo por algún tipo de fallo mecánico, algún factor externo, un crackeo o por pura mala suerte-.

Imagen del concept de Renault EZ-GO

Por lo tanto, a diferencia de los vehículos actuales, los coches podrán apostar por un diseño más ‘frágil’, sin emplear tanta chapa, superficies deformables, zonas de seguridad… que dejarán paso a grandes zonas acristaladas para conseguir una visibilidad óptima del exterior -eso sí, los cristales se podrán oscurecer con tocar un botón para que los pasajeros tengan privacidad, no les moleste el sol…-. Con todo, se seguirá manteniendo una cédula de seguridad que garantizará la seguridad en el caso poco probable de que el coche impacte contra otro vehículo.

Como la rigidez de los coches ya no tendrá necesariamente que ser tan elevada, se va a poder apostar por enormes puertas para acceder de manera más cómoda al interior. Y esas puertas tendrán no es obligatorio que estén en los laterales: puede que haya una gran compuerta trasera que será de gran utilidad para el acceso de personas mayores, con movilidad reducida…

Por supuesto, elementos como los retrovisores, los limpiaparabrisas, las manecillas que sobresalen de la carrocería ya no serán necesarias… Sí que harán su aparición un mayor número de cámaras sensores y radares lidar, que permiten el funcionamiento del coche autónomo.

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