Concepts y prototipos

El próximo Maserati pasa un examen legendario

Avanzar es una cuestión de superar obstáculos. ¿Pero qué ocurre cuando tus creadores, antes de salir a la calle, te colocan frente al juicio de la historia? Pues eso es, exactamente, lo que le ha ocurrido al próximo modelo del tridente.

El Maserati MC20 en la vieja Targa Florio

Aunque parezca simplemente el retrato perfecto de la típica ciudad antigua italiana, Palermo es algo más que la capital de Sicilia. Fue también, en 1906, el primer rincón del mundo en el cual echó raíces la pasión por las carreras.

Quien la visitara entonces -allá por mayo- no lograría entender lo que hacían tantos centenares de personas en la calle. Agolpados en las aceras, sentados sobre los muros bajos, preferiblemente a la sombra. Todos, como uno solo, con la mirada puesta en el mismo sitio. Todos en silencio. Silencio que, poco a poco, iba rompiéndose a causa de un extraño ruido que iba deviniendo en estruendo.

Y, finalmente, un vendaval de aire conmovido, y un ‘alma de metal’ que cruza la escena de parte a parte, enmudeciéndolo todo en un alarido de libertad, dejando tras de sí una nube de denso polvo para ocultar su fechoría. Su criminal ruptura de la paz. Y, al momento, los impresionados lugareños estallan en vítores… para, poco a poco, regresar a su posición inicial.

Un círculo perfecto. Un círculo de pasión. Así debía ser, a pie de cuneta, una vuelta de la Targa Florio. Una de las carreras más antiguas del mundo, cuya tradición -hasta su final en 1977- sólo se vio interrumpida por las dos Guerras Mundiales. Y una prueba que enfrentó como nunca a múltiples generaciones de pilotos.

Imagen de la Targa Florio en 1940

Como manda el ‘amor patrio’, prácticamente todas las marcas italianas dejaron su huella en sus más de setenta kilómetros de recorrido. Para Maserati en concreto, es sin duda una de sus ‘carreras fetiche’. No en vano, en 1940, el Tipo 4CL de Luigi Villoresi cruzó victorioso la línea de meta. Con su gesta, sellaba el cuarto triunfo consecutivo para la firma del tridente en esta prueba.

Recordando para el mañana

Ochenta años después de la proeza, algunas casas del viejo Palermo aún lucen con orgullo -pintados en sus fachadas- los logotipos de las compañías que solían patrocinar la carrera. También sobreviven algunos de los quitamiedos, aunque su función de salvar vidas hace tiempo que quedó atrás.

A solas en este remanso de nostalgia -que es como mejor se disfruta su agridulce sabor-, la casa boloñesa ha querido concederse un homenaje a su nutrido palmarés… volviendo a poner un coche sobre el centenario firme.

El Maserati MC20 por la calle de noche

Sin embargo, a diferencia de lo que suele ocurrir en estas ocasiones, el elegido ha sido el prototipo MC20. Precisamente, el modelo que está llamado a rubricar el regreso del tridente a la competición. Como reconoce la marca en su comunicado, este ‘paseo’ le ha servido no sólo como ‘aprendizaje’, sino también para terminar de prepararse antes de su presentación mundial.

Pensándolo bien, es muy probable que esta estrategia le ‘salga bien’ a Maserati. Y es que un campeón de verdad jamás olvida de dónde viene… Y siempre tiene en mente hacia dónde va.

Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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