Consejos HC

Las cosas que nunca te va a pedir tu marca

Para comprar un vehículo, tienes que dar muchos datos personales para formalizar el contrato. Pero no te los pueden pedir de cualquier forma. Así que deberías sospechar si se dan las siguientes circunstancias. Podrían haber suplantado a la marca.

Un hombre pide matrimonio a una mujer en el patio de un edificio antiguo
Photo by Caleb Oquendo from Pexels

Los datos personales se han convertido en un bien muy codiciado. Por eso, no deberías de difundirlos alegremente. Ni tampoco al primero que te los pida, aunque te insista diciendo que son de una empresa de la que eres cliente, como tu marca de coches.

Gracias al Reglamento General de Protección de Datos, hay procedimientos establecidos para pedirte legalmente y con garantías tu información privada. Todo lo que no sean los canales establecidos debería encenderte las alarmas ante un posible caso de suplantación con el objetivo de sacarte tus valiosos datos.

¿Qué cosas son las que deberían hacerte sospechar?

No des datos personales por teléfono…

Este lunes, medios de Puerto Rico informaron de que la filial de Toyota en el país caribeño había detectado una serie de llamadas telefónicas fraudulentas a sus clientes.

Cuando descolgaban el teléfono, el estafador pedía a las víctimas información personal, intentando persuadirlas diciendo que llamaban en nombre de Toyota. El fabricante de automóviles ha denunciado que ellos no habían hecho esas llamadas, sino que es habían suplantado. Además, aclaró que ellos nunca pedirían información de forma telefónica, por lo que aconseja no dar información confidencial por esta vía.

Ese consejo es extrapolable a España. No es conveniente que proporciones información personal tuya en caso de que llamen por teléfono. No es la política que aplican las empresas y lo más probable es que se trate de un delincuente que quiera hacerse con tus datos para fines nada beneficiosos para ti.

…ni por correo

La misma máxima se puede aplicar también en caso de que recibas un correo de una marca de coches solicitándote información personal. La mayoría de empresas nunca contactarán contigo por esta vía para pedirte datos.

¿El problema? Los ciberdelincuentes hacen muy bien su trabajo y dedican mucho tiempo a imitar la estética de correos corporativos de un compañías auténticas para que confíes en ellos y piques. Es el famoso phishing, uno de los ciberataques más habituales en el mundo.

Pero hay una serie de pistas que pueden ayudarte a diferenciar un correo electrónico verdadero de uno de phishing. Estos son los consejos que publica ESET en su blog:

  • ¿El mensaje realmente demuestra que el remitente sabe algo acerca tuyo y, ante todo, ya tienes relaciones comerciales con él? La falta de personalización puede ser un claro indicativo. Si el mail empieza por «Estimado cliente», sospecha. Pero que el texto incluya algún dato tuyo no quiere decir que lo tengas que dar por bueno automáticamente. Deberías pasar a las siguiente pistas.
  • No te fíes de los archivos y vínculos insertados. Los primeros podrían contener un virus que se ejecute al descargarlos y los segundos te pueden llevar a un sitio web peligroso. Un truco puede ser que pases el cursor sobre el enlace para que aparezca la dirección web y que así puedas comprobar si te dirige a un sitio fiable o no. Y debes sospechar de los vínculos acortados.
  • No caigas en las amenazas. «Si no proporciona los datos en 24 horas, su cuenta será cancelada». Pocas compañías querrían perder tan rápido a un cliente. No te precipites por leer algo así.
  • ¿Tiene faltas de ortografía o está mal redactado? Los primeros correos de phishing se caracterizabn por tener fallos muy evidentes en su escritura. Este aspecto ha mejorado últimamente, pero si ves un mail corporativo con ellos, sospecha.
J.M. de la Torre
He estudiado Periodismo para aprender cada día algo nuevo y Humanidades para pensar por mí mismo. Después de ponerme tras los micrófonos de COPE, estoy dispuesto a pasar página en el periodismo del motor. Desde bien pequeñito, los coches han estado en el centro de mis intereses y (según cuentan mis padres) ya con 3 años dejaba alucinada a la gente porque sabía reconocer la marca y el modelo de los coches que veía. La curiosidad es algo fundamental para un periodista, y ¡cómo no iba a sentir curiosidad por los coches del futuro y las tecnologías que los harán posibles!

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