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No es broma: ya puedes tener un Mini… con más de 300 CV

¿Cómo defines un coche de apenas 3,8 m de largo pero con más de 300 CV? En Mini lo hacen con dos letras: GP. Pero para llevar este campeón a la parrilla de salida ha habido que invertir mucha tecnología.

Imagen frontal del Mini JCW GP

Hasta hace bien poco, hablar de un coche pequeño y de 300 CV era algo reservado al mundo de los rallyes. Modelos aligerados, con tracción total y gente a los mandos que sabían lo que se hacían. Pues bien, en los últimos compases del 2019, Mini presentó en el último Salón del Automóvil de Los Ángeles una apuesta sin igual, poniendo en la calle la versión denominada John Cooper Works GP con nada menos que 306 CV. Ah, y sólo con tracción delantera.

Hasta ahora, la variante más potente del Mini de tres puertas se llama John Cooper Works ‘a secas’… y, con sus 231 CV, ya resulta una cosa bastante seria. Con un precio de 35.200 euros, es una alternativa a los clásicos GTI, más grandes y potentes, pero que deben vérselas con la tradicional agilidad del urbano inglés.

Por otra parte, también es verdad que en la gama Mini se ofrecen -desde hace tiempo- las carrocerías Clubman y Countryman con una motorización de 306 CV. No obstante, cuentan con tracción total y su puesta a punto, aunque deportiva, es menos ‘radical’ que la que tiene el ‘GP’.

No verás demasiados así…

Esta variante se limita a sólo 3.000 unidades -100 para España a un precio cada una de 45.900 euros-, todas ellas fáciles de reconocer por el llamativo kit aerodinámico en el que no falta un enorme alerón de techo, una carrocería ensanchada -con unas cubiertas para los pasos de rueda en plástico reforzado con fibra de carbono PRFC-, un doble escape deportivo o las llantas de 18″. Que, por cierto, en Mini aseguran que son las más ligeras que ha llevado jamás.

Imagen interior y del salpicadero del Mini John Cooper Works GP en un circuito

En el interior, sólo hay dos plazas: las traseras han sido reemplazadas por una generosa barra de refuerzo entre los pasos de rueda posteriores. Esto tiene como fin incrementar la rigidez de la carrocería y que sea más sencillo hacer frente al aumento de las prestaciones.

Como curiosidad, este Mini es de los primeros coches en el mundo con varias piezas impresas en 3D. La más llamativa son las levas del cambio en aluminio que van tras el volante, aunque también se emplea esa técnica en una moldura decorativa situada frente a la zona del acompañante -y que muestra el número de unidad de ese coche en concreto- o en un detalle que lleva el volante en su parte superior.

Otra novedad para esta versión es el ‘Virtual Cockpit’, que se muestra en una pantalla de 5″. Recoge datos como la velocidad -tanto en formato analógico como digital- y se complementa con otra en la consola central, en este caso de 6,5″.

Prestaciones gracias a mucha tecnología

Esta nueva versión GP no es, realmente, nueva ‘per se’. En 2006, Mini inició esta tradición sobre el primigenio Cooper S JCW R53, centrándose en mejorar la relación peso-potencia hasta lograr unos increíbles 5,3 kg/CV. Espoleada por el éxito, la marca repitió en 2012 con su sucesor, llegando todavía más lejos con sus 218 CV.

Imagen de la Saga Mini JCW GP

Ahora, este nuevo descendiente cuenta con una mecánica 2.0 turbo de cuatro cilindros y una potencia de 306 CV, por lo que no hace falta pensar mucho para saber que será el Mini más deportivo y radical de sus 60 años de historia. Sólo está disponible con una caja automática de ocho velocidades y posibilidad de manejo secuencial.

El rendimiento del coche es espectacular: declara una velocidad máxima de 265 km/h, una aceleración de 0 a 100 km/h en apenas 5,2 segundos y un razonable consumo medio de 7,3 l/100 km. Para que no sea sólo un Mini muy potente y rápido, se ha recurrido a la tecnología para conseguir materiales más ligeros en la carrocería o unas suspensiones específicas para el modelo.

Imagen tres cuartos delantero del Mini John Cooper Works GP en un circuito

En cuanto a la propulsión, el GP sólo se vende con tracción delantera. Para que sólo dos ruedas puedan con la enorme potencia que desarrolla, la marca ha optado por instalar un diferencial delantero autoblocante. Ello permite que aquélla no se desperdicie si, por ejemplo, aceleras fuertemente en mitad de una curva.

La suspensión también ha recibido una puesta a punto general, recortando la altura al suelo en 10 mm. La dirección es mucho más rápida, y algunas ayudas a la conducción -como el control de estabilidad- tienen modalidades que ‘relajan’ su funcionamiento. También el tren de rodaje es específico, con unos generosos discos de freno delanteros de 360 mm y neumáticos de 225 mm de anchura.

Imagen tres cuartos trasero del Mini John Cooper Works GP en un circuito

Como el resto de Minis, dispone de tecnologías a bordo como el sistema multimedia, el dispositivo ‘Head Up Display’ y los servicios conectados Mini Connected. Éstos te permiten -por ejemplo- conocer el estado del tráfico en tiempo real, recibir avisos cuando debas salir para llegar a alguna cita que tengas en la agenda o la ayuda de un asistente personal integrado.

Además, en combinación con una app para tu móvil, puedes disponer de servicios remotos. Es decir, que puedes manejar o controlar funciones del Mini a distancia. Por ejemplo, localizar su posición exacta, hacer que suenen el claxon o se enciendan los intermitentes, bloquear o desbloquear las puertas, activar la ventilación…

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