Empleo y formación

La Fórmula 1 para los estudiantes de ingeniería

¿Cómo será la Fórmula 1 del futuro? Mejor echar un vistazo a cómo desarrollan coches los futuros ingenieros. Esa es la propuesta de la Formula Student, una competición en la que participan equipos universitarios. Estos días visita España.

“No se aprende escuchando a un profesor, sino haciendo proyectos reales” dijo en una entrevista el cofundador de una escuela que ha revolucionado las metodologías de enseñanza. Pues dicho y hecho: ¿cómo aprender ingeniería? Haciendo ingeniería.

Ese es el planteamiento de la Formula Student. Se trata de una competición en la que participan equipos formados por estudiantes universitarios de Ingeniería de todo el mundo. Cada una de las agrupaciones debe presentar un proyecto completo de monoplaza, diseñados, desarrollados construidos y conducidos por ellos mismos.

Al igual que en las competiciones de monoplazas más famosas del mundo, como la Fórmula 1 o la Fórmula E, este certamen se celebra en diferentes países. 10 para ser exactos. Y desde el 20 al 25 de agosto, tiene lugar la Formula Student Spain, la cita anual en nuestro país que este año alcanza la décima edición.

Esta vez, son 86 equipos de 23 países diferentes los que se darán cita en el Circuito de Barcelona-Cataluña. Entre ellos, una veintena de equipos españoles que proceden de diferentes universidades y escuelas de ingeniería.

De combustión, eléctricos y autónomos

Según sus características técnicas, los vehículos quedan encuadradas en 3 categorías. Así, los coches participantes pueden ser de combustión -29 participantes en la cita de este año-, eléctricos -45- o autónomos -12-. Destaca el aumento de los monoplazas sin conductor, ya que en la Formula Student Spain solo hubo 2.

El diseño y la fabricación del vehículo están sujetos a unos requisitos técnicos establecidos por un estricto reglamento, y se evalúa a los equipos en distintas pruebas, tanto estáticas como dinámicas.

Pruebas exigentes

Todos los coches requieren pasar una inspección técnica previa de seguridad y, en paralelo, se realizan las diferentes pruebas estáticas atendiendo a diversos factores como el diseño, el coste y el plan de negocio. Finalmente, los monoplazas se someten a las pruebas dinámicas en el propio circuito, donde son evaluados en términos de maniobrabilidad, aceleración y resistencia. ¿La prueba estrella? Un test de resistencia, en el que los vehículos deben rodar 22 kilómetros sin parar.

En cada una de las pruebas, los equipos reciben una puntuación que, sumada en su conjunto, les da una posición en la clasificación y, finalmente, les otorga un galardón en función de los puntos obtenidos.

Importantes apoyos

A pesar de su carácter amateur, la Formula Student Spain cuenta con importantes apoyos dentro de la industria del motor. Está organizada por la Sociedad de Técnicos de la Automoción -STA- y por la Federación Internacional de Sociedades de Ingeniería de Técnicas de Automóvil -FISITA-, dos organismos que promueven el desarrollo tecnológico dentro del mundo del automóvil.

Además, varias empresas del sector apoyan a algunos equipos en la competición o actúan como patrocinadores de la misma. Entre ellas, se encuentran marcas de coches como Nissan o Seat o empresas tecnológicas como IBM. El fabricante de componentes para automóviles Bosch, por ejemplo, apoya a seis formaciones.

Uno de sus responsables en España, Ricardo Olalla, explica que «la Formula Student es mucho más que construir un coche de competición. Para los miembros de los diversos equipos, el proyecto significa, por encima de todo, pasión, motivación, espíritu de equipo y disciplina: todas estas características, junto con la experiencia técnica requerida, serán vitales en sus futuras carreras universitarias. Aquí, los estudiantes pueden mostrar no sólo sus habilidades de ingeniería, sino también muchas otras destrezas».

¿Llegará alguno de ellos a la Fórmula 1?

J.M. de la Torre
He estudiado Periodismo para aprender cada día algo nuevo y Humanidades para pensar por mí mismo. Después de ponerme tras los micrófonos de COPE, estoy dispuesto a pasar página en el periodismo del motor. Desde bien pequeñito, los coches han estado en el centro de mis intereses y (según cuentan mis padres) ya con 3 años dejaba alucinada a la gente porque sabía reconocer la marca y el modelo de los coches que veía. La curiosidad es algo fundamental para un periodista, y ¡cómo no iba a sentir curiosidad por los coches del futuro y las tecnologías que los harán posibles!

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