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La curiosa historia del Mazda que era una maleta

Cualquier marca de automóviles tiene historias curiosas que contar, modelos llamativos que recordar y anécdotas para sonreir. Este es el caso del día que Mazda 'se inventó' un vehículo que iba escondido en una maleta.

Imagen de la maleta coche de Mazda

A principios de los 90, el mundo respiraba un cierto aire de optimismo. La caída del muro de Berlin, el desarrollo de nuevas tecnologías, la aparición de la ‘world wide web’ e, incluso, la recuperación de vehículos que habían desaparecido, como los roadster -descapotables biplaza que no derivan de otro modelo-, marcaron una época que la mayoría recordamos con cariño.

En el caso de un fabricante como Mazda también fueron años especiales; en aquellos momentos, el MX-5 era un auténtico éxito y la marca japonesa había logrado en 1991 un hazaña increíble: ser la primera firma nipona en alzarse con la victoria absoluta en las míticas 24 horas de Le Mans.

Por aquellos años, era habitual que Mazda -y también otras firmas japonesas- organizasen, de cara a sus empleados, unas competiciones en las que diferentes departamentos debían luchar por presentar las ideas más originales y creativas relacionadas con la movilidad.

El denominado Fantasyard se celebró entre los años 1989 y 1991, y ahora visto en perspectiva, con un mercado donde las marcas tienen cada vez unos presupuestos más ajustados y otras cosas en la cabeza, recordar ese tipo de eventos hace que se recuerde con una sonrisa.

Esa misma sonrisa seguro que se dibujó en la cara de los organizadores de este evento cuando, en una de sus ediciones, hubo un equipo ganador con una idea… extraña: el que presentó ‘el coche maleta’. La idea era muy inteligente: un concepto de vehículo de tres ruedas pensado para moverse con rapidez y agilidad por los interminables pasillos de los aeropuertos.

De llevarlo a cabo se encargó un grupo de siete ingenieros especialistas en las cajas de cambio manuales que después de comprar una mini-moto -o pocket bike- y la maleta rígida más grande que pudieron encontrar -una Samsonite- se pusieron manos a la obra. El resultado, muy ingenioso, era una maleta con pequeñas ruedas, su manillar y su motor de 34 cc.

Imagen de uno de los creadores del coche maleta

El vehículo -es decir, maleta-, que mide 57 x 75 cm se puede montar en apenas un minuto: se colocan en su sitio las ruedas delantera y trasera, se pone el asiento… y a circular. Esta maleta puede hacerlo a velocidades de hasta 30 km/h, gracias a sus 1,7 CV de potencia. Y al ser bajito, el centro de gravedad también lo es y resulta más ágil de lo esperado. De hecho, la marca segura que, salvando las distancias, se parecía al primer Mazda de produción, el llamado Mazda-Go de 1931.

¿Y cómo es que esta idea no llegó a venderse? Pues con un peso de 32 kg, la maleta no era demasiado cómoda para transportarla; pero aunque no se produjo un serie, sí que sirvió para que en su época fuese noticia en muchos medios. Incluso llegaron a fabricarse otras dos unidades, una para Estados Unidos y otra para Europa que, incluso, llegaron a mostrarse en salones del automóvil como el de Frankfurt de 1991.

De las tres unidades, sólo queda la estadounidesen; el prototipo original sufrió un accidente, y el europeo desapareció ‘en extrañas circunstancias’…

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