Prueba a fondo

Kia Rio GT Line

Para ofrecer sus últimas tecnologías, una marca puede crear desde cero un modelo revolucionario. O puede hacer lo mismo que Kia con su Rio: integrarlas sin resaltos en otro que ya cuenta con el cariño del público.

Imagen frontal del Kia Rio GT Line

Qué debes saber sobre el Kia Rio GT Line:

Que es un Kia con una larga historia. El protagonista de nuestra prueba pertenece a la actual cuarta generación del Rio, una nomenclatura que Kia inauguró en 1997. Nada menos que 24 ‘añitos’ contemplan a este modelo que, en la actualidad, mide 4,06 m de longitud, por 1,72 de anchura y 1,45 de altura.

Que estrena la etiqueta ‘ECO’ de la DGT. Su reciente ‘restyling’ ha traído consigo la renovación de su gama de motores. En nuestra unidad, encontramos el novedoso 1.0 T-GDi gasolina en su configuración más potente, con 120 CV y la ayuda de un sistema microhíbrido de 48 voltios. Dicho sistema -que aporta una ‘fuerza extra’ en las arrancadas- tiene su influencia en el carácter voluntarioso del propulsor, el cual entrega todo el par disponible -200 Nm- entre las 2.000 y las 3.000 RPM. La transmisión manual de seis relaciones incorpora un ‘modo a vela’ que, al levantar el pie del acelerador, ‘desacopla’ momentáneamente la marcha engranada para reducir el consumo.

Que puede venir -bastante bien- equipado. La unidad probada pertenece al acabado GT Line, el más completo de la gama. De serie ya incorpora el control de crucero, la frenada automática de emergencia o el acceso y arranque ‘sin llave’. Por unos 769€, el llamado ‘Pack Premium’ -también incluido en este vehículo- añade el detector de ángulo muerto, los faros Led y el reconocimiento de señales de tráfico. Sumando a todo ello los 400€ del metalizado ‘Sporty Blue’, tenemos como resultado -y a falta de campañas vigentes- unos 19.330€, según el configurador web de la marca.

«Desde luego, la fórmula no le ha podido quedar mejor a Kia. Si te fijas en aspectos como la postura de conducción o el aprovechamiento interior, el Rio sí deja entrever que los años no le han caído en balde. Pero, paradójicamente, si miras su tecnología -que es lo que peor suele envejecer-, tienes la sensación de estar ante un ‘último grito’ del mercado».

Nos lo dicen muy a menudo: en el panorama automovilístico, los gustos de los consumidores están cambiando. En toda clase de conversaciones -más o menos formales-, directivos y representantes de todas las marcas afirman que el gusto del público por una estética concreta perdura en el tiempo. Mucho más de lo que sus previsiones consideraban hasta el momento.

Esto, que rompe abruptamente con la tendencia de principios del milenio, se deja ver en el segmento de los urbanitas. Ahora que las últimas iteraciones de los ‘pesos pesados’ de la categoría ya están en la calle, apreciamos en ellos dos ‘doctrinas’: aquella que introduce un nuevo canon -estético y técnico- en cada entrega de un determinado modelo… y, por el contrario, otra genuina de nuestro tiempo, que mantiene unas ‘líneas maestras’ de gran éxito, actualizándolas con sumo tacto. De esta última manera, una marca puede anotarse una ‘quick win’ con un producto ‘familiar’ para el potencial comprador… pero, en realidad, completamente nuevo.

Curiosamente, el conglomerado surcoreano que forman Hyundai y Kia posee dos buenos ejemplos de ambas filosofías. Por parte de los primeros, el i20 ha renunciado -nuevamente- a conservar cualquier rasgo de su antecesor, en su camino por volverse ‘más europeo’. Y luego están los segundos, que mantienen ‘fresco’ el Rio que lanzaran en 2017 gracias a unos ‘restylings’ cuidadosamente planificados.

Imagen posterior del Kia Rio GT Line

Desde luego, la fórmula no les ha podido quedar mejor. Si te fijas en aspectos como la postura de conducción o el aprovechamiento interior, el Kia Rio sí deja entrever que los años no le han caído en balde. Pero, paradójicamente, si miras su tecnología -que es lo que peor suele envejecer-, tienes la sensación de estar ante un ‘último grito’ del mercado.

Asistentes: dotación correcta, mejor funcionamiento

Comenzamos el análisis del Kia Rio a, exactamente, tres pasos de distancia. La llave inteligente precisa de nuestra pulsación en los pequeños botones de las manetas delanteras, algo que entrechoca con la costumbre impuesta por sus rivales. La solución del coreano, por contraste, no termina de ser todo lo ‘manos libres’ que debería. Por su parte, los retrovisores disponen de plegado eléctrico… pero no participan de esta ‘maniobra de bienvenida’.

Botones ADAS en el Kia Rio GT Line

Emprendemos la marcha, y pronto la acomodamos con el control de crucero. Obviando la ausencia de una función adaptativa -lo cual sería, honestamente, demasiado pedir para un modelo con reemplazo en ciernes-, encontramos un sistema que funciona con relativa suavidad. Tan sólo querríamos una aceleración algo más acompasada tras programar una velocidad muy por encima de la presente.

Dicho lo cual, averiguar qué velocidad acabamos de programar se vuelve complicado, pues la minipantalla del panel de instrumentos no la muestra. Ello te obliga a ‘practicar puntería’ con la aguja del velocímetro, cuyo margen de error situaríamos en un 2% respecto a la realidad. Lo más extraño es que, si activamos el limitador, sí nos muestra este dato sin problemas.

Un detalle -por tanto- incomprensible, y que arroja algunas sombras sobre un dispositivo que -por lo demás- resuelve muy bien la papeleta de seguir apostando por un cuadro de instrumentos clásico, con dos relojes de agujas más los indicadores para el nivel de combustible y la temperatura del refrigerante.

Visor ADAS en el Kia Rio GT Line
VIsor datos de viaje en el Kia Rio GT Line
Visor detector de fatiga en el Kia Rio GT Line

Volviendo al grano: dicha minipantalla muestra la información a todo color -cosa que se agradece- y, además, de manera muy dinámica. Presenta cinco menús agrupados por columnas, cada una de las cuales recoge varias páginas de datos. Así, puedes consultar -por ejemplo- el funcionamiento del sistema microhíbrido, la presión de los neumáticos, recibir las instrucciones del navegador -cuando llevas una ruta cargada- o guiarte con una brújula…

Dos informaciones destacan entre las demás. En primer lugar, la procedente del lector de señales de tráfico. Éste es algo básico -lee únicamente límites de velocidad o inicio y fin de prohibiciones-, pero cumple con su propósito. Mayor preponderancia se concede al detector de fatiga, el cual posee su propia página en el visualizador. Muestra un reloj que empieza a contar desde el momento del arranque del motor, y analiza tu forma de conducir para devolverte una calificación de tu atención al volante.

Una de las gratas sorpresas ha sido la asistencia para el mantenimiento del carril. La función de aviso de salida involuntaria dispone de tres modalidades de ajuste: señal acústica, señal visual o una combinación de ambas con una leve corrección física, muy bien calculada para no estorbar en la trazada ni asustar a alguien poco avezado.

Tratándose de un modelo ‘maduro’ como el Rio, ya estaría bien. Pero, quizá traída de su ‘primo’ de Hyundai, nos sorprende una función adicional de centrado activo. Cuenta con un botón específico en el volante -y su propio testigo en la instrumentación- y aporta una ayuda en los virajes rápidos -como los de las autopistas-, inspirando una gran sensación de seguridad. Una buena cámara frontal, en el parabrisas, sólo pierde la ‘vista’ de las líneas en pendientes muy pronunciadas.

Habitáculo del Kia Rio GT Line

Un botón -algo apartado- de ‘Drive Mode’ permite cambiar entre tres modos de conducción: Eco, Normal y Sport. Entre ellos percibimos claras diferencias, en detalles ya típicos como la respuesta del acelerador. En nuestra opinión, ninguno de ellos ofrece un comportamiento realmente molesto, siendo el Eco algo más ‘perezoso’ y el Sport el más dinámico –con obvia diferencia-.

Vamos ahora con la ‘capacidad sensorial’ del Kia Rio. Los detectores de ángulo muerto avisan con la antelación necesaria, y el ‘arco de acción’ parece adecuado. Es bueno detectando motocicletas, aunque no tanto con camiones, los cuales pasan extrañamente ‘desapercibidos’. Si pones el intermitente mientras alguien se te aproxima, emite un pitido para disuadirte de realizar la maniobra.

Este ‘buen toque’ se reproduce en los de proximidad, programados con bastante precisión. Para cuando el pitido se vuelve continuo, apenas quedan unos 10 ó 15 cm hasta el obstáculo. Y, al contrario de lo visto en varios rivales, no reaccionan ‘en falso’ frente a bordillos, o al terminar de bajar por rampas pronunciadas.

La guinda del pastel -por así decirlo- es la cámara de visión trasera. La calidad de la imagen es relativamente buena, y lo mismo se puede decir del campo de visión que nos brinda. No obstante -y animados por su buen cumplimiento en este apartado-, pensamos que tampoco hubiera estado de más -como opción- una vista virtual en 180º o 360º como las que sí equipan sus oponentes europeos -Renault Clio, Opel Corsa…-.

Opciones de ADAS en el Kia Rio GT Line

Cerramos el capítulo pensando qué podríamos echar en falta en el Rio. Eso sí, sin ser tampoco demasiado ‘duros’ con un coche que ya nos ha demostrado su magistral capacidad de integración con nuevas tecnologías. Aun con todo, se nos ocurren dos elementos: un freno de estacionamiento eléctrico, muy generalizado ya en el segmento… Y, rizando el rizo, algo ‘rompedor’ como un accionamiento eléctrico para el portón del maletero.

Sistema multimedia UVO: un nuevo ‘viejo conocido’

Hemos mencionado al principio cómo el habitáculo del Kia Rio exhibe algunas muestras de la veteranía del modelo. Efectivamente, el ‘lifting’ aquí no ha sido -ni de lejos- tan profundo como en el exterior. Pero todos los nuevos sistemas tienen su sitio, lo cual dejaría el ‘problema’ en una cuestión de ergonomía.

Menú principal del sistema UVO del Kia Rio GT Line

Lo principal es la nueva pantalla en el centro del salpicadero. Con un tamaño de 8 pulgadas, prácticamente se sitúa a la misma altura que la instrumentación. En ella se aloja el sistema multimedia UVO, el cual nos ‘saluda’ tras la ignición con una ‘home’ que actúa como página previa al menú principal. Éste es, ya, el encargado de agrupar todas las funciones disponibles.

Con su buen tacto y respuesta -ya característicos-, es muy sencillo utilizarla sin distraerse más de lo estrictamente necesario. Dos moletas giratorias permiten ajustes precisos, y ocho botones físicos sirven como ‘saltos’ directos a las funcionalidades que más utilizarás. Si prefieres ‘trastear’ en profundidad con los menús, encontrarás algunas ‘sorpresas’ estéticas en los rincones más inusitados. Como, por ejemplo, la manera de mostrar las frecuencias de radio en la sintonización manual.

Todos los cambios que realices en la configuración de UVO quedarán guardados en un perfil que podrás personalizar con un nombre y un ‘avatar’. Asimismo, quedarán asociados también a él los dispositivos móviles presentes en la memoria del módulo Bluetooth.

Sintonización de radio en el Kia Rio GT Line
Opciones de navegación en el Kia Rio GT Line

En cualquier viaje, será complicado que el navegador te ‘abandone’. Y es que posee una nutrida base de datos con puntos de interés, permitiéndote buscar -en sólo una pulsación- una relación de gasolineras, hoteles, restaurantes… más próximas a tu localización actual.

Por lo que respecta a la conectividad física, en cambio, diremos que cumple algo menos de lo que esperaríamos. Un buen ejemplo son los puertos USB: sólo existen dos -uno en la parte delantera, otro en la trasera-, pero los exagerados zócalos donde se asientan dan a entender que podría alojar alguno más sin problemas. Al menos, el del salpicadero admite sin cortapisas el uso con Android Auto y Apple CarPlay.

Reproducción de audio en el Kia Rio GT Line

Como de costumbre, finalizamos la prueba hablando del equipo de audio. Un esquema típico y sin florituras, con seis altavoces. Y una calidad de sonido en la media, que sirve más que correctamente para el propósito de entretener. Si quieres una instalación con una firma de renombre -como Bose o Krell, que ya trabajan con el grupo surcoreano-, tendrás que aguardar a la próxima generación del Kia Rio.

VALORACIONES
CONECTIVIDAD
7.5
ASISTENTES A LA CONDUCCIÓN
8
TECNOLOGÍAS DE CONFORT
7
TECNOLOGÍAS DE ENTRETENIMIENTO
8
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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