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Kevin Mitnick: cómo desató el caos en un McDonald’s

El hombre que se autoproclama “el hacker más famoso del mundo” revela el secreto de su éxito. Una pequeña pista: no se basa en los fallos tecnológicos.

Kevin Mitnick en la conferencia de simulación y tecnología militar

Un cracker puede usar sus habilidades para llevar a cabo clase de delitos informáticos: usurpación de sistemas informáticos, robo de datos, transferencias ilícitas… entre muchos otros. Sin embargo, hay quienes prefieren aprovechar su talento informático de otro modo.

Tal ha sido el caso de Kevin Mitnick [vía], quien en 2011 se autoproclamase como “el hacker más famoso del mundo”.

Su incursión en el universo digital comenzó en los 90, cuando las preocupaciones en el campo de la ciberseguridad no eran tan grandes, lo que le permitió realizar toda clase de infiltraciones experimentales. ¿Su favorita? La cadena de comida rápida McDonald’s.

Su ataque –que más bien debería ser calificado como una broma– fue relativamente sencillo. Sólo tuvo que adentrarse en la frecuencia utilizada  en el McAuto -el servicio para comprar hamburguesas sin bajarse del coche-.

Una vez lograda la infiltración, emulaba la voz de un empleado a través del altavoz, confundía a los clientes al mencionarles compras de cien hamburguesas y les ofrecía una comida gratis en agradecimiento.

Cuando unos policías se acercaron por un pedido, inclusó bromeó gritando ‘¡escondan la cocaína!’.

Su experiencia sirve ahora para hacer el bien

Mitnick perfeccionó sus técnicas con los años, lo que eventualmente le llevó a prisión tras ser acusado por el FBI de infiltración en las redes de diferentes empresas.

Sus acciones nunca fueron reveladas públicamente por las autoridades, lo que ayudó a elevar su estatus en el mundo digital. Él siempre ha reiterado que nunca hizo ningún daño y como prueba pone la simplicidad de sus métodos.

Otro ejemplo fue el caso de su infiltración en los sistemas de Digital Equipment Corporation tras hacerse pasar por el desarrollador Anton Chernoff. “Hice una simple llamada telefónica al gerente de sistemas. Le dije que no podía entrar en una de mis cuentas y fui lo bastante convincente para que me diera acceso y me permitiera elegir una contraseña”.

Después de más de cinco años en la cárcel por diferentes acciones similares, Mitnick aprendió la lección y decidió aprovechar toda esta experiencia en beneficio de la ciberseguridad.

Sus conocimientos técnicos son de gran ayuda para la protección de sistemas informáticos, mientras que sus bromas resultan educativas para todos los que trabajan con él.

Y no sólo para ellos, sino para todos los que conocen su historia. Después de todo, es bien sabido que el robo de información no sólo se aprovecha de las vulnerabillidades tecnológicas, sino de las personas que no cuidan de manera adecuada su información.

A veces tengo la impresión de que vivimos en una historia de ciencia ficción y mis sospechas han incrementado en los últimos años con el desarrollo del IoT, la IA y muy especialmente los vehículos conectados y autopilotados. Licenciado en Ciencias de la Comunicación en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y Máster en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Con más de 10 años de experiencia periodística y un mundo cada vez más tecnológico, estoy convencido que es el momento perfecto para explorar estos y muchos otros temas relacionados con el apoyo del mejor equipo...

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