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Jim Farley -Ford-: «Tenemos la oportunidad de reinventar a la compañía que puso al mundo sobre ruedas»

Durante las jornadas sobre la energía de la CERAWeek 2022, Jim Farley Jr., presidente y CEO de Ford, habló sobre la industria de la automoción y sobre cómo piensa que será el electrizante futuro de su marca.

Presidente de Ford

La electrificación supone un paso de gigante en la manera en la que concebimos nuestra actividad diaria. Movilidad, hogar y trabajo, todos ellos conceptos cotidianos que también han ido digitalizándose conforme avanza la tecnología.

Hablando de movilidad y automoción, siempre es bueno escuchar al máximo responsable de un gigante industrial como Ford. ¿Cuáles son algunas de las conclusiones que se pueden extraer de una de sus últimas intervenciones?

Por ejemplo, Jim Farley aseguró que los eléctricos de Ford puede, ofrecer carga bidireccional; es decir, la batería de uno de sus modelos eléctricos no solo puede usarse para hacer que el vehículo funcione, sino para volcar electricidad sobrante a cualquier cosa que tenga enchufe; por ejemplo, devolviendo a la ciudad la energía que no haya consumido después de concluir un viaje. Y, por supuesto, el generador de una casa podría ser… el propio coche en caso de corte de suministro o apagón.

A ese respecto, Ford ya ha comenzado a participar en distintos proyectos relacionados con la electrificación bidireccional; en California, usarán sus camionetas F-150 Lightning para proporcionar electricidad a las casas durante posibles apagones o cortes de energía.

Por otro lado, según el CEO de Ford, todos creen que el futuro de la automoción es llegar a las cero emisiones de CO2, pero él apunta a que además de ese objetivo debe haber otro fundamental: Ser capaces de ofrecer un producto digital, que pueda actualizarse y estar al día; «el problema es que nuestros vehículos no son inteligentes».

La disrupción que supone la digitalización no solo afecta al usuario o al medio ambiente, afecta a proveedores, fabricantes, ingenieros y técnicos en general. Y basta el siguiente ejemplo.

Para controlar un coche son necesarios cerca de 3.000 semiconductores y siempre que se quiera hacer alguna actualización en los vehículos, es necesario pedir permiso a los proveedores del software. Este cambio implicaría poder predecir los problemas que pueda presentar un vehículo y un mayor control sobre las cadenas de distribución.

Otra de las conclusiones a las que llegó Farley es que cada vez menos gente puede permitirse un vehículo -o, si puede, tiene menos interés en adquirirlo en propiedad- y eso, según apunta el directivo, irá a peor con la electrificación -con modelos que son más caros que los tradicionales de combustión-. La gente ya no quiere comprar coches, sino alquilarlos o suscribirse a su uso, como si fuese una plataforma de series de televisión.

Y no solo es cuestión del usuario particular, las flotas también son importantes y deben adaptarse: por ejemplo, Uber no cuenta con una flota homogénea y sus vehículos no están optimizados para el transporte de personas. El objetivo, por tanto, será el de la especialización de los vehículos dependiendo del servicio al que estén destinados.

Con respecto a ese punto, precisamente el problema de la industria de la automoción es que la especialización es cada vez más exigente. A pesar de ello, Jim asegura que el futuro de Ford es llegar a alcanzar ese matrimonio ideal entre innovación y electrificación para, de esa forma, liderar la «Cultura del cambio».

Mucho eléctrico en muy poco tiempo

Además, Ford ha presentado recientemente sus planes para coches particulares 100% eléctricos, que se irán presentando hasta 2024. De momento, lo único que sabemos es que para 2023 pondrán en el mercado un crossover de tamaño medio y en 2024 otro SUV, pero de apariencia deportiva; ambos, aprovechando su acuerdo con Volkswagen, de quien utilizará su plataforma MEB. También está previsto que en 2024 comience la producción de la versión eléctrica del Ford Puma.

El presidente de Ford echaba la vista atrás al hablar de lo que podría denominarse la primera generación de vehículos de 0 emisiones; los considera modelos aspiracionales, no son pequeños y, desde luego, no estaban pensados para usuarios casuales. Es decir, la definición de un… Mustang Mach-E.

Pero la segunda generación va a ser la realmente complicada para los fabricantes: un gran aumento de la demanda, homologación de piezas, control de procesamiento de materiales y componentes desde cero… Desde la mina de zinc hasta el garaje de tu casa, todos los procesos tendrán que volver a ser reformulados.

La charla de Farley concluía con una comparación bastante acertada: al igual que pasa en la industria del móvil, aquel que sea capaz de ofrecer el mejor producto, y, además, controle la cadena de suministro, se lleva el mercado al bolsillo. Todavía queda un largo camino por recorrer; China o India son mercados en los que la electrificación de vehículos es más potente y accesible mediante servicios low-cost, tienen el mercado, tienen la materia prima y estará por ver si quieren algo del resto de compañías…

«Lo más emocionante es que tenemos la oportunidad de reinventar a la compañía que puso al mundo sobre ruedas, y no hemos vuelto a tener una oportunidad así en 100 años, así que, ¿a qué diablos estamos esperando?».

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