Prueba a fondo

Jeep Wrangler Sahara

Hablar del Jeep Wrangler supone hacerlo de uno de los últimos todo terreno genuinos. Pero, si algo nos enseña su última generación, es que la tecnología moderna puede convivir con las grandes cualidades 'offroad'.

Perspectiva frontal ascendente del Jeep Wrangler

Qué debes saber sobre el Jeep Wrangler:

Que es uno de los nombres propios del ‘offroad’. Surgido originariamente en 1986 -al poco de pasar la marca a la propiedad de Chrysler-, el Jeep Wrangler es todo un ‘purasangre’ entre los todo terreno. No en vano, se trata de una actualización de los AMC Jeep CJ de la década de los setenta los cuales, a su vez, son herederos directos del Willys original. Una longeva saga, sólo comparable en tradición a las de sus acérrimos rivales europeos –Land Rover Defender, Mercedes Clase G- y japoneses –Toyota Land Cruiser-. La actual generación -denominada ‘JL’ en clave interna- está con nosotros desde 2017.

Que, si lo deseas, lo tienes con etiqueta ‘0’. El Wrangler de nuestra prueba equipa la motorización turbodiésel 2.2, de cuatro cilindros y 200 CV. La transmisión es automática de ocho relaciones, anexa a la caja de transferencia que controla la distribución del par entre los dos ejes motrices. Sin embargo, existe una opción sostenible con la variante híbrida enchufable 4xe: un motor turbo gasolina se combina con dos propulsores eléctricos para entregar 380 CV de potencia conjunta.

Que puede venir sorprendentemente equipado. Nuestro Wrangler pertenece a la terminación Sahara que, anteriormente, figuraba como intermedia dentro de la gama. Ahora -a tenor de lo mostrado por la web de la marca- representa el escalón de acceso, sin que ello menoscabe su amplio equipamiento de serie: faros Led, control de crucero, sensores de estacionamiento y maniobra, cámara de visión trasera… Asimismo, esta unidad incluye el paquete especial Overland, que añade elementos de estética y confort como la tapicería de cuero o llantas de 18 pulgadas con un diseño específico. En total, uno idéntico se situaría en una horquilla de precios entre los 61.700 y los 65.000 euros.

«Sin perder su efectividad como herramienta de trabajo, el Jeep Wrangler ha encontrado la manera de asimilar las tecnologías que ya son norma en el panorama actual».

Creer que todo se puede y todo se sabe es un aspecto que, por naturaleza, denota juventud. El cielo parece el único límite cuando todavía no hemos ‘viajado’ a ninguna parte. Serán los caminos que tomemos, a partir de entonces, los que nos llevarán a conocernos a nosotros mismos. Los que nos mostrarán nuestros límites.

En términos automovilísticos, al Jeep Wrangler hay que reconocerle que límites, se le encuentran pocos. Heredero de todo un ‘héroe’ sobre ruedas de la Segunda Guerra Mundial -el Willys-, su capacidad para plantar el dibujo de sus ruedas sobre lugares inhóspitos es inapelable, ya sólo por el peso de su propia historia.

Y, como en la vida, ese legado, por sí solo, le ha llevado -a lo largo del tiempo- a convertirse en el vehículo predilecto de millones de personas en todo el mundo. Un gran número de estas últimas -sobre todo, en la actualidad- quizá lo adquirieron por su imponente estampa, la cual exige respeto. Pero en muchos lugares del mundo, donde la conectividad es aún un concepto de la ciencia-ficción, este modelo sigue siendo la ‘montura de trabajo’ por excelencia.

Imagen posterior del Jeep Wrangler

Ésa es, precisamente, la lección que este Wrangler Sahara ha dejado en nuestro centro de pruebas: para ser aceptado en un mundo lleno de contrastes, es preciso entenderlos… y estar, claro, dispuesto a abrazarlos. Por ello, en lugar de seguir presumiendo de su carácter espartano, la última revisión de este icono busca -y encuentra- la manera de asimilar las tecnologías que ya son norma en el mercado. Y, a decir verdad, analizarlo todo nos ha llevado más trabajo del que nos prometíamos en un principio.

Conducción y Asistentes: todo un ‘espíritu libre’

Quien esté acostumbrado a la conducción de un todo terreno, puede saltarse estas líneas. Si bien el acto de tomar asiento y ponerse en marcha ‘impresiona’ en un primer momento, manejar el Wrangler ‘por lo negro’ no entraña mayor misterio que cualquier otro automóvil. No obstante, un novato sí extrañará las sensaciones de manejo que recibe desde los neumáticos. Éstos, de perfil muy elevado -70, nada menos-, inducen una cierta noción de inestabilidad que obliga a corregir constantemente la posición en la calzada. Y es necesario hacerlo ‘a mano’, pues -comprensiblemente- no equipa ningún asistente para el mantenimiento del carril.

El Jeep Wrangler en entorno natural

Ya en campo, sus muy generosas cotas nos invitan a una orgía de polvo -o barro, si está lloviendo- y obstáculos, muy lejos de los caminos marcados. Nos pide ‘guerra’… y podemos dársela. La transmisión automática -de nueve relaciones- se ve reforzada con una caja tránsfer -denominada ‘Command-Trac’- que propone varias posiciones.

Así, tenemos -por defecto- la propulsión simple a las ruedas traseras, junto a una conexión automatizada de la tracción total cuando el sistema ‘nota’ pérdidas de agarre. Bajando por el hercúleo selector llegamos a las demás configuraciones de tracción total permanente, punto muerto -posición necesaria para ser remolcados- o tracción total con relación corta -la más adecuada en terrenos difíciles-.

Panel de instrumentos del Jeep Wrangler
Mandos control de crucero del Jeep Wrangler

Pero aún nos queda probar su pequeño ramo de ayudas a la conducción. Pequeño… pero, aun así, sorprendente. La primera de dichas sorpresas es el control de crucero adaptativo, el cual funciona de una manera bastante suave y precisa, aun a pesar de lo ‘especial’ del vehículo por su propósito y dimensiones.

En marcha, puede que los naturales vaivenes del Wrangler te hagan desconfiar sobre la eficacia del sistema… pero nada más lejos de la realidad. Al igual que en el Cherokee, la prioridad es evitar posibles accidentes, a causa de lo cual anticipa sobradamente los cambios de ritmo del tráfico. Si bien no tan acusadamente como en aquél, notamos de nuevo su procedencia ‘yankee’, donde fallos en esta clase de tecnologías podrían -potencialmente- afectar a la reputación misma de la marca.

Tratándose de un automóvil cuyas puertas pueden desmontarse por completo, resulta curiosa la gran precisión del acceso y arranque sin llave. Abre los cierres instantáneamente, nada más agarrar la maneta de cualquier abriente -incluido el portón posterior-. Lo mismo podemos decir de la condenación, al actuar sobre los pulsadores que incorporan.

Menú de ADAS del Jeep Wrangler

Lo mismo sucede con los detectores de ángulo muerto. Son muy buenos, y advierten sin vacilar -y con suficiente antelación- la presencia de cualquier tipo de vehículo que se aproxime por los laterales, sea más pequeño o más grande -todavía-. Los testigos de los retrovisores se aprecian con suma claridad.

La ‘capacidad’ sensorial de este tipo duro continúa con los dedicados a las maniobras. Funcionan de forma más que adecuada, aportando confianza en los estacionamientos de la gran ciudad. Fuera de ella, más de una rama o arbusto ‘inofensivos’ provocarán su activación, pero sin que tengas que preocuparte en exceso.

Cámara de visión trasera del Jeep Wrangler

Dejamos para el final la sorpresa mayor, que es la cámara de visión trasera. Sinceramente, nunca pudimos imaginar que un vehículo como este Wrangler equipara una de las mejores que hayamos visto. Y no por ninguna función ‘revolucionaria’, sino por su gran calidad de imagen y la buena perspectiva que ofrece desde su ubicación, en la cobertura de la rueda de repuesto. Y, claro está, su aportación inestimable a la ardua tarea de orientarse ‘marcha atrás’ con un vehículo de esta clase.

En el capítulo de las ausencias, tan sólo lamentamos no haber podido analizar -por no figurar en el equipamiento de la unidad- lo que Jeep llama ‘TrailCam’. Se trata de una cámara que, situada en la parrilla frontal, ofrece una vista ‘limpia’ de lo que tienes delante, con objeto de ayudarte a tomar referencias en las maniobras dentro y fuera del asfalto.

Sistema Multimedia: UConnect, el ‘viejo amigo’

Dentro, los buenos materiales empleados ‘suavizan’ la sensación tan ‘castrense’ que desprende el habitáculo del Jeep Wrangler. Inmediatamente, nuestra atención se posa en lo único ‘digital’ del tablero: el sistema multimedia UConnect.

Interior del Jeep Wrangler
Sistema UConnect del Jeep Wrangler

‘Viejo conocido’ de otros muchos modelos de la antigua FCA, presenta su sencilla pantalla de 8,4 pulgadas con un menú principal que admite hasta cuatro filas de iconos. En el borde inferior, un ‘dock’ personalizable te permite crear siete accesos directos a las funciones que más desees utilizar.

En este Wrangler hemos encontrado una curiosa función adicional para activar o desactivar el oscurecimiento del retrovisor interior electrocrómico. Algo poco necesario, pues el tintado de las lunas posteriores elimina sobradamente cualquier destello.

App Off Road Pages del Jeep Wrangler
Info motriz de la app del Jeep Wrangler
Inclinómetros en el panel de instrumentos del Jeep Wrangler

El ‘plato fuerte’ lo encontramos en la aplicación integrada ‘Off Road Pages’, la cual ofrece tres páginas de telemetrías para el entusiasta de los caminos agrestes. La primera de ellas ‘amplía’ la instrumentación del panel principal -por ejemplo, con indicadores de temperatura de la transmisión, voltímetro…-. La siguiente, muestra el estado de la tracción total en tiempo real. Y, por último, la tercera página aporta unos inclinómetros virtuales que te ayudan a controlar el equilibrio del coche en pendientes escarpadas.

Amén de la consabida conectividad inalámbrica -aquí, a través de Bluetooth-, la física se encuentra muy bien protegida. Dos puertos USB -incluyendo uno de tipo C- conviven bajo una tapeta en el salpicadero que también cubre una toma ‘jack’ auxiliar. Un tercer puerto se ubica en la guantera central, siendo el más recomendable -por espacio- si quieres utilizar un iPod. No obstante, cerciórate de que tu dispositivo sea lo más ‘joven’ posible… pues ya no se ‘entiende’ con los más veteranos.

Selección de fuentes multimedia en el Jeep Wrangler
Reproducción musical en el Jeep Wrangler

Terminamos con otra agradable sorpresa. Para el Jeep Wrangler, Alpine aporta su equipo de audio ‘All-Weather’. Consta de 8 altavoces -integrados en la estructura principal-, más un ‘subwoofer’ en la zona posterior. Sus 552 vatios de potencia brindan una calidad de sonido muy buena, a pesar de que la acústica de la cabina no es la más favorable -por razón de los paneles desmontables del techo-. Eso sí, echamos en falta algún tipo de ajuste más avanzado para el ‘ambiente sonoro’, al estilo de los que acostumbramos a encontrar en este tipo de instalaciones.

VALORACIONES
CONECTIVIDAD
7
ASISTENTES A LA CONDUCCIÓN
8
TECNOLOGÍA DE CONFORT
6
TECNOLOGÍA DE ENTRETENIMIENTO
7
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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