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Imaginando la ciudad del futuro

Las ciudades no paran de aumentar su población, así que tendrán que adaptarse a las necesidades de sus habitantes si quieren ofrecerles un buen nivel de vida. ¿Cómo se consigue eso? ¿Qué cambios sufrirá el transporte en ese proceso?

La mitad de la población mundial vivía en ciudades en 2008. Para 2050, el porcentaje de habitantes urbanos en el mundo aumentará a 70%.  En todas las urbes, la demanda de energía se duplicará, aunque hoy debemos reducir las emisiones de CO2 para disminuir el calentamiento global. A medida que crecen y se enfrentan a nuevos desafíos, nuestras metrópolis, sin duda, se transformarán y serán más inteligentes. Lo que está en juego en esta profunda metamorfosis, muy diversa, concierne a todas las categorías de la población y a todos los sectores.

¿Qué necesitan los ciudadanos?

Si bien cada metrópoli se enfrenta a necesidades diferentes y prospera en un contexto adecuado, todas las ciudades tienen el mismo objetivo de ser más «inteligentes»: recopilar el máximo de datos sobre los estilos de vida de sus habitantes, analizarlos y desarrollar una infraestructura que se adapte a sus necesidades.

Lógicamente, incluso si las prioridades varían de una urbe a otra, se partirá de un enfoque similar para adoptar políticas de planificación urbana inteligentes. De hecho, la ciudad inteligente debe, ante todo, estar abierta a los ciudadanos, desarrollándose gracias a su contribución activa, como los debates y las consultas.

Imagen de una carretera que atraviesa una ciudad de noche repleta de luces

De manera más general, la ciudad inteligente optimizará las condiciones de vida de todos sus residentes, independientemente de su nivel de vida. Su modelo apunta a la inclusión social de cada uno, pero también a la estabilidad financiera y al control del impacto ecológico. También tendrá que enfrentar nuevos riesgos y participar en la lucha contra fenómenos como la piratería y la violación de datos personales.

En Londres, por ejemplo, la ciudad inteligente se construye en colaboración con todos los ciudadanos. Gracias a la plataforma «Talk London», todos pueden conocer la información necesaria para vivir simplemente en el lugar -circular, trabajar, acceder a servicios-. Por supuesto, este dispositivo ha sido diseñado para que todos puedan compartir su opinión y participar en varias encuestas. De esta manera, el desarrollo urbano toma en cuenta las necesidades reales de todos, como los intercambios y las medidas implementadas para la accesibilidad del transporte público.

Una movilidad inteligente y ecorresponsable

En un mundo donde uno se siente cada vez más cerca de destinos distantes -gracias a Internet, pero también con el desarrollo de líneas de alta velocidad que acortan los viajes-, las metrópolis han entendido que no debe ser así. Se trata de reducir los movimientos. Nuestras urbes necesitan movilidad para prosperar.

Por otro lado, para simplificar la vida de los usuarios y reducir la huella de carbono, es esencial revisar todas las infraestructuras de transporte, optimizar el funcionamiento de la red de soluciones, para una perfecta integración de la movilidad dentro de la ciudad inteligente.

Imagen del microbús autónomo Olli

En términos de viajes, la ciudad inteligente debe introducir soluciones que sean accesibles al mayor número posible de gente -barato o incluso gratuito-, que consumen poca energía, no contaminen y causen el menor daño posible al tráfico.

Algunas urbes incluso toman decisiones muy radicales, como Guanhzhou en China. Aquí, todos los viajes se hacen a pie. Todo el territorio fue diseñado para que los peatones y ciclistas puedan acceder fácilmente a todos los servicios -escuelas, administraciones-, ir al trabajo o hacer sus compras. En estas metrópolis orientadas a la movilidad suave, el uso del automóvil se reduce al mínimo.

Transporte conectado

Para adaptar la oferta de transporte bajo demanda, pero también para informar a todos los usuarios de la mejor manera posible, las urbes necesariamente tendrán que conectar más y más dispositivos entre sí -autobuses, tranvías, automóviles, bicicletas, lanzaderas, subterráneos, etc-.

La optimización de la recolección de datos en tiempo real hará que sea más fácil anticipar los atascos de tráfico, al tiempo que proporciona a todos la información relevante para moverse fácilmente.

El desafío de la multimodalidad

Frente a una población cada vez mayor y estilos de vida fundamentalmente diferentes, la ciudad inteligente no puede contentarse con uno o dos modos de transporte. La ciudad inteligente será sin duda multimodal: vivirá al ritmo de los viajes cortos y largos, con vehículos individuales y colectivos, vehículos motorizados y modos de tráfico suave.

En temas de movilidad, Singapur es muy ambiciosa. Para reducir el uso de automóviles lo más posible, no dudó en introducir el transporte público gratuito en ciertas franjas horarias, al tiempo que configuraba varios transportes autónomos y compartía vehículos eléctricos.

Por ejemplo, el «free-floating» se ha desarrollado mucho en Vancouver -Canadá- y pronto debería llegar a otras metrópolis como Seattle y San Diego, entre otras. Este concepto iniciado por el fabricante de automóviles Daimler y su servicio «Car2go» permite compartir autos sin usar ubicaciones dedicadas.

Los vehículos se pueden dejar o recoger en cualquier lugar, simplificando el acceso al servicio, mientras se mantiene una cierta fluidez en el tráfico de la urbe. En las ciudades inteligentes, el desarrollo de modos de transporte alternativo al automóvil individual y adaptado a las necesidades de los ciudadanos ya es una prioridad. En todas partes del mundo, nuestras ciudades están progresando y diseñando modelos urbanos enfocados en el movimiento suave: en algunas grandes urbes donde el automóvil aún domina, la inteligencia y la creatividad serán esenciales para enfrentar el desafío de la «ciudad inteligente».

*Artículo publicado originalmente en Mobup.

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