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ID.4: todos los detalles del primer SUV eléctrico de Volkswagen

Después de lanzar su primer eléctrico 'de masas', el siguiente paso para VW parecía claro: disponer de un segundo modelo en la categoría que más triunfa en Europa. Así ha nacido este ID.4.

Imagen tres cuartos delantero del VW ID-4 de color azul

Si has visto la tele estos últimos días, seguro que has visto un anuncio donde Volkswagen nos ‘vende’ el ID.3 como el primer coche eléctrico ‘para todo el mundo’. Este modelo, del que ya hemos hablado largo y tendido en Hackercar, sería algo así como la interpretación eléctrica de un VW Golf.

Sin embargo, aunque el concepto es bueno y por tamaño teóricamente se inscribe en el segmento de los compactos, que sigue siendo el de mayor peso en toda Europa, VW ya tiene listo el siguiente paso y es el de conquistar el segmento de los SUV eléctricos de tamaño medio, y lo hará con el ID.4.

De momento, competencia directa como tal no tiene mucha; hay algunas alternativas como el Kia Niro, pero es un vehículo que también se vende en versiones híbridas; o el nuevo Citroën ë-C4, pero que tiene en su gama variantes de gasolina y diesel. O modelos como el BMW ix3, pero que se escapan por tamaño, potencia y precio. Por lo tanto, y de momento, vía libre para el VW en lo que se refiere a competidores 100% puramente eléctricos y de precio similar.

Comenzando por el diseño, es evidente que el ID.4 recuerde a su hermano, el ID.3, porque ambos comparten muchos elementos. Ya no sólo en cuanto a aspectos mecánicos, tecnológicos o de plataforma, sino que los dos recurren a un lenguaje de diseño propio y específico que la firma alemana va a emplear en los integrantes de su familia ID.

Imagen interior del VW ID-4 de color azul

El coche en sí mide 4,58 m de largo, es decir, que sería casi equivalente a un Tiguan -que es un poquito más corto y algo más alto-. Frente a éste, el ID.4 es más sencillo de líneas, menos recargado, más aerodinámico y, desde luego, más futurista. El frontal con menos entradas de refrigeración de lo habitual, las llantas de hasta 21″, los faros completamente de leds… es como si este modelo fuese el iPhone de los coches.

Todo eso se puede aplicar igualmente a un interior que no es lujoso, no es barroco, no es como en otros VW… sino que es colorido, luminoso, digital, sofisticado, incluso diríamos que simple por la escasa proliferación de botones. De hecho, tal y como declara la propia marca, «el concepto operativo del e-SUV no depende de botones e interruptores físicos».

Eso se debe a que todo gira en torno a dos pantallas; la principal es la ubicada en el centro del salpicadero, táctil, de gran tamaño y con la que se puede interactuar mediante un asistente virtual que responde a las órdenes cuando comienzas una frase diciendo «Hello ID». Y la otra pantalla es la que hace las veces de instrumentación y que engloba toda la información que puede necesitar el conductor.

Tecnológicamente, el modelo es idéntico al ID.3, así que eso son buenas noticias. Siguiendo con el interior, según versiones cuentan con un sistema de proyección de datos en el parabrisas muy sofisticado, ya que dispone de realidad aumentada, de tal manera que puedes tener la sensación de que sobre lo que ves a través del parabrisas hay impresas indicaciones o señales -por ejemplo, flechas que te indican la dirección que debes tomar para llegar a un destino que hayas establecido en el navegador-.

Además, como modelo de nueva generación, es un vehículo que permite recibir actualizaciones on line, al estilo de los Tesla, de tal manera que el coche puede ir estrenando mejoras que el fabricante vaya aplicando al vehículo. Por otro lado, otra manera en la que el VW interactúa con los pasajeros es mediante una tira de luz bajo el parabrisas, algo que nos recuerda a la luz que incluye el altavoz inteligente de Amazon que ya está en multitud de casas.

Es eléctrico al estilo VW

Eso significa que no será un modelo extraordinariamente potente o con una gigantesca batería, sino que apuestsa por cierto equilibrio y eficiencia. En la gama inicial hay un único motor de 204 CV, suficiente para que el ID.4 acelere de 0 a 100 km/h en 8,5 segundos o llegar a los 160 km/h -una velocidad punta superior a la media de eléctricos-. En cuanto a la batería, habrá varias versiones de distinta capacidad, siendo la más grande 77 kWh, algo que debería bastarle para alcanzar unos muy buenos 520 km de autonomía.

Imagen tres cuartos trasero del VW ID-4 de color azul

La batería permite ciclos de carga muy rápida, de hasta 125 kW lo cual permite ganar autonomía para recorrer cerca de 320 km en unos 30 minutos. Además, VW ofrece un pack de soluciones para recarga que se conocen como We Charge y que permite, entre otras cosas, poder recargar en miles de estaciones utilizando una sola tarjeta.

Este modelo tiene propulsión trasera… y el motor ubicado también tras los pasajeros. Aún así, la marca dice que gracias a una buena altura libre al suelo de 21 cm, este coche tendrá un buen manejo en ‘terrenos ligeramente desiguales’ -de todas formas, quien busque algo así también tendrá más adelante versiones de tracción total-. Por cierto, que otra ventaja de esta disposición mecánica es que el interior es muy amplio para los pasajeros y, aún así, sobran 543 litros de maletero o hasta 1.575 litros si se abaten los asientos traseros.

Por cierto, que este modelo no sólo se fabricará y venderá en Europa, sino que pretende ser el primer eléctrico global de la marca. De hecho, en el futuro también se ensamblará en China e, incluso, se comercializará en Estados Unidos.

Aunque aún no se han definido los precios, este modelo ya se puede configurar en el mercado alemán, por precios que van desde los 43.329 hasta los 58.438 euros. Es decir, que saldría entre 2.500 y 3.000 euros más caro que el ID.3 equivalente a igualdad de tamaño de batería.

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