Prueba a fondo

Hyundai Tucson Style

Para Hyundai, el Tucson ha terminado convirtiéndose en su auténtico 'hit' europeo y -también- español. ¿Tiene la tecnología algo que ver en este éxito? ¿Podrá mantenerlo la nueva generación?

Imagen frontal del Hyundai Tucson

Qué debes saber sobre el Hyundai Tucson:

Que se trata de un modelo consolidado en el catálogo de la marca. La primera generación del Hyundai Tucson apareció en 2004, configurada como un SUV compacto y situado por debajo del Santa Fe. Estos preceptos se han mantenido prácticamente sin cambios hasta la tercera generación, la cual aumentó sus dimensiones para distanciarse del B-SUV Kona. La actual es la cuarta iteración del modelo, lanzada en 2020… y aún más grande: mide 4,5 m de longitud por 1,86 de anchura y 1,66 de altura.

Que, efectivamente, es un líder en el mercado español. Durante toda su vida comercial, su antecesor consiguió mantenerse entre los veinte modelos más vendidos. Un hito inédito hasta la fecha para la firma surcoreana, la cual el nuevo Tucson parece dispuesto a continuar: entró en el ‘top 20’ de matriculaciones del ejercicio 2020, con 12.746 unidades.

Que puede ir sorprendentemente equipado. El ejemplar de la prueba pertenece al acabado Style, el más completo de la gama -con excepción del deportivo N-Line. De serie ya incluye toda clase de sistemas como -por ejemplo- control de crucero adaptativo, asistente de mantenimiento de carril, vista virtual en 360º, climatizador de tres zonas o acceso y arranque sin llave. Aun a pesar de todo, su precio continúa dentro de lo razonable si lo comparamos con los de sus rivales a igualdad de dotación: 42.095€, según el configurador web de Hyundai.

“El diseño único del nuevo Tucson -acompañado por una tecnología que salta a la vista- deja patente que Hyundai no le teme a nadie. Más bien al contrario, ahora la firma surcoreana siembra el pánico entre los competidores que tiempo atrás la ‘despachaban’ con condescendencia. Y ese espíritu de ‘atrevimiento’ encuentra siempre una gran legión de adeptos”.

Si algún defecto pudiera achacársele a nuestra sociedad del bienestar, es precisamente lo mucho que aquélla tiende a regodearse en sus mieles. Llegando, en no pocas ocasiones, a considerar como derechos inalienables lo que, en realidad, no son más que productos del tiempo presente. Un error de concepto que, sin duda, lamina la siempre necesaria cultura del esfuerzo, básica para la vida.

En el mundillo de la automoción, el mérito también existe. No sólo ya el inherente a la competición, sino también el comercial. Cada modelo presente en el mercado exhibe sus virtudes y es, al mismo tiempo, juzgado por sus defectos. Ambos son el producto de los méritos y deméritos de su fabricante quien, una vez concluido el desarrollo, lo entrega al juicio de las masas con la tranquilidad de haber realizado el mejor trabajo posible.

Finalmente, será el fervor del público lo que determine su lugar en las listas de ventas. Listas que funcionan al uso de una ‘escalera’: una falta puntual de esfuerzo puede ‘hacer caer’ a un modelo emblemático… Y -al tiempo- otro que, en un principio, no gozaba de excesivas gracias, puede con esfuerzo ascender hasta las posiciones de privilegio.

Así podría contarse -de tan metafísica manera- la historia del Hyundai Tucson. No en vano, tras dos generaciones de discretos resultados, la tercera encontró el cariño de gran parte de los consumidores españoles. Y, a juzgar por lo que se percibe en las estadísticas -y en las calles y carreteras-, la cuarta mantiene el mismo meteórico progreso en el escaso año que lleva entre nosotros.

Imagen posterior del Hyundai Tucson

Basta un vistazo para entender el porqué: el diseño único del nuevo Tucson -acompañado por una tecnología que salta a la vista- deja patente que Hyundai no le teme a nadie. Más bien al contrario, ahora la firma surcoreana siembra el pánico entre los competidores que tiempo atrás la ‘despachaban’ con condescendencia. Y ese espíritu de ‘atrevimiento’, tan antiguo como el mundo mismo, encuentra siempre una gran legión de adeptos.

Ayudas a la conducción: no permitirá que te confíes

No obstante, si queremos realizar un análisis justo y riguroso de un modelo que causa tanto furor, debemos aplicar sobre sus tecnologías tres ‘varas de medir’. A saber: qué es lo que el Tucson hace mejor que los demás, qué es lo que hace adecuadamente bien… Y, por último, qué es lo que podría hacer mejor.

Interior del Hyundai Tucson

Empezamos por tomar la llave-mando inteligente, encontrando exactamente el mismo detalle que ya nos hiciera rascar la cabeza en nuestro análisis del urbano i20. Y es que, al igual que sucede con aquél, la función de proximidad sirve únicamente para las acciones de bienvenida, con el habitual despliegue de los retrovisores y el encendido de las luces. Si deseas abrir las puertas, necesitarás pulsar el pequeño botón presente en las manetas delanteras. De nuevo, pensamos que esta solución no termina de ser todo lo práctica que debería.

Nos ponemos en marcha para evaluar el paquete de ayudas que ofrece este Tucson, y encontramos un control de crucero inteligente que funciona con una razonable suavidad, muy acorde con su carácter familiar. Puestos a pedir, quizá le vendría bien una aceleración algo más acompasada cuando le toca recuperar una velocidad programada muy superior a la presente. Asimismo, la función ‘Stop & Go’ proporciona un elevado nivel de autonomía que se agradece en los atascos.

El anterior se combina con el lector de señales de tráfico para proporcionar una adaptación automática de la velocidad programada, siempre en función del límite marcado por la última señal captada. No cae en los errores de otros sistemas similares -como leer señales que no pertenecen a la vía, o que no existen-, pero se activa sin demandarlo si seleccionas exactamente dicha velocidad límite. La única forma de evitar esta inconveniencia es desactivar la opción en su menú correspondiente, o programar una cifra 1 ó 2 km/h inferior.

Menú de ADAS en el Hyundai Tucson
Segundo menú de ADAS en el Hyundai Tucson

Mediante un botón específico en el volante, puedes activar o desactivar el asistente de centrado en el carril. Más que un recurso de autonomía ‘Nivel 2’, éste ejerce como una ayuda en los virajes rápidos como, por ejemplo, los de las autovías. Aun así, ofrece una gran sensación de seguridad, la cual refuerza una cámara frontal que raramente pierde la ‘vista’ de las líneas sobre el asfalto. En carretera común funciona igual de bien, aunque no te aconsejamos llevarlo activado para evitar que pueda molestarte en caso de imprevistos.

Por su parte, el asistente ‘estándar’ de mantenimiento de carril dispone de tres modalidades de ajuste: señales acústicas, señales visuales, o una combinación de ambas con una leve corrección en el volante, muy bien calculada -dicho sea de paso- para no estorbar en la trazada ni asustarte si eres poco avezado. Igualmente, si no utilizas el intermitente, la dirección se endurece para no dejarte abandonar el carril.

Vamos ahora con la ‘capacidad sensorial’ del Tucson. El habitual control de ángulo muerto avisa con la antelación necesaria, y parece tener un generoso arco de detección. Pero, donde su eficacia no puede llegar, sí lo hace un curioso complemento que -esperamos- creará escuela. Al accionar el intermitente, unas cámaras bajo los retrovisores muestran -en lugar de los relojes de la instrumentación- una imagen de lo que ocurre en ese lateral en cuestión.

Cámara de ángulo muerto en el Hyundai Tucson

En cuanto a los de proximidad y maniobra, comprobamos que están calibrados con bastante precisión, quedando en la posición de ‘pitido continuo’ apenas unos 10 ó 15 cm antes del obstáculo. Otro punto positivo: a diferencia de lo visto en sus rivales, no ‘sobrerreaccionan’ frente a aquellos bordillos que el coche -gracias a su altura libre al suelo- puede superar sin problema.

Remata este buen conjunto una vista en 360º, con una calidad de imagen muy buena. Lo mismo podemos decir de su campo de visión, el cual ofrece varias perspectivas seleccionables. Pulsando un botón virtual, se despliega un menú de ajustes que te permite regular el brillo, el contraste y el color.

Vista 360º del Hyundai Tucson

Tal vez, en un vehículo como el Tucson -de tarados ‘blandos’ y preferencia natural por el rodaje tranquilo-, los modos de conducción estén de más. Pero siguen a tu disposición, a una tecla de distancia: ‘Eco’, ‘Comfort’ y ‘Sport’. Entre ellos percibimos claras diferencias en detalles como la respuesta del acelerador y la gestión de la transmisión automática -cuyo manejo mediante teclas se vuelve algo engorroso-. Ninguno presenta un comportamiento realmente molesto, siendo el ‘Eco’ algo más ‘perezoso’ y el ‘Sport’, con diferencia, el más dinámico.

Y, para finalizar este apartado, dejaremos aquí una ‘opinión impopular’. Pocos faros Led son tan espectaculares como las ‘Parametric Lights’ del Tucson, encastradas con maestría en el frontal. Sin embargo, es igualmente justo decir que, en utilización real, su eficacia lumínica no sorprende en absoluto, quedando muy próxima a la media.

Conectividad y multimedia: de notable general

A simple vista, el habitáculo del Hyundai Tucson parece contrapuesto a su exterior: donde antes encontrábamos aristas, aquí hallamos un igualmente atrevido juego de redondeces. El ambiente es diáfano y confortable, gracias a tecnologías como el climatizador trizona y los asientos. Éstos incorporan calefacción para las cuatro plazas, además de ventilación para las delanteras.

Virtual Cockpit del Hyundai Tucson

Nuestros ojos se posan, en primera instancia, sobre el cuadro de instrumentos virtual. Ya conocido por otros modelos de la marca, su pantalla de 10,25 pulgadas nos recibe con la buena resolución y la cuidada estética de siempre. Además, muestra una gran fluidez en todos los cambios de visualización. Incluyendo, por supuesto, las cuatro capas de diseño diferentes que posee: tres para los modos de conducción, más una cuarta que sustituye los relojes por simpáticos ‘cubos’ que se ‘llenan’ al aumentar la velocidad o las revoluciones.

Visualización 'cúbica' del Virtual Cockpit del Hyundai Tucson

Desplazamos nuestra atención hacia la zona central del sistema multimedia. De idénticas dimensiones a la anterior -y con un buen tacto-, su pantalla toma una localización muy tradicional, aunque su inclinación hacia el techo resulta ligeramente excesiva. No obstante, no surgen reflejos cuando la luz incide sobre ella: podrás leer la información en todo momento.

Al iniciar el sistema, una discreta ‘home’ actúa como página previa al menú principal, el cual aglutina todas las funciones disponibles. Además de los iconos, las funciones más habituales disponen de ‘accesos directos’ hápticos bajo el margen inferior. En esta misma fila, a la izquierda, un minúsculo botón físico permite recuperar los ‘ajustes de fábrica’.

Menú multimedia del Hyundai Tucson
Escucha de radio FM en el Hyundai Tucson

En apariencia, los menús transmiten una sensación de orden y pulcritud. Pero no te aburrirás navegando por ellos: también incorporan varias ‘sorpresas’ estéticas como, por ejemplo, la manera de mostrar las frecuencias de radio en la sintonización manual.

Al igual que sus rivales de otras marcas, el Tucson dispone de un sistema de perfiles de usuario. A ellos se asocian no sólo los diferentes ajustes, sino también los dispositivos móviles vinculados mediante Bluetooth. Puedes identificar cada perfil con un avatar, el cual podrás seleccionar de entre los disponibles… o añadirlo por tu cuenta.

Navegación en el Hyundai Tucson

Si quisiéramos destacar alguna función conectada del Hyundai Tucson ésa sería, sin duda, la navegación. Con sólo una pulsación, accederás a una vasta base de datos de puntos de interés, permitiéndote obtener una relación de las gasolineras, hoteles, restaurantes… más próximas a tu posición actual.

En lo tocante a la conectividad física, tienes a tu disposición cuatro puertos USB. De los dos de la parte delantera, sólo uno es capaz de aceptar datos -además de suministrar energía-. Éste será el que utilizarás cuando quieras disfrutar de la compatibilidad con Android Auto y Apple CarPlay. Eso, siempre y cuando no prefieras antes recurrir a la posibilidad de utilizar estas plataformas sin necesidad de cables…

Reproducción de audio en el Hyundai Tucson

Terminamos la prueba con un vistazo al equipo de audio. Firmado por el especialista Krell, dispone un esquema de ocho altavoces, incluidos un ‘subwoofer’ en el maletero y una línea central en el salpicadero. Sus opciones de ecualización plantean tres ‘escenarios sonoros’ -Reference, Natural y Live- que corresponden, respectivamente, a un sonido de estudio con eco reducido, el sonido original de la fuente y, por último, un eco aumentado al estilo de un concierto.

Pero, a decir verdad, tras varias escuchas concienzudas no conseguimos apreciar demasiadas diferencias entre ellos. Acostumbrados ya a las colaboraciones de las marcas con firmas de la alta fidelidad, hemos de reconocer que la calidad de esta instalación, sin ser realmente mala, sí ha defraudado nuestras expectativas previas a su análisis.

Dado que se trata de un modelo de importación procedente de Asia, las terminaciones que Hyundai propone para el Tucson se articulan en torno a ‘paquetes cerrados’ de equipamiento. Las únicas opciones a elegir son las tonalidades de la pintura -cuatro colores metalizados, tres perlados y dos sólidos-. Y, por supuesto, los accesorios originales que puedes encargar en el concesionario.

No obstante, querríamos aprovechar para realizar un comentario al respecto de la versión probada: si bien su precio de 42.095€ resulta razonable en la actual situación del segmento, los 180 CV del motor 1.6 TGDi se nos antojan algo excesivos para el carácter poco deportivo del modelo. Por tanto, aun a pesar de renunciar a la tracción integral y algunos extras -como la función adaptativa para el control de crucero-, la elección más razonable sería su variante de 150 CV, disponible con el acabado Tecno Sky por unos 35.525€.

VALORACIONES
CONECTIVIDAD
8
ASISTENTES A LA CONDUCCIÓN
8.5
TECNOLOGÍA DE CONFORT
8.5
TECNOLOGÍA DE ENTRETENIMIENTO
7.5
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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