Prueba a fondo

Hyundai Tucson N-Line

El Tucson es una denominación que Hyundai utiliza desde principios de siglo para definir a su SUV compacto. Un modelo que, tecnológicamente, ya es muy completo. Por eso, ahora se permite ofrecer otras 'cualidades'.

Imagen tres cuarto delantero de un Hyundai Tucson N-Line

Qué debes saber del Tucson 1.6 T-GDI N-Line

Que se trata de un SUV de 4,46 m de largo, con carrocería de cinco puertas que compite dentro del segmento de los llamados ‘todo camino compactos’, lo cual quiere decir que tiene múltiples competidores: Kia Sportage, Renault Kadjar, Nissan Qashqai, VW Tiguan, la nueva generación del Ford Kuga… entre otros.

Que el modelo analizado lleva un motor 1.6 turbo de gasolina con una potencia de 177 CV y que sólo se ofrece en este caso con tracción a las cuatro ruedas y un cambio automático de siete marchas. La velocidad máxima es de 201 km/h, acelera de 0 a 100 km/h en 9,1 segundos y tiene un consumo medio de 8,6 l/100 km.

Que esta versión lleva una decoración específica: Por fuera cuenta con unos paragolpes específicos, una parrilla delantera con cromados oscurecidos, elementos como la carcasa de los retrovisores y el alerón trasero en negro brillante, las llantas de aleación de 19″, los faros delanteros oscurecidos… Mientras, en el interior también cuenta con unos asientos diferentes con tapicería en cuero y Alcántara, pedales y reposapiés metálicos, pespuntes rojos en volante y asientos…

Que el precio de esta versión es de 39.265 euros, si bien cuenta con una generosa promoción -como toda la gama del Tucson- de nada menos que 6.500 euros, de tal manera que el precio final es de 32.765 euros. Eso sí, para lograr esa rebaja debes financiar parte del importe con la marca -un mínimo de 13.000 euros- y entregar un vehículo usado a cambio que haya sido de tu propiedad durante, al menos, los seis meses anteriores.

Imagen de perfil del Hyundai Tucson N-Line

Que el acabado N-Line es de los más completos de la gama; de hecho, de serie cuenta con tecnologías como los faros delanteros de leds, climatizador bizona, sistema multimedia con pantalla táctil -que engloba funciones como el navegador, la cámara trasera de ayuda al aparcamiento, el equipo de sonido, la telefonía móvil, la compatibilidad con los protocolos Android Auto y Apple Car Play o la conectividad WiFi-, el cargador inalámbrico para teléfonos, el sensor de aparcamiento delantero y trasero, las luces que cambian de manera automática entre cortas y largas, sistema de reconocimiento de señales y sistema de mantenimiento dentro del carril, entre otros.

Esta generación, el Tucson -que reemplaza al ix35- se ha dedicado a mejorar sus puntos débiles y a ofrecer versiones con lo que demanda la gente: por ejemplo, tecnología híbrida y aspecto deportivo.

Cuando llevas tres generaciones y cerca de 20 años en el mercado te da tiempo a hacer muchas cosas; por ejemplo, a evolucionar y adaptar poco a poco todas tus tecnologías para adaptarte a lo que demandan los nuevos tiempos. Por supuesto, tu equipamiento de seguridad, confort… también se vuelve cada vez más extenso y completo.

Así que, una vez que ya tienes un producto asentado y consolidado, es tiempo para ‘probar’ cosas nuevas; eso es lo que sucede con el Tucson, que en su actual generación y tras su último restyling -de hace poco más de un año-, ahora lanza una nueva versión con el apellido ‘N-Line’, lo que significa que lleva la sigla que en la firma surcoreana han decidido emplear para identificar sus modelos de enfoque más deportivo.

Sin embargo, el hecho de que también luzca la palabra ‘Line’, significa que dicha deportividad está centrada sobre todo en la apariencia exterior e interior. Es decir, este Tucson N-Line ni lleva un motor específico -si bien se puede combinar con los más potentes de la gama de este todo camino-, ni cuenta con una radical puesta a punto del chasis, más allá de su monta de neumáticos de mayor tamaño, una dirección algo más directa y una suspensión que, respecto a otros Tucson, es un 5% más firme en el eje delantero y un 8% en el trasero.

Por otra parte, resulta curioso cómo ha ido evolucionando el concepto de deportividad en las últimas décadas aplicado al sector del motor. Si bien es cierto que todavía hay marcas que pretender mantenerlo vivo con el lanzamiento de versiones ‘radicales’ de tirada limitada -ahí está la propia Hyundai con su i30N ‘Project C’-, en la actualidad un coche deportivo, de la marca que sea, no puede dejar de cumplir en otros apartados.

De tal forma que hoy las variantes más ‘deportivas’ de un coche también suelen ser más las caras, porque son las más equipadas y las que pueden llegar un mayor nivel de tecnología. Tampoco hay mucho reparo en la actualidad en asociar ‘deportividad’ a modelos de segmentos inusuales, ya sea un familiar, un descapotable… o un SUV. Entrar a juzgar si eso es oportuno o no, no es el fin de esta prueba, pero es lo que el público demanda… y lo que las marcas tiene que ofrecer a los clientes si quieren mantener un buen nivel de ventas.

Así que quizá por un poco todo de lo anterior, Hyundai como comentamos puso a la venta hace escasos meses esta nueva variante del Tucson. Y si está aquí es porque puede incluir toda la tecnología que puede ofrecer este modelo… que es el aspecto en el que nos vamos a centrar.

La parte multimedia: conocida… pero en otros Hyundai

El dispositivo multimedia de este Tucson es bastante completo e interesante… pero resulta prácticamente idéntico al que te puedes encontrar en un Hyundai i30 o en un Kona. Hyundai hace buen uso de la economía de escala, y por eso comparte elementos en diferentes modelos de su gama. El ejemplo perfecto es esta pantalla que, por compartir, comparte hasta una ubicación similar -y, en todo caso, acertada- con sus hermanos de marca.

Imagen de la pantalla del sistema multimedia del Hyundai Tucson N-Line

Se trata de una pantalla de 8″ -equivalente a un tamaño de 20,3 cm en diagonal-, con manejo o bien táctil, mediante los botones -hay ocho en total- y dos ruedecitas ubicadas a ambos lados de la pantalla o a través de comandos vocales.

Sin duda, una de las virtudes más interesantes del sistema es que viene de serie en este acabado no sólo con navegador, sino con siete años de servicios conectados ofrecidos con TomTom. Eso significa que una de las posibilidades que tiene el dispositivo multimedia del Tucson es la de poder conectarse a redes WiFi inalámbricas que haya alrededor para disponer de una conexión a Internet -lo más cómodo y seguro es que se conecte a una red WiFi que crees desde tu móvil-.

Una vez que el coche se conecte a la red, el navegador ya dispondrá de información del tráfico en tiempo real y ubicación de radares… pero también dispondrá de acceso a informaciones útiles, como el tiempo, situación de los parkings próximos con sus tarifas, precios del combustible o puntos de interés cercanos -hoteles, restaurantes, medios de transporte, hospitales, sucursales bancarias, centros comerciales…-.

De cara a los más geeks, este sistema multimedia proporciona todo tipo de información al usuario sobre el tipo de software y firmware que utiliza, el ID -número de identificación- del dispositivo, la versión del navegador y del mapa… que, con la ayuda de la conexión a Internet se pueden actualizar cuando sea necesario.

Como conclusión, del sistema multimedia diremos que es muy completo, que la pantalla tiene una buena resolución y es mate -de manera que no provoca reflejos que dificulten su consulta- y su fluidez de manejo y funcionamiento, aún no siendo tan buena como la de una tablet de las que utilizas en casa, resulta más que buena.

Imagen del interior del Hyundai Tucson N-Line

Por otro lado, resulta que hay ciertos movimientos de pantalla que se pueden hacer en la pantalla, como el clásico ‘pellizco’ con los dedos para alejar o acercar un mapa de navegación, que también puedes llevar a cabo también a través de la ruedecita situada en el lado derecho.

Una última curiosidad: el sistema dispone de una opción que te permite grabar notas de voz que puedes almacenar y luego reproducir cuando quieras.

En pocos meses veremos cómo todos los modelos de Hyundai y Kia se actualizan en todo lo relacionado con la parte multimedia. Un buen anticipo son los Kia Niro y Xceed.

¿Que el sistema es bueno? Desde luego, cumple de sobra y es un buen principio; como ya comentábamos en la prueba de los i30 o Kona, sería mejor si pudiese aprovechar la conectividad WiFI para poder navegar por Internet o descargar un mayor número de actualizaciones. Por otro lado, viendo lo que ya ofrece Kia -la marca hermana de Hyundai- todo apunta a que en poco tiempo -aunque ya para la próxima generación-, el Tucson evolucionará rápidamente en todo lo relacionado con la conectividad.

Eso quiere decir que el próximo SUV compacto de Hyundai seguramente estrene una pantalla apaisada de mayor resolución y complemente su conectividad con una aplicación similar a la UVO Connect que ya ofrece, por ejemplo, el Kia Niro.

Las ayudas son ayudas… cuando lo hacen bien

Lo mismo que comentábamos para la parte multimedia, en el sentido de que son varios los modelos de la marca que comparten esa tecnología, se puede aplicar a algunos de los ADAS o asistentes a la conducción que vienen incluidos -de serie- en este Tucson.

Sin duda el que nos sigue sorprendiendo, por lo bien que lo hace, cada vez que nos subimos a un Hyundai que lo lleva es el asistente de mantenimiento de carril. Todo se debe a una cuestión de ‘confianza’, lo que habla de la muy buena puesta a punto que tiene este sistema y en lo bien que hace su trabajo.

Pero antes de evaluar su funcionamiento, tenemos que recordar un poco de la parte teórica. Este sistema, conocido como «sistema de ayuda de permanencia en el carril» -o LKA por su siglas en inglés- se ayuda de una pequeña cámara situada en la parte superior del parabrisas y que es capaz de leer las líneas que delimitan un carril.

Utilizando esa información, gracias a el empleo de una dirección con asistencia eléctrica y a un software que toma decisiones, el Tucson es capaz -según Hyundai- de «ayudar al conductor a dirigir el coche dentro del carril». Y esa es su misión exacta, pero en realidad te das cuenta de que es capaz de mucho más.

Imagen tres cuartos trasero del Hyundai Tucson N-Line

En una prueba efectuada en un lugar cerrado al tráfico, es fácil comprobar que este sistema puede manejar la dirección por si solo durante un buen puñado de segundos: es decir, que en multitud de ocasiones podrías soltar las manos del volante y el LKAS del Hyundai es capaz de mantener la trayectoria centrada del coche en su carril, ya sea en un tramo recto… o, incluso, en curvas de amplio radio.

Pero, ojo: como solemos decir, hablamos de asistencias o ayudas a la conducción, pero no de vehículos con conducción autónoma. Aunque el Tucson ‘mantenga la línea’ muy bien por si solo, al final la responsabilidad última será de quien esté al volante. Algo que el vehículo también se encarga de recordarte a menudo con advertencias visuales -en la instrumentación- y acústicas.

Otros asistentes: conocidos y que pasan desapercibidos

Aprovechando la presencia de la cámara frontal, este Hyundai también incluye un sistema que se denomina ISLW o ‘sistema de advertencia de límite de velocidad’; en realidad es capaz de leer señales de límite de velocidad, pero también las de prohibición de adelantar.

Para hacer su trabajo, no sólo utiliza la información ‘que ve’, sino que la complementa con la facilitada por la cartografía del navegador. Con todo, te muestra tanto en el display central de la instrumentación como en la propia pantalla del sistema multimedia cuando va activada, precisamente, la navegación.

Lo cierto es que rara vez se equivoca y, como suele pasar en la mayoría de coches que llevan este dispositivo, tiende a leer señales ‘por exceso’, como las situadas en una carretera contigua y cuyas indicaciones no suelen coincidir con las de la carretera principal -por ejemplo, una vía de servicio limitada a 60 que discurre paralela a una autopista-.

Nuestro Tucson también viene con lo que llaman FCA o Forward Collision Avoidance Assist, lo que en otras palabras quiere decir que es un sistema que, con la ayuda de un radar situado en la parte delantera y la cámara del parabrisas, el coche puede detectar posibles situaciones de riesgo, como que vayas a impactar contra otro vehículo o un peatón que cruza, y en ese caso, primero te advierte y si no intervienes es capaz de llevar a cabo una frenada de emergencia.

Sin embargo, entre sus limitaciones, no detecta los ciclistas ni objetos que sean de pequeño tamaño -por ejemplo, un animal-. El sistema utiliza su propia lógica para aplicar los frenos; por ejemplo, si eres de los que cuando van a realizar un adelantamiento tiendes a pegarte mucho al vehículo que vas a adelantar antes de cambiarte de carril, es muy posible que el dispositivo entienda que te estás acercando demasiado rápidamente al coche que te precede y frene bruscamente el vehículo, con lo cual tu maniobra de adelantamiento se puede ver comprometida en el momento más inoportuno. Si lo deseas, puedes desconectar esta tecnología entrando en el menú de la pantalla central -primero debes ir a ‘ajustes del usuario’ y luego a ‘asistencia al conductor’-.

Finalmente, otro interesante elemento que aporta mucha comodidad a la conducción -y que es un buen complemento para el sistema que mantiene al Tucson dentro del carril- es el control de crucero inteligente con sistema stop & go. Lo que hace este sistema es que puede mantener una distancia con el vehículo que te precede, acelerando o frenando de forma autónoma y de acuerdo siempre a una velocidad máxima que tú hayas fijado previamente -algo que se hace desde los mandos del volante; primero lo activas, luego fijas la velocidad y también la distancia que quieres que mantengan respecto a otros coches-.

Conjunto de botones del interior de un Hyundai Tucson

Como tecnología ya más que probada, el sistema de Hyundai también hace muy bien su trabajo; la ventaja es que actúa incluso cuando el coche que va delante frena hasta detenerse porque hay un atasco o retención: en ese caso, el Tucson reduce la distancia de seguridad y se detiene justo detrás del coche se ha parado delante suyo… y cuando éste reanuda la marcha, el Hyundai… salvo que la parada haya sido de más de tres segundos -que es lo habitual-. En ese caso, para que el coche vuelva a ponerse en movimiento hay que apretar levemente el pedal del acelerador o bien pulsar el botón con la leyenda ‘RES+’ o llevar hacia abajo el mando ‘SET-‘.

En definitiva, el Tucson mantiene un buen nivel en lo relacionado con conectividad y asistentes a la conducción, pero tiene el mismo problema que ya sucede en cualquier vehículo; el paso del tiempo. Eso hace que dentro de la gama ya haya modelos más baratos, como el Kona, que son capaces de hacer lo mismo… o que haya funcionalidades extra que ya empiezan a llegar a modelos de la competencia que acaban de renovarse por completo y no sólo han sufrido un restyling, como es el caso del Tucson. De cualquier forma, con su atractiva relación precio/producto, poco se le puede reprochar a un coche que, además, viene con cinco años de garantía mecánica de serie.

VALORACIONES
Conectividad
7
Asistentes a la conducción
8
Tecnologías de confort
8
Tecnologías de entretenimiento
7.5
App
4
Apasionada del movimiento, tenga la forma que tenga. Transportarme es un sueño. Los automóviles son los que mejor lo expresan. Periodista, conductora, correctora. Saber cada día un poco más y contarlo. HackerCar es el medio ideal para continuar creciendo.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor, escribe tu comentario!
Por favor, introduce tu nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.