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Huye de los cargadores de móvil en trenes y autobuses

Si eres de los que cargan el móvil en cargadores públicos, presta atención. Hay varios riesgos a los que expones tu smartphone si no te proteges. ¿Cuáles son y qué medidas puedes adoptar para estar a salvo?

Una mujer ve pasar un tren desde el andén de la estación

Última hora del día. Sales de la oficina y enfilas el camino hacia la parada de autobús para volver a casa. Tanto tu móvil como tú estáis bajos de batería. Por suerte, lo de tu móvil tiene solución: hay puertos USB en las barras del autobús. Así que lo enchufas y así ya puedes ver en la pantalla ese capítulo que tienes pendiente de ver de la serie que tanto te gusta.

Todo bien, ¿no?

Pues quizá deberías pensarlo varias veces antes de conectar tu móvil a un puerto USB público. O, al menos, no hacerlo sin tomar antes determinadas precauciones.

Juice jacking, un riesgo real…

Este tipo de cargadores, que puedes encontrar en cualquier lugar público, podrían no ser tan amigables como parecen. Si conectas tu móvil o tablet a ellos, debes saber que podrías sufrir un ciberataque en tu dispositivo.

La clave está en que estos conectores no solo sirven para transportar electricidad, sino que también permiten el intercambio de datos, ya sea del smartphone al cargador o viceversa. Igual que cuando conectas el móvil al ordenador para pasar fotos o vídeos.

Entonces, si han sido debidamente manipulados, esas conexiones USB podrían ser la puerta para introducir en tu móvil diversos ataques. ¿Un ejemplo? Un software que permita grabar todo lo que suceda en el dispositivo, algo que supondría un riesgo importante para la privacidad.

Esta técnica de infección de móviles a través de cargadores públicos se conoce como juice jacking. Y ante la expansión de estaciones de carga por todos lados -autobús, metro, estaciones, aeropuertos, edificios públicos…-, varias autoridades han decidido lanzar una alerta para concienciar a la población sobre este problema.

Entre ellas, destaca una divulgada por la fiscalía de Los Ángeles -EE.UU.-, en la que se desaconseja usar este tipo de infraestructura de carga. Pero no hace falta que renuncies a cargar tu móvil cuando vayas por la calle. Tienes otras opciones.

…que tiene solución

Estos riesgos tienen remedio. Varios, de hecho. Por fortuna son sencillos de aplicar y te permiten dar ese segundo aliento a tu smartphone para alargar su vida hasta que llegues a casa de forma segura.

Nuestro experto Josep Albors explicaba en el blog Protegerse algunas soluciones que te garantizan estar a salvo de los peligros anteriores:

  • Utilizar cables USB que solo permitan la carga y no la transferencia de datos. Una solución barata y efectiva, aunque para algunos usuarios pueda resultar engorroso llevar otro cable que sí permita la transferencia de datos por si necesita, por ejemplo, volcar las fotos realizadas con su teléfono móvil a un ordenador.
  • Usar un escudo USB que permita cargar nuestro dispositivo con cualquier tipo de cable y en cualquier cargador USB público sin temor a sufrir un ataque, puesto que este dispositivo se encarga de dejar pasar únicamente la corriente eléctrica.
  • Llevar nuestro propio cargador de corriente para conectarlo a un enchufe convencional. A ser posible, que se trate de un cargador inteligente que proporcione la cantidad de energía adecuada para cada dispositivo que conectemos y permita la carga rápida.
  • Adquirir una batería externa que pueda utilizarse cuando necesitemos cargar nuestros dispositivos sin tener que depender de una toma de corriente o un cargador público USB. Sería recomendable que la batería dispusiese de varias salidas y tuviese medidas de protección que evitase las sobrecargas.

Si aplicas estos consejos, no deberías de tener ningún tipo de problema a la hora de cargar la batería de tu móvil en este tipo de estaciones públicas.

J.M. de la Torre
He estudiado Periodismo para aprender cada día algo nuevo y Humanidades para pensar por mí mismo. Después de ponerme tras los micrófonos de COPE, estoy dispuesto a pasar página en el periodismo del motor. Desde bien pequeñito, los coches han estado en el centro de mis intereses y (según cuentan mis padres) ya con 3 años dejaba alucinada a la gente porque sabía reconocer la marca y el modelo de los coches que veía. La curiosidad es algo fundamental para un periodista, y ¡cómo no iba a sentir curiosidad por los coches del futuro y las tecnologías que los harán posibles!

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