Prueba a fondo

Honda Jazz Crosstar

Fiel a su esencia monovolumen, el Honda Jazz parece una buena opción si quieres combinar espacio y tecnología. ¿Pero... hasta qué punto? Lo comprobamos con su variante Crosstar.

Imagen frontal del Honda Jazz Crosstar

Qué debes saber sobre el Honda Jazz Crosstar:

Que pertenece a una ‘especie’ en peligro de extinción: Surgido en 2001, el Honda Jazz es -y ha sido siempre- un monovolumen de pequeño tamaño. En el momento de su salida al mercado, contó con numerosos rivales. Ahora, la situación es la contraria: es casi el único representante de los MPV urbanitas.

Que, ahora, es completamente ‘eco’. Presentada hace un año en el Salón de Tokio, la nueva generación del Jazz deja atrás cualquier bosquejo de dinamismo que pudieran ostentar sus predecesores. Está disponible con una única mecánica híbrida, la cual ofrece una potencia conjunta de 109 CV. Por tanto, ostenta el privilegio de la etiqueta ‘Eco’ de la DGT y se beneficia de todas sus ventajas -por ejemplo, acceder a zonas como Madrid Central-.

Que no le falta de nada. Como buen modelo de importación nipona, cada versión del Jazz conforma un paquete cerrado de equipamiento. Nuestra unidad incorpora el acabado Crosstar, el cual se diferencia del resto de la gama por la parrilla frontal -que es específica- y ciertos detalles estéticos que lo asemejan a un ‘crossover’. Es, también, el más caro de todos: según el configurador web de Honda España, uno igual te saldría por unos 27.650€.

“La nueva iteración del Honda Jazz viene a reforzar un concepto de vehículo -el MPV- cada vez más minoritario… pero que no renuncia a desaparecer. Y la tecnología es su gran aliada”

¿De dónde surgen las tendencias de los mercados? Para un producto tan complejo como un automóvil, es preciso combinar -cual receta de cocina- diversas ciencias y factores de muy distinta índole. En un principio, bastaba con el sentido práctico del ingeniero: un determinado modelo debía cumplir con el fin para el cual fue construido. Más tarde -conforme fue abriéndose paso la idea del coche como medio de recreo-, el arte inculcó al público el gusto por la estética de los grandes diseñadores.

Y ahora, en los ‘nuevos tiempos’, a todos estos ponderables se añade otro más: la preocupación por lo que inspira. De esto último se ocupan la sociología y la psicología, ciencias ‘primas’ que influyen en nuestra manera de conceptuar un determinado modelo… y, por otro lado, también crea en nosotros una idea preconcebida de lo que podremos esperar de él. Luego, esa idea se hará -o no- real. Pero, en un primer vistazo al coche en cuestión, ya intuimos si “es para nosotros”.

En Europa, la tendencia triunfante -cosa que a nadie se le escapa- son los SUV. Todos ellos transmiten una sensación de ‘poder con todo’ altamente demandada en el contexto actual, donde un solo coche debe de cubrir todas nuestras necesidades. Pero hete aquí que, metro en mano -ritual que muchos efectúan ya con la nueva compra en casa-, resulta que el flamante todo camino no era suficientemente práctico o espacioso como para acarrear los enseres familiares.

Y es entonces cuando -¡oh, caprichoso destino!- descubrimos el automóvil que -realmente- solucionaría nuestras tribulaciones. Un descubrimiento cuya tardanza se debe, simplemente, al hecho de que su planteamiento se encuentra fuera de toda moda dominante. Así es, desde su caída en desgracia, la ‘vida’ de los últimos monovolumen.

Imagen posterior del Honda Jazz Crosstar

Por suerte para la diversidad del mercado, el Honda Jazz aún es muy popular más allá de Japón, cosa que nos permite seguir disfrutando de su presencia en Europa. Su nueva iteración viene a reforzar un concepto de vehículo cada vez más minoritario… pero que aún lucha por no desaparecer. Y la tecnología es su mejor aliada.

Más autónomo de lo que parece

Comenzamos el capítulo de las ayudas a la conducción desgranando los componentes principales de Honda Sensing’, la ‘suite’ de la marca que engloba los principales asistentes… permitiendo, dicho sea de paso, que se compenetren a la perfección en sus labores.

La motorización híbrida requería -para un uso realmente eficiente- de un control de crucero adaptativo. Honda cumple de sobras con un dispositivo que, por sí solo, gestiona al detalle esta tecnología: arranca la parte térmica sólo cuando es imprescindible, ayuda a recuperar energía incluso en el más leve descenso… Si utilizas la posición ‘B’ de la transmisión -pensada para aumentar la regeneración- lo desactivarás, lo cual te permitirá regular ‘a mano’ la retención en las deceleraciones siempre que quieras.

Mandos ADAS del Honda Jazz Crosstar

A diferencia de otros modelos mucho más ‘discretos’, las alertas de salida involuntaria del carril son ‘contundentes’ en el Jazz. Una vibración en el volante, un sonoro pitido y un mensaje en la instrumentación conforman un aviso imposible de confundir. En relación con éstos, figura un asistente de mantenimiento -activable desde el volante- que nos ha sorprendido por su altísima autonomía. Y es que, si bien su intención es ayudarte en la trazada de las curvas, se las apaña para tomar -casi- por su cuenta la mayoría de ellas.

Vamos ahora con los sensores. Los de este Jazz son enormemente conservadores, como cabría esperar de un vehículo familiar. Cuando comienzan a escucharse los pitidos de aviso, el paragolpes en cuestión todavía se halla a unos 25 ó 30 centímetros del obstáculo. Su calibración es, por lo general, buena. Tan sólo hemos encontrado algunas ‘falsas alarmas’ difíciles de explicar, pues tuvieron lugar frente a bordillos muy bajos -casi planos-.

Interior del Honda Jazz Crosstar

En ausencia de una vista en 360º -que sería muy recomendable, dadas las dimensiones del coche-, la cámara trasera ofrece una buena calidad de imagen. Dispone, incluso, de tres opciones de perspectiva diferentes, desde la más panorámica hasta la más ‘cerrada’.

Ya en marcha, el modo de conducción ‘Econ’ -el único disponible- se muestra muchísimo más agradable que el de otros híbridos. Un detalle que nos llamó la atención tras activarlo fue su microgestión del climatizador: atenúa la corriente de aire de forma exquisita, sin llegar a ‘inutilizarlo’ con temperaturas extremas.

Para finalizar, hemos de recalcar tres ausencias de equipamiento que -desgraciadamente- son de las que ‘hacen daño’. La primera son los detectores de ángulo muerto, no disponibles -ni en opción- para este acabado Crosstar. La segunda en relevancia sería el portón con apertura eléctrica ‘manos libres’, dejando en último lugar la falta de un ‘Park Assist’ completamente automatizado. Tres dispositivos que, en un vehículo de este perfil, se nos antojan imprescindibles.

Un ‘Tamagotchi’ en tu salpicadero

Con sus detalles en tela de alta resistencia -y repelente al agua-, el interior del Jazz Crosstar compensa hábilmente su relativo abuso del plástico duro. Como buen monovolumen, hay miles de sitios -tapados y descubiertos- para depositar cualquier objeto que lleves encima.

ADAS en panel de instrumentos del Honda Jazz Crosstar
Ordenador de a bordo en el panel de instrumentos del Honda Jazz Crosstar

No obstante, presenta algunos puntos donde su ‘simpleza’ puede resultar excesiva. Y es que, acostumbrados a los sofisticados ‘Virtual Cockpits’ de otras marcas, la pantalla que Honda ha destinado aquí a la instrumentación se nos antoja demasiado parca en detalles… y demasiado pequeña para toda la información que llega a aglutinar. Eso sí, tendrás múltiples páginas con datos de toda clase.

Pero lo que que la firma japonesa ha perdido en instrumentos… lo ha ganado con creces en infoentretenimiento. En el centro del salpicadero encontramos la última generación del sistema multimedia ‘Honda Connect’, que ‘bebe’ de lo estrenado en el eléctrico Honda e. Su pantalla de nueve pulgadas se inclina ligeramente hacia el techo, pero queda igualmente a la altura natural de la vista mientras conducimos.

En pocas palabras, este sistema aprueba con nota. No sólo posee un tacto y respuesta espléndidos sino que, además, acierta en una cuestión complicada: en la parte izquierda, deja controles físicos para lo básico -volumen, búsqueda de pistas, retroceder al menú anterior…-.

Sistema multimedia del Honda Jazz Crosstar

Otro rasgo sutil -pero muy efectivo- de su comodidad de uso reside en la estructura de la ‘home’. Los iconos están identificados con notas de color en base a sus funciones. Así, las relacionadas con la navegación se muestran en rojo, las de audio en azul… y las dedicadas a la comunicación -como el teléfono-, en verde.

Con su identificador en amarillo, el botón del ‘Personal Assistant’ te pone en contacto con el lado ‘friki’ que esconde el Jazz. Este peculiar asistente virtual no destaca por su facilidad de uso -pues sólo reacciona a unas pocas frases-, pero responde casi al instante mientras transcribe lo que ‘cree’ que has dicho.

Personal Assistant del Honda Jazz Crosstar
Frases de ayuda del Personal Assistant del Honda Jazz Crosstar

Su rasgo más destacado es, precisamente, lo que ves en pantalla mientras ‘charlas’ con él: un dibujo de una ‘cara’ animada, de aspecto amigable. Un detalle que nos retrotrae a los antiguos ‘ayudantes’ de Microsoft Office o, incluso, a otro invento nipón como el ‘Tamagotchi’ de los años noventa.

Un ejemplo: si pasa mucho tiempo sin recibir instrucciones, verás como se ‘echa a dormir’ en plena pantalla. Pero, con un solo toque sobre él, lo despertarás y reactivará la escucha a través del micrófono.

Reproducción de audio en el Honda Jazz Crosstar

Terminamos el repaso al habitáculo del Honda Jazz con un equipo de audio que sorprende por su instalación. No es para menos, ya que despliega hasta ocho altavoces, incluyendo ‘subwoofer’ y una línea media en mitad del salpicadero. La marca declara una potencia de 376 vatios que consiguen, sin duda, un sonido netamente claro… pero que no logra ‘envolver’ a los ocupantes.

Como ya hemos mencionado al inicio de esta prueba, los acabados disponibles en España para el Honda Jazz son, prácticamente, paquetes cerrados. En el caso concreto de la terminación Crosstar de esta unidad, la única opción es el llamado ‘Pack Robust’ que incluye -por 510€- diversos aditamentos estéticos de estilo ‘crossover’.

VALORACIONES
CONECTIVIDAD
7.5
ASISTENTES A LA CONDUCCIÓN
8
TECNOLOGÍAS DE CONFORT
7.5
TECNOLOGÍAS DE ENTRETENIMIENTO
8
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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