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¿Lograrán habilidades sociales los coches autónomos?

¿Te has parado a pensar cómo de importantes son tus habilidades sociales al volante? En la conducción también influyen las normas de cortesía, la amabilidad de cada uno y otras muchas valoraciones personales. Pero, según un nuevo estudio, los coches autónomos son muy torpes para esto…

Imagen de un Coche Autónomo y Conectado

El problema de los coches autónomos es que carecen de habilidades sociales. No sabemos cuánto te sorprenderá, pero esa es la conclusión a la que ha llegado un equipo de investigadores de la Universidad de Copenhague.

Desde pequeños, los seres humanos aprendemos gracias a las interacciones sociales con los demás. En cierta manera, disponemos de una enorme base de datos que nos ayuda a tomar algunas decisiones con especial rapidez.

¿Me paro o sigo?

“La habilidad para circular en el tráfico se basa en mucho más que aplicar las reglas de circulación”, explica Barry Brown, profesor del Departamento de Informática. Este especialista ha estudiado la evolución del comportamiento de los coches autónomos durante los últimos cinco años, y ha llegado a la conclusión de que, para una adecuada toma de decisiones, cuentan incluso las expresiones corporales de los demás conductores de la vía.

Para las personas, normalmente es sencillo interpretar si un conductor nos está dejando pasar amablemente, aunque en principio él tenga la prioridad. Con un vehículo autónomo, este escenario se puede volver peligroso. “En esto es en lo que la programación de los coches autónomos todavía se queda corta”, continúa Brown.

En particular, Brown se queja del secretismo con el que empresas como Waymo o Tesla están llevando los verdaderos resultados de los vehículos autónomos. Él lo sabe bien, pues ha tenido que encontrar la forma de obtener 18 horas de filmaciones de estos coches… y las ha acabado sacando de un total de 70 vídeos de aficionados en YouTube.

En uno de ellos, una familia se encuentra parada en una curva en plena calle residencial. Quieren cruzar por donde no hay paso de peatones. Se dan cuenta de que el vehículo se acerca, y le hacen una señal para que continúe antes de adentrarse en la calzada.

Sin embargo, el coche no lo entiende, y se para durante 11 segundos. Naturalmente, la familia cree que les está cediendo el paso… pero, de repente, el vehículo arranca de nuevo y se llevan un buen susto. He aquí el ejemplo de una interacción social que el coche autónomo es incapaz de interpretar correctamente. Todos los análisis del estudio se centran en situaciones de reducción de la velocidad para otros usuarios.

Tienen que ganar sensibilidad

Todo esto mientras los vehículos autónomos ya pueblan las calles de ciudades como San Francisco, donde numerosos autobuses y taxis ya lo son. Brown subraya cómo los problemas de tráfico que han generado han llevado a sus vecinos a movilizarse contra ellos, y sostiene que se deben principalmente a interpretaciones erróneas de las intenciones de los demás usuarios. “Cuando de lo que se trata es de diseñar sistemas, tienes que describir todo lo que dabas por sentado e incorporarlo en el diseño. La industria del motor podría aprender de un enfoque más sociológico”, concluye.

El estudio de Brown y su equipo ha recibido el premio al mejor artículo científico presentado en la Conferencia de Factores Humanos en los Sistemas Informáticos 2023, celebrada en Hamburgo -Alemania- a finales de abril.

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