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Gemballa vuelve… ¡y le va a ‘meter mano’ al Taycan!

El apellido de los Porsche más 'locos' está de vuelta... y parece que con un bombazo: pondrá su experiencia al servicio de lo último de Zuffenhausen. ¿Regresarán los buenos tiempos?

Teaser del posible Gemballa Taycan

Es bueno empezar el fin de semana con un poco de sinceridad: la pasión por el motor tiene siempre un punto ‘macarra’. Ya sean los americanos con sus enormes y atronadores ‘muscle cars’, los ‘mods’ ingleses con sus barrocas Vespas… o los alemanes.

Sí, los alemanes también. Con todo lo serios y rigurosos que parecen, sus aficionados a los coches suelen tener profundas inclinaciones por lo hortera. Los setenta y ochenta fueron una explosión teutónica de colores chillones, alerones imposibles y escapes que profetizaban el fin del mundo. Y sobre todo, las ruedas más anchas que cupieran. Era la edad de oro de los grandes preparadores germanos.

Aunque en esto -como en todo- caben distinciones. Pues, si bien un garajista modesto como Kamei podía -en según qué momentos- poner en apuros a los mejores trabajos de AMG o Alpina, la historia cambiaba cuando entraban en juego los ‘tuners’ oficiales de Porsche. El primero de ellos ya lo conoceréis muchos, pues se trata de RUF. Pero, como hoy toca contar una historia poco discreta, nos centraremos en el segundo: Gemballa.

Viviendo en el límite

El controvertido Uwe Gemballa fundó la casa que lleva su nombre en 1981, instalando su cuartel general en Leonberg, una ciudad próxima a Stuttgart. Pronto, sus trabajos destacarían por su inconformismo: donde RUF se limitaba a dar un leve retoque, Gemballa ‘deshacía’ todo el trabajo de los ingenieros de Porsche para colocar -en el mismo sitio- el suyo propio.

Frontales irreconocibles, aerodinámica de fantasía, turbocompresores gigantescos… Los coches que salían de su taller ya no eran apropiados para una cena de negocios, pero sí para triturar el mejor tiempo de casi cualquier circuito. Y encima, ‘vacilando’ como nadie.

Imagen de un Gemballa 911

Sin embargo, la acelerada vida del propio Gemballa tendría un final abrupto. En 2010, comenzó a ser investigado por las autoridades alemanas a causa de su asociación con elementos criminales de Europa del Este. Desapareció durante un viaje a Johannesburgo y, mientras la policía registraba su negocio, fue hallado muerto en la ciudad sudafricana. Las circunstancias de aquello aún no se han esclarecido.

¿Un regreso ‘chispeante’?

Ahora, su hijo Marc Philipp pretende recuperar lo mejor del legado paterno, adaptado -como su nueva compañía reconoce en un comunicado- al nuevo milenio. Consciente de que la ‘guerra de potencias’ es cosa del pasado -pues nadie lo hace ahora mejor que las propias marcas-, el joven empresario afirma que quiere ofrecer algo verdaderamente especial a sus clientes.

Por el momento -mientras esperamos a su presentación oficial en Ginebra-, nos ha dejado un ‘teaser’ que bien podría haber firmado su padre. Por lo de descarado, pues imita flagrantemente a una de las más reconocidas fotografías promocionales del Porsche Taycan. ¿Será Gemballa la primera en ‘vitaminar’ a la gran joya tecnológica de Stuttgart? Desde luego, con la ‘pista’ que nos han revelado es una apuesta que apenas cotiza.

Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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