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Fórmula E vs. Fórmula 1: ¿cuál es el futuro en competición?

La Fórmula E está de moda entre las marcas, mientras que a la Fórmula 1 le cuesta atraerlas. Corren malos tiempos para los motores de combustión. ¿Cuál es la situación de estas competiciones y qué puede hacer la categoría reina?

Mercedes Formula E frontal Stoffel Vandoorne

No hay que llevarse a engaño: en las próximas décadas, la lucha del deporte del motor en la sociedad va a librarse contra lo políticamente correcto. Es algo sobre lo que no me cabe duda alguna. Cada vez menos compañías querrán asociar su imagen a la quema de combustible por diversión.

Buena prueba de ello es el comportamiento de los fabricantes de coches desde que, en el invierno 2014-2015, se celebrara el primer campeonato de Fórmula E. En aquellos inicios, Renault se asoció con la empresa Spark Racing Technology, para suministrar a todos los equipos el chasis Spark-Renault SRT_01E. Desde entonces hasta hoy, en apenas cinco años, el cambio es impresionante: de un suministrador único, a contar en la parrilla con las cuatro grandes marcas premium alemanas: Audi, BMW, Mercedes y Porsche. Ni el DTM en sus mejores tiempos consiguió semejante lustre.

¿Qué le ven las marcas a la Fórmula E?

Mientras tanto, la Fórmula 1 se las ve y se las desea para atraer nuevos constructores de la industria del motor. La permanencia de Renault más allá de 2020 sigue sin estar clara, mientras que Honda sólo se ha comprometido hasta 2021. Porsche estaba decidida a sumarse ese mismo año, pero las maniobras políticas de Ferrari dieron al traste con la ilusión de muchos aficionados.

Pero, ¿por qué tantos recelos? Al fin y al cabo, la actual unidad de potencia era la que querían los fabricantes, ¿verdad? Un motor V6 con turbocompresor y toda clase de sistemas de recuperación de la energía… sólo que a la FIA se le olvidó el pequeño detalle de los enormes costes de desarrollo. ¿Quién se mete en F1 a probar sus próximas tecnologías por cientos de millones de euros, cuando puede tener un equipo de Fórmula E por entre 15 y 20 millones? Pero la ve menos gente por televisión, estará pensando el lector; genera mucho menos interés. Puede que tenga razón, si bien 411 millones de telespectadores en todo el mundo llegaron a conectar con la Fórmula E en algún momento de la última temporada…

Sin embargo, las marcas son cada vez menos dependientes de ese tipo de cobertura. Les basta con asociar su producto a una categoría “verde” a través de redes sociales o publicidad tradicional, a imagen y semejanza de las prácticas de activación de los patrocinios. Desde luego, los hechos apuntan a que casi todos los fabricantes están llegando a la misma conclusión: la inversión que merece la pena es la Fórmula E.

¿Cómo responden los aficionados?

Ello a pesar de que muchos aficionados insisten en las mismas quejas sobre la categoría. La ausencia del ruido de los motores la hace perder lustre y espectacularidad, pero existen pegas aún más profundas en su ADN. Son ya típicas las comparaciones de la Fórmula E con el famoso videojuego “Mario Kart”, debido a un reglamento pensado para generar acción y cambios en cada vuelta… a costa de una narrativa casi ininteligible para el espectador. La quintaesencia de esta filosofía es el “Fanboost”, presente desde la primera temporada: una votación online otorga una potencia adicional al piloto preferido del público. El piloto puede usarla durante cinco segundos en la segunda mitad de la carrera.

¿Deporte o puro espectáculo para los más jóvenes?; esa nueva generación sobreestimulada desde pequeña, con déficits de atención demasiado grandes para seguir los tiempos tradicionales de los diferentes deportes. Según los últimos datos facilitados por el campeonato, el 72 % de sus seguidores en redes sociales tiene menos de 35 años; y un 42 % de los consumidores de sus vídeos por Internet, es menor de 25 años de edad.

Recuperar el alma

Pero volvamos a la premisa inicial. Decía que el deporte del motor se preparaba para una lucha contra lo políticamente correcto. Personalmente, estoy convencido de que esa es la salida verdaderamente digna para la Fórmula 1. Digamos adiós a las unidades de potencia híbridas; y, con ellas, al mayor atractivo para los fabricantes de coches en estos momentos. Volvamos a motores de combustión sencillos, esos V8, V10 -y, ¿por qué no decirlo?, esos V12- fabricados por Cosworth, Judd, Mecachrome… Las críticas arreciarán, pero también nuevos aficionados seducidos por la espectacularidad.

Motor Honda F1 esquema
Unidad de potencia de Honda en F1.

Ahora bien, para que eso suceda, la categoría reina tendría que renunciar a parte de su alcance global. Los poderes de la F1 tendrían que estar preparados para decir adiós a la mayoría de los sponsors, que no querrían vincularse a lo mal visto en estos tiempos de emergencia climática. En otras palabras, tendrían que resignarse a un menor volumen de negocio. Total, al final del día, ese volumen ya se está reduciendo por las retransmisiones de pago, y porque los aficionados se dan cuenta de que les falta el “factor X” de antaño. Además, nunca se podrá competir con la baja inversión inicial de la Fórmula E, ni con la capacidad del Campeonato de Resistencia –WEC– para hacer de laboratorio.

¿Es mucho pedir esta visión? Me da miedo la respuesta.

Sergio Álvarez
Coleccionista de catálogos y revistas de coches desde los cuatro años. Al final, algo retienes sobre cómo escribir de motor. 'Frikazo' de la F1 certificado por un 'insider'. Yo también estuve en Autofácil, Car&Tecno, One Magazine, disfruto con Iberianmph.com… y ahora me tratan como firma invitada de HackerCar. En la actualidad, me vuelco en la investigación y (con mucho esfuerzo y un poco de suerte) docencia universitaria de la comunicación orientada a objetivos.

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