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Ford Mustang Mach-E: ¿es el coche más ‘torturado’?

Todavía hay personas que no se fían de la resistencia de un vehículo eléctrico al agua o a los peores caminos. Ford ha simulado largos ciclos de uso para el Mustang Mach-E, sometiéndolo a los recorridos y lavados más duros.

Una de las preguntas que deberías hacerte al ir a comprar un coche nuevo, es si resistirá los pequeños ‘sufrimientos’ del uso diario. ¿Qué tal llevará la circulación por las carreteras más bacheadas? ¿Saldrá indemne del paseo por un aparcamiento de tierra? ¿Y si se te cae algún objeto sobre la pantalla de la consola central?

En el caso de Ford, están más que acostumbrados a probar si sus modelos aguantan este tipo de desgastes. Sin ir más lejos, el Mustang Mach-E ha tenido que demostrar toda su resistencia. Para empezar, los probadores de Ford se lo llevaron a algunos de los caminos más inhóspitos, con objeto de comprobar qué tal llevaba su carrocería los golpes de pequeñas piedras, la suciedad, el barro… El Mustang Mach-E circuló a más de 100 km/h por un camino de varios kilómetros de longitud, repleto de piedras de todos los tamaños. Y no lo hizo ni una ni dos veces, sino casi 200 intentos, hasta completar unos 480 km en total. El resultado: la pintura exterior del Mustang seguía en buen estado.

Reluciente y sin daños

La siguiente preocupación de los ingenieros de Ford eran las inclemencias del tiempo… y qué mejor para ello que meter 60 veces al Mustang Mach-E en un túnel de lavado. Se le aplicaba tanto agua a presión, como el roce con cepillos mecánicos. La cantidad de lavados se corresponde con las que le aplicaría un usuario que lo limpiara más o menos cada dos semanas, durante dos años. No contentos con esto, los ingenieros echaron agua a presión a 60ºC –y a nada menos que 1.700 psi o 117 bares– sobre los faros, los adhesivos, los distintivos y los marcos de las puertas. Afortunadamente, no se produjo ni un solo cortocircuito; y es que todavía hay conductores con muchos recelos sobre la resistencia de los vehículos eléctricos a los lavados… o incluso a la simple lluvia.

Pero el interior también tiene que ser muy duradero. En el caso de los asientos, Ford recurrió a sus ya conocidos ‘culos robóticos’. Estos dispositivos se subieron y bajaron del Mustang Mach-E unas 25.000 veces. Al mismo tiempo, simularon más de 100.000 movimientos sobre las plazas del vehículo; todo ello con diferentes cargas de peso, para simular distintos tipos de complexión humana. De paso, para terminar de asegurarse de su calidad, los técnicos de Ford ‘desparramaron’ líquidos abrasivos –como los geles hidroalcohólicos-. Con estas pruebas se simuló un ciclo de uso de los asientos de diez años.

Ojalá fuese la de tu móvil…

Y cómo olvidar la pantalla de 15,5 pulgadas que el Mach-E equipa en su consola central… Tantos sistemas dependen del vehículo dependen de su control a través de esta especie de ‘tablet’ integrada… En este punto, los ingenieros de Ford no se cortaron: se pusieron a golpear la pantalla con un martillo y a tirarle una bola de metal. De nuevo, el elemento salió prácticamente indemne. Ford utiliza una aplicación de vidrio bautizada como Dragontrail, consisten en una capa sobre magnesio de alta resistencia.

Los del Mustang Mach-E no son los primeros tests agresivos a los que Ford somete uno de sus productos. El F-150 Hybrid ha tenido que rodar por los peores terrenos con 960 kg de carga sobre su compartimento trasero; el equivalente a diez años de ‘maltrato’. Su batería se montó en una plataforma en la que, durante 82 horas, sufrió todo tipo de sacudidas.

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