Prueba a fondo

Ford Kuga FHEV ST-Line X

Con cerca de 15 años de historia en el mercado, el Ford Kuga es el ejemplo perfecto de adaptación a las demandas del mercado. Esta tercera generación tiene mucho donde elegir, incluyendo esta sorprendente y tecnológica versión híbrida.

Imagen tres cuartos Ford Kuga blanco

Que esta es la tercera generación de un modelo que, en la actualidad, tiene un tamaño de 4,62 m de largo por 1,88 m de ancho y 1,68 m de alto. Su peso en vacío es de 1.773 kg y, en esta versión, es el resultado de combinar un motor principal 2.5 atmosférico de gasolina y 152 CV con otro eléctrico de 125 CV, que toma su energía de una batería de 1,1 kWh. El resultado es una potencia combinada de 190 CV, una velocidad máxima de 196 km/h, una aceleración de 0 a 100 km/h en 10 segundos y un consumo medio homologado de 5,7 l/100 km. Su condición de híbrido auto-recargable le permite disponer de la etiqueta ECO de la DGT.

Que este modelo dispone de tracción a las cuatro ruedas, cuenta con un depósito de carburante de 45 litros y dispone de un volumen de maletero de 411 litros, si bien cuenta con la ayuda de una banqueta trasera deslizante que permite incrementar esa cifra hasta los 581 litros. Si lo deseas, hay una versión de tracción delantera por unos 1.880 euros menos -34.303 euros, con promociones-.

Que este modelo tiene un precio habitual de 40.872 euros, pero que en estos momentos, gracias a la promoción oficial de 4.692 euros se queda en los 36.180 euros. Eso le coloca en la órbita de modelos como el Toyota 440 RAV-4 Style -desde 41.050 euros con 222 CV-, Hyundai Tucson 1.6 TGDI Style 4×4 -con 230 CV, desde 43.725 euros- y Honda CR-V Lifestyle 4×4 -con 184 CV y un precio desde 44.335 euros; es el único que no promociona descuento oficial para esta versión en concreto-.

Que, de serie, el acabado ST-Line X viene con tecnologías como: faros delanteros de leds, portón trasero con apertura eléctrica, acceso y arranque manos libres, cambio automático entre luces cortas y largas, cámara de visión trasera, asistente de mantenimiento de carril, asiento del conductor con reglajes eléctricos, climatizador bizona, ordenador de a bordo, freno de mano eléctrico, selector de modos de conducción, sistema multimedia con pantalla táctil de 8″, compatibilidad con Android Auto y Apple Car Play, control de funciones por voz, radio digital, equipo de sonido B&O, cuadro de mandos digital de 12,3″, cuatro tomas USB, cargador inalámbrico, llamada de emergencia, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, control de presión de neumáticos, luz interior ambiental, lector de señales de tráfico,

Entre el equipamiento opcional figuran elementos como el paquete ST Line -que por 542 euros añade un toque deportivo al modelo con elementos como las pinzas de freno en rojo-, las llantas de hasta 20″ -por 985 euros-, el paquete seguridad -que por 739 euros incluye el HUD y los faros ‘dinámicos’-, el paquete Tech -que por 1.182 euros añade la cámara de visión delantera, un control de velocidad activo capaz de detenerse ante los atascos, aparcamiento asistido, control de ángulo muerto, detector de fatiga, sistema de mitigación de colisiones y el asistente inteligente de velocidad-, el techo panorámico -por otros 1.182 euros-, la alarma -369 euros-…

hasta hoy han existido tres generaciones del kuga y quitando la segunda, las otras dos siempre han destacado sobre la competencia. la última lo hace por las diversas tecnologías de propulsión entre las que se puede ofrecer.

No se puede decir que Ford llegase de las primeras al segmento de los SUV de tamaño compacto. De hecho, la primera generación apareció en 2007 -aunque empezó a venderse en países como España a principios de 2008-, con unos cuantos rivales en el mercado: Toyota RAV4, Opel Antara, Nissan Qashqai, Honda CR-V, Hyundai Tucson, VW Tiguan

Sin embargo, siempre ha aportado algo que le ha permitido ‘coger carrerilla’ y situarse entre los más interesantes del segmento y, por lo tanto, entre los favoritos del público. Por ejemplo, ese modelo original apostó por un diseño de lo más llamativo, factor clave para este tipo de coches.

Y por si fuera poco, tenía un excelente propulsor 2.0 turbodiésel de 136 CV con un rendimiento magnífico, a lo que había que añadir algo poco usual, como una variante casi deportiva, de gasolina, con 200 CV. Entre eso y el buen comportamiento del coche -que, como siempre, ha utilizado la plataforma del Focus-, era de los mejores en carretera.

En 2012 llegaría la segunda generación; no tan vistosa ni tan atractiva como la primera, pero sí más grande y práctica… y, sobre todo, con continuas y excelentes promociones que le colocaban, en la mayoría de ocasiones, como la alternativa más asequible entre los coches de su categoría y tamaño. Y ya, en el 2019, vio la luz la tercera generación… que quería basar su éxito en la tecnología. No sólo en lo relacionado con asistentes a la conducción y otro tipo de gadgets, sino en la parte mecánica.

Así, en pocos meses, la gama contaba con variantes microhíbridas, híbridas auto-recargables e híbridas enchufables, manteniendo también variantes gasolina y diésel más ‘clásicas’. Y en ese aspecto, por primera vez, el Kuga se puso por delante de toda su competencia ofreciendo todas esas posibilidades que ya comienzan a imitar otros modelos, como el también novedoso Hyundai Tucson.

Se suele decir que el punto medio representa el equilibrio y en este caso, para la prueba, es lo que quisimos comprobar centrándonos en la variante híbrida auto-recargable, que se muestra más eficiente y tecnológica que los micro-híbridos y los propulsores clásicos… pero también claramente más asequible que la versión híbrida enchufable. Nuestro protagonista es el resultado de combinar un motor 2.5 gasolina, atmosférico, con una potencia bastante modesta para su cilindrada, 152 CV, con otro eléctrico de 125 CV firmado por Bosch.

Que este último sea de una potencia considerable es uno de los primeros factores que van a determinar el hecho de que el Ford pueda desplazarse en bastantes ocasiones en modo ‘cero emisiones’. Aunque, claro, ese depende en buena medida de que disponga de carga en la batería. Una batería de ión-litio con una capacidad de 1,1 kWh y un sistema de refrigeración líquido, que se carga y descarga con rapidez, pero que permite que el coche aproveche al máximo la electricidad.

Una electricidad que consigue cuando el Kuga ‘retiene’, cuando se pisa el freno o, llegado el caso, utilizando el propulsor principal de gasolina, es decir, este es lo que se conoce como un híbrido auto-recargable, que no necesita de una toma de corriente externa para recargarse. En todo caso, el funcionamiento del sistema -al que, por cierto, puedes ver ‘funcionar’ a través de las indicaciones de la pantalla del sistema multimedia- es muy convincente, por varios motivos.

El primero de ellos es un ‘clásico’ en los híbridos de este tipo, desde que apareció el primer Toyota Prius hace casi un cuarto de siglo: nos referimos al sigilo, silencio y suavidad con la que el coche se pone en marcha a poco que tenga un tercio de carga en su batería. Por muchas veces que lo experimentes, resulta de lo más agradable abandonar el garaje o la calle donde has tenido aparcado el coche sin hacer apenas ruido y, por supuesto, sin contaminar.

El segundo de los motivos tiene que ver con cómo el propulsor eléctrico puede mover al Ford a velocidades de hasta 40 km/h, aunque bien es cierto que tienes que ser extremadamente cuidasoso con la forma de acelerar. También es necesario contar con un buen nivel de carga en la batería, pero lo cierto es que en el mejor de los casos, tras apenas un kilómetro recorrido o un par de minutos, entrará en marcha el propulsor principal para volver a cargar la batería.

El tercero, con este motor, y a velocidades considerables, el Kuga puede detener su mecánica de gasolina y avanzar impulsado por electricidad, aunque de nuevo en condiciones favorables, como un terreno perfectamente llano o en ligera cuesta abajo. En ese momento, habrá ocasiones en las que vayas circulando hasta los 100 km/h en el llamado ‘modo EV’.

Todo esto, si lo sumas, tiene un principal beneficiario: los consumos. Para un coche de peso considerable, tracción total, cierta potencia y que reposta gasolina, el gasto medio puede quedar, como durante nuestra prueba, en un valor próximo a los 5,8 litros, subiendo a unos 6,3 si subes el ritmo. Es un valor equiparable al de un buen diésel, y si se tiene en cuenta que el depósito tiene un tamaño razonable, con 45 litros -seis litros menos que la versión de tracción delantera-, es fácil que la autonomía real supere los 700 km, aunque complicado que llegue a los mil, tal y como anuncia Ford.

Y luego está la parte del rendimiento. Prácticamente todo el mundo tiene en mente la sensación de empuje que se puede encontrar en un buen motor turbo, sea gasolina o diésel, con unos 190 CV; el de este Kuga no lo iguala, pero ojo, eso no significa que sea un coche lento, ni mucho menos. Es sobre todo lineal, constante, progresivo y en resumen capaz de hacer el 0 a 100 km/h en diez segundos justos. El apoyo de la electricidad está ahí, y se nota claramente su empuje.

Otros aspectos interesantes y positivos relacionados con la parte híbrida es cómo ambos propulsores simultanean su actividad de forma totalmente suave; en especial el motor de gasolina, cuando entra en funcionamiento, lo hace de manera casi impercerptible. Por cierto, que la manera en la que se turnan ambos motores, evidentemente, es una tarea responsabilidad del vehículo, que siempre buscará el mejor equilibrio. Sin embargo, el conductor puede ‘intervernir’ a través de los modos de conducción.

Se seleccionan pulsando varias veces en un botón situado en la consola central, puedes elegir entre tres posibilidades. Por defecto, el modelo se pone en marcha en la posición ‘normal‘, que busca la combinación óptima entre rendimiento y consumo. Por otro lado, está el modo ‘eco‘, que procurará priorizar el rendimiento del motor eléctrico, intentando que entre en marcha el mayor tiempo posible, y para lo cual contará con la ayuda de una respuesta al acelerador más suave.

Finalmente, el modo ‘Sport‘ hace que esa respuesta del acelerador sea más instantánea e inmediata, consiguiendo el mejor rendimiento mediante el empleo de la potencia de ambos motores de forma conjunta. Lógicamente es aquí donde el Kuga ofrece sus mejores registros de prestaciones.

Esta versión está disponible únicamente con un cambio automático de variador continuo, aunque es capaz de simular los cambios de marcha. Funciona de manera muy correcta, de hecho lo mejor que se puede decir de ella es que pasa bastante desapercibida; lo más llamativo sea seguramente el selector, que no es la clásica palanca, sino un sofisticado mando giratorio.

El único aspecto criticable es que en su parte central hay un botón con la letra ‘L’ que cuando se pulsa consigue que el coche tenga una frenada regenerativa más intensa, algo que puede venir en cuestas abajo pronunciadas en las que queremos perder velocidad sin necesidad de frentar. Pues bien, hubiese sido una buena idea que esa operación se pudiera hacer desde algún botón o mando en el volante, para así no tener que soltar las manos y buscarlo.

Un excelente híbrido: ¿y el resto de tecnologías?

Sin duda, la más llamativa te la encuentras prácticamente nada más entrar y es de serie en esta versión ST-Line X. Nos referimos al cuadro de mandos completamente digital. Ford ha sido de las últimas en incorporar esta tecnología, pero el resultado es bueno y, en especial, llamativo. Por ejemplo, para empezar, es un cuadro ‘de los grandes’, con un tamaño de 12,3″, que es el tope para casi cualquier marca y donde lo habitual son pantallas de unas 10″.

Cuando decimos que es llamativo es porque lo es desde que accedes al vehículo, donde no verás una simple pantalla en negro, sino una vistosa de fondo azul -esa tonalidad y otras que ofrece es lo que más llama la atención por el empleo del llamado ‘color verdadero’-. La imagen que muestra tiene ciertos efectos en 3D -ojo, no es un cuadro al estilo del Peugeot 208, que contaba con una doble pantalla para que fuese realmente una instrumentación con efecto de ‘profundidad’-, si bien es verdad que su apariencia no es un elemento que se pueda cambiar de forma independiente, sino que depende de modo de conducción que escojas. ¿Lo mejor? Sin duda los efectos de transición entre cada uno de esos modos.

Por ejemplo, el modo por defecto es el ‘normal‘, con el característico tono azul de Ford; también hay un modo de conducción ‘Eco‘ con tonos turquesas, que ofrece la apariencia más simplificada de todas. En el modo deportivo ‘sport‘ predominan los tonos rojizos y el velocímetro tiene una apariencia más rácing, pero lo que nunca verás aparecer es un cuentavueltas -porque este modelo con el tipo de cambio automático que lleva tampoco necesita mostrar esa informacion-.

Hay un modo ‘resbaladizo‘ con un toque azul grisáceo, pero con la información que ves en todos los demás modos -velocímetro, temperatura del motor, nivel de combustible, fuerza en kilowatios…-. Si escoges el modo ‘nieve/arena profunda’ -específico de las variantes con tracción total, como nuestra unidad- utiliza tonos marrones.

En cualquiera de ellos, la parte central se dedica para una ventana de información con datos como los de los ordenadores de a bordo -que registra tiempos del viaje, consumo medio, distancia total recorrida y distancia que se ha hecho en modo completamente eléctrico-, presiones de neumáticos con indicaciones en bares-. Aparte de eso puedes utilizarla para acceder a las fuentes de sonido, indicaciones del navegador, la telefonía… o que te muestre cómo de ‘eco’ está siendo tu conducción.

También hay cabida para la información del lector de señales de tráfico o para mostrar cuándo están activas ayudas como el control de crucero adaptativo, el de mantenimiento de carril o el de luces largas con encendido automático.

¿Cosas a mejorar? Respecto a sistemas de la competencia, en el del Ford no puedes ver parte de un mapa cuando seleccionas un destino en el navegador, aunque siempre puedes ver las indicaciones en el dispositivo HUD en una pantalla abatible a la altura del parabrisas. ¿Cosas poco habituales? Esta instrumentación puede mostrarte la calidad del aceite, puede darte consejos sobre cuándo debes aflojar la marca porque, según entiende debido a las indicaciones del navegador, se aproxima una curva cerrada…

La parte multimedia: lo que aún puede llegar

El dispositivo multimedia es el conocido como Sync3; a modo de resumen podemos decir que sin ser el más grande -su pantalla mide 8″, cuando sus rivales ya ofrecen hasta 11″- es capaz de englobar multitud de funciones y acciones de conectividad. También que, como suele pasar, constituye la dupla perfecta con la app Ford Pass, como veremos más adelante.

Comenzando por la parte gráfica, no hay mucho que objetar. El sistema se maneja prácticamente en su mayoría desde la pantalla táctil, aunque se agradece que se mantengan algunos mandos físicos que, en este caso, son los relacionados con el audio. También es interesante la presencia de una fila de iconos en la parte inferior, para poder llevar a cabo un manejo rápido por las funciones principales sin tener que retoceder a pantallas iniciales.

Las funciones que se pueden controlar desde el Sync3 son: la navegación, la telefonía, la radio y otras fuentes de sonido, realizar ajustes del vehículo y acceso a aplicaciones. Dentro de estas últimas encuentras la que se conoce como ‘flujo de potencia’ y que no es otra cosa sino el lugar donde puedes ver, sobre una radiografía lateral del coche, cómo está funcionando su tecnología híbrida: si funciona el motor principal de gasolina, si funciona el eléctrico, si funcionan ambos al mismo tiempo o ninguno, si se está recargando la batería….

Desde esta zona de acceso a apps también te aparece la opción para conectar un móvil por Bluetooth, pero también puede encontrar aplicaciones embarcadas que se instalan en el sistema, como las que te muestran noticias, alertas de tráfico, para radio por Internet, escuchar podcast…

En cuanto a los ajustes del vehículo, es interesante echarle un vistazo porque, además de los ‘clásicos’ -ajustes de sonido, de reloj, de los asistentes a la conducción- aquí encontrarás los de Ford Pass Connect, a través del cual controlar la zona Wi-Fi del vehículo siempre que hayas pagado por un plan de datos vinulado a la tarjeta SIM que lleva el coche integrada -aunque Ford ofrece una prueba gratuita-; tanto la gestión de la cuenta como la adquisición de datos la puedes hacer desde la mencionada app o desde www.ford.eu/wifi.

A partir de ahí, el módem del coche -cuyo número de serie puedes encontrar en el menú de ‘ajustes del vehículo’- funcionará como cuando en casa te conectas a un router: genera una red a la que puedes conectar los dispositivos móviles que consideres oportuno, siempre que introduzcas la clave que establece el vehículo. Por cierto, que la seguridad que ofrece su red Wi-Fi es buena, con una contraseña alfanumérica de 12 caracteres -incluyendo mayúsculas y minúsculas- que puedes ‘editar’.

¿Otro aspecto interesante de ciberseguridad y fácilmente localizable? Puedes gestionar los dispositivos que estén conectados y si no conoces alguno de ellos, puedes proceder a bloquearlo. Por cierto, que hablando de bloquear, la pantalla del Sync3 cuenta con el llamado modo ‘valet’ que permite establecer un PIN de cuatro dígitos -como en las pantallas de muchos móviles- para que sólo puedas acceder a sus funciones después de introducir ese código.

Como vehículo conectado, dispone entre los ajustes la posibilidad de tener activadas las actualizaciones automáticas del sistema, aunque también las puedes buscar manualmente en cualquier momento. Es aconsejable hacerlo porque, como explica la pantalla informativa -y al igual que harías en otro tipo de dispositivos, como el móvil o un ordenador-, aparte de que se te descarguen mejoras en el funcionamiento del sistema, tambien recibirás “actualizaciones de seguridad del sistema”.

El sistema multimedia del ford es uno de los más completos e interesantes; por lo tanto, se merecería una pantalla de mayor tamaño. Seguro que ford ya está en ello.

En definitiva, el sistema cumple de sobra en cuanto a funciones… pero la pantalla puede mejorar. En realidad, ya estamos viendo de lo que es capaz Ford en modelos ccomo el Mustang Mach-E, el Bronco -que no se va a vender en España- o el Evos -al que todos consideran el sucesor del Mondeo-.

El problema es que dicha pantalla, o más bien el procesador que la mueve, resulta algo lento, algo que se aprecia cuando la tocas para desplazarte sobre los mapas del navegador o intentar hacer zoom… e, incluso, por el lapso que a veces transcurre desde que tocas en algún icono y se ejecuta la acción. ¿Cosas que nos han gustado? Aunque cada función tiene su propia pantalla, puedes elegir combinar varias informaciones al mismo tiempo, de manera que, por ejemplo, estés viendo una versión reducida del mapa del navegador junto con la telefonía. También la ubicación elevada de la pantalla permite su manejo más fácilmente.

Y, por supuesto, también es un puntazo a su favor la app Ford Pass, de la ya que hemos hablado en reiteradas ocasiones y que seguramente sea la mejor del mercado por la relación entre lo que cuesta -en realidad, nada: es gratis y, de momento, para siempre- y todo lo que puedes hacer con ella.

Y por último… una de asistentes

Si quieres conocer algo más sobre todos los asistentes que lleva un modelo como éste, ver una pequeña explicación o desconectarlos de manera individual, puedes hacerlo desde el sistema multimedia, accediendo a ‘ajustes’ y luego a ‘asistencia al conductor’. Antes de nada, hay que decir que para comprobar de qué es capaz este modelo, lo primero que debes hacer es pagar los 1.182 euros del paquete Tech.

Puede que parezca una cantidad elevada, pero es que incluye prácticamente todo lo que puede llevar un modelo como éste… y es lo mismo que Ford pide por el techo panorámico, así que nosotros no tenemos ninguna duda de en cuál invertir el dinero. Sobre todo si, como vamos a comprobar, las ayudas principales hacen tan bien su trabajo.

Siempre solemos hablar, ante todo, de dos asistentes; nos centramos mucho en ellos porque ver su evolución será lo mismo que ver cómo poco a poco va llegando la conducción completamente autónoma a los coches. De momento, ya tenemos un aperitivo de lo que son capaces de hacer; nos referimos a la conjunción del control de velocidad activo -ACC- con función de parada y arranque en caso de encontrarse el coche con una retención, y al dispositivo de mantenimiento y centrado continuo dentro del carril.

Este sistema ya no sólo evita que te puedas salir de ese carril por el que circula, sino que procura llevarte por su parte más centrada, de tal manera que percibes en el volante que sus intervenciones son continuas. En todo caso, ambos sistemas puedes desconectarlos cuando consideres necesario.

Las ayudas del Ford nos han gustado porque, como suele pasar con la práctica totalidad de estos sistemas, hacen bien su trabajo… y esto empieza a ser algo que se da por descontando. Además, en cuanto te subes al coche y sales a una autovía o autopista, muy pronto sabes cómo se activan las ayudas, de manera que todo resulta bastante intuitivo. De hecho, basta con que eches un vistazo a los botones del lado izquierdo del volante, pues ahí se agrupa el mando que activa el sistema de mantenimiento de carril -con un solo toque-, el que activa el control de velocidad, el que fija el ritmo al que quieres ir o el que amplía o disminuye la distancia que quieres dejar respecto al vehículo que te precede.

Cuando decimos que hace bien su trabajo nos referimos, sobre todo, la suavidad. Aunque no está pensado para eso y siempre debes mantener las manos en el volante, es de esos modelos que puede ‘encargarse’ de todo, con ligeras correcciones en la dirección -unas correcciones que, por cierto, también puede aplicar basándose en la información que recibe del sistema de presencia de obstáculos en el ángulo muerto de los retrovisores- durante periodos de hasta 10-15 segundos y también la capacidad de llegar a detenerse y re-arrancar de manera automática -esto último siempre que la parada no exceda de más de tres segundos; de ser así, tienes que pulsar uno de los mandos del lado izquiero del volante o bien presionar ligeramente el pedal del acelerador-.

Puede hacerlo, además, siguiendo al vehículo que le precede, es decir, lo que se conoce como asistente de conducción en atascos, lo que ya implica un nivel 2 de conducción autónoma. Sólo por la gran cantidad de trabajo que elimina el contar con esa tecnología en un coche hace que merezca la pena pagar por ella; incluso, el control de velocidad tiene en cuenta las señales de tráfico de la zona por la que circules para adecuar el ritmo.

Por cierto, que todo el funcionamiento de las ayudas a la conducción aparecen de forma visual en la instrumentación… pero también en el dispositivo HUD, que proyecta datos en una segunda pantalla abatible situada en la zona del parabrisas. Una tecnología que, por cierto, ha sid el Kuga el primer Ford en estrenar.

En conclusión, el Kuga híbrido, siendo de las últimas opciones en llegar, se convierte en una de las más interesantes. Conserva las virtudes clásicas en los Ford de los últimos años, como sus excelentes cualidades dinámicas -el bastidor es magnífico- y su precio de adquisición razonable… pero añade un muy buen nivel tecnológico.

DISPOSITIVOCUÁNTO CUESTA QUÉ TAL FUNCIONA¿DEBES PAGAR POR ÉL?
Pack safety*1.250€Excelente
Alarma332€Bien
nevera del Mazda CX-3Nevera120€Muy bienTÚ DECIDES
Luz ambiental174€BienNO
navegador Mazda cx-3Navegador495€BienTÚ DECIDES
*Engloba control de velocidad activo, la frenada de emergência en caso de posible riesgo de accidente, los faros de leds adaptativos, el detector de obstáculos en el ángulo muerto, el detector de tráfico trasero, el detector de fatiga y la cámara 360º.

VALORACIONES
Conectividad
8.5
Asistentes a la conducción
9
Tecnología de confort
7.5
Tecnologías de entretenimiento
8
App
9
Llevo años dedicándome al mundo del motor; porque me gusta, porque es el único que he practicado y porque es un sector que no deja de evolucionar. Me gusta buscar la noticia -a veces es ella que me encuentra-, soy cotilla por naturaleza y creo que la exclusiva la puedes hallar muchas veces en el sitio más inesperado.
  1. Excelente artículo. Se agradece la originalidad en un mundo en el que todos los medios se dedican simplemente a replicar las notas de prensa o a plagiar sin descaro los artículos ya publicados por otros blogs.
    Este artículo ni repite despiadadamente lo que otras decenas de blogs ya han escrito sobre el kuga, ni cae en los tópicos repetitivos de todos los blogs de motor. El autor ha probado el coche, ha dado su opinión, y ha aportado datos que otros blogs ignoran, qué gusto da.
    Por cierto, qué harto estoy de que el único criterio de calidad que usen en casi todos los blogs de motor sea que si hay negro piano o no, o si los plástiquitos son blandos o duros. Este artículo ha aportado muchos otros criterios, como la ergonomía de las teclas, la sensación al entrar al habitáculo, la suavidad al arrancar el coche….
    En fin, enhorabuena por el artículo y a seguir así.

    • Hola JPD, gracias por tus amables palabras, lo cierto es que no sabemos bien qué responder, salvo mostrarte nuestro más sincero agradecimiento. Lo que mencionas y tan bien has expresado era nuestro objetivo desde el primer día… y resulta complicado, lo estamos comprobando. Sabemos que hay mucha competencia y muy buena, sabemos que hacerse un hueco y ‘gustar’ tanto al público como al logaritmo de Google es casi un milagro. Nosotros vamos a seguir luchando por hacerlo realidad y te aseguramos que palabras como las tuyas nos emocionan, porque sabemos que lo que contamos no queda en el vacío, sino que hay personas que lo leen y están dispuestas a compartir su opinión con nosotros. Un abrazo y, de nuevo, gracias por todo.

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