Prueba a fondo

Ford Focus ST Line

El compacto del óvalo azul se renueva por completo, manteniendo su calidad de construcción y su habitual buen caminar. Pero ¿qué ha ocurrido con su tecnología?

Imagen tres cuartos frontal del Ford Focus ST Line

Qué debes saber del Ford Focus ST Line:

Que es la cuarta generación del superventas de Ford, cuya estética rompe en buena parte con los anteriores. Y es que su diseño dice adiós a rasgos muy característicos como la tercera ventanilla lateral, que venía respetándose hasta ahora. Presentado en abril de 2018, lleva poco más de un año en el mercado, por lo que es demasiado pronto para calificar su éxito comercial.

Que la unidad de pruebas que ves en las imágenes equipa el nuevo motor Ecoboost 1.5 gasolina, aquí presente en su version de 150 CV. A pesar de que existe una variante con más potencia -180 CV-, exhuda deportividad a raudales. Ello nos lleva a recomendarlo encarecidamente si, además de tecnología, buscas sensaciones…

Que puede ser muy tecnológico si lo equipas adecuadamente. El acabado ST Line es uno de los más flexibles dentro de la gama. De serie cuenta ya con control de crucero, limitador de velocidad, llave ‘manos libres’ o faros antiniebla en Led con función ‘cornering’. Pero, con la hoja de las opciones, la cosa se pone interesante: Head-Up Display, asistente de carril, Park Assist, equipo de audio Bang & Olufsen… En total, uno que incorpore todo -como era el caso de nuestra unidad- se queda en una tarifa de 33.270€, sin contar las sustanciales promociones de la marca.

«El Focus de cuarta generación no tiene absolutamente nada que envidiar a sus oponentes. Ni en materia de asistentes ni, por asomo, en conectividad y multimedia».

En 1998, y a punto de entrar en el siglo XXI, Ford tomó una decisión eminentemente rupturista en su oferta de compactos. Había, con ello, sellado la ‘muerte’ del Escort, un modelo que representó el culmen de la adaptación de la firma a los gustos europeos. Pero aquella plataforma tenía un grave problema: no podía sacársele más partido. Así que los del óvalo lo sustituyeron por un concepto radicalmente distinto. Era el nacimiento del Focus el cual, a partir de entonces, escribiría su propia leyenda.

En este 2019 veintiún años le contemplan, llenos de éxitos tanto en los escaparates… como en los tramos, tal y como atestiguan sus triunfos en el Mundial de Rallys. Y esta nueva iteración que analizamos vuelve, de alguna manera, a marcar un punto y aparte con respecto a sus antecesores.

Imagen tres cuartos posterior del Ford Focus ST Line

Eso sí, no ha perdido su seña fundamental: sus excelentes cualidades dinámicas, de las cuales dejamos aquí constancia. Pero, en un momento como éste, en que las votaciones al Coche del Año se deciden por la tecnología… ¿Qué tal va en este último campo?

Así en la carretera… como en la autopista

Respondiendo de manera breve a la pregunta anterior: muy bien. El Focus de cuarta generación no tiene absolutamente nada que envidiar a sus oponentes. Ni en materia de asistentes ni, por asomo, en conectividad y multimedia. Incluso, en algunos capítulos muy importantes -si pensamos en el futuro de los vehículos autónomos- se encuentra bastante por delante de lo que esperábamos antes de recogerlo.

Adentrándonos ya en las ayudas a la conducción, nos encontramos con un control de crucero inteligente que opera con mucha suavidad. La función Stop & Go -disponible con la transmisión automática- relanza sola el coche si el frente se despeja en menos de 3 segundos, al igual que sucede en modelos ‘premium’ como el DS 7 Crossback. Por su parte, el limitador de velocidad tiene también su propio ‘cerebro’, y puede adaptar su programación al límite de la vía.

Detalle del volante en el Ford Focus ST Line

¿Cómo lo hace? Con la información que recibe del lector de señales de tráfico. Este sistema, que tiende a pasarse por alto por estar muy extendido, nos reveló una de las mayores sorpresas que escondía el Focus. Y no sólo porque es capaz de leer cualquier señal de velocidad -incluso las ‘de obra’ que apenas se alzan unos palmos sobre el suelo-, sino porque añade una función que la marca denomina ‘alerta de camino equivocado’. Ésta detecta e interpreta las señales de prohibición de entrada, utilizando como contraste los datos de geolocalización del navegador para, al final, advertirte -por ejemplo- de que estás circulando en sentido contrario.

Otra gran sorpresa reside en los asistentes de centrado y mantenimiento de carril, quizá los mejores de todo el coche. El proceso comienza en la cámara frontal del parabrisas, que lee rápidamente las líneas sobre el asfalto, y no las pierde: ni con el Sol de cara, ni aunque estén degradadas… Si existen, las detecta.

Cuando pasa a controlar la dirección para mantener el centro, lo hace con sutilidad y precisión, casi sin que te des cuenta de que ‘esta ahí’. En nuestra opinión, ello convierte a este Focus en un coche altamente autónomo -casi un nivel 2 SAE- en los trayectos por autopista. Eso sí, el mecanismo de seguridad del volante -encargado de que no sueltes las manos del mismo- es fácil de ‘engañar’. Sólo hay que mantener los dedos en los espacios dedicados a los pulgares.

Como complemento del anterior, se agradece que la ayuda al cambio involuntario sea altamente configurable, pudiendo elegir entre los modos de ‘alerta’, ‘ayuda’ y ‘ayuda y alerta’. Estos ofrecen varias opciones de aviso, desde una corrección automática en el volante hasta una simple vibración para que no te despistes.

Panel de instrumentos del Ford Focus ST Line

Un extra que, sin duda, ya se está volviendo indispensable en los automóviles es el detector de ángulo muerto. En este modelo funciona adecuadamente aunque, como ya hemos visto en varios coches, le cuesta detectar las motocicletas si éstas pasan muy cerca del lateral.

En otro orden de cosas, este ST Line es muy ‘temperamental’ en su filosofía… pero no es inflexible. Digamos que, gracias a los modos de conducción, podemos domar en buena parte su carácter. Dejando a un lado el ‘Normal’ tienes otros como el ‘Confort’, que atenúa bastante la respuesta del acelerador. Da la impresión de ser el mejor para afrontar un viaje inesperado.

Para los consumos tienes el ‘Eco’, pero -quizá por el hecho de que el Ecoboost juega bastante con la desconexión de cilindros- el comportamiento del propulsor se vuelve demasiado perezoso. Por ello, el ‘Eco-Confort’ es el equilibrio ideal si te apetece salir del ‘Sport’ y tomarte un descanso.

Detalle del selector de la transmisión automática en el Ford Focus ST Line

Todos ellos sacan el máximo partido de la caja automática con 8 velocidades -novedad en Ford-, que funciona con gran eficacia. El mando giratorio que la controla -en combinación con las levas del volante- es muy seguro. Hace falta tener el freno pisado para manipularlo, y da una agradable sensación de robustez. Sólo le faltaría un detalle -que sí encontramos en el Toyota C-HRpara ser perfecto: que el freno de estacionamiento eléctrico se activara al seleccionar la posición ‘P’.

De vuelta a la ciudad

En el Focus, bajar la velocidad no significa bajar la guardia. Independientemente de a qué hora entres en la gran urbe, este modelo te ofrece sistemas para ‘sobrevivir’ a la faceta más tediosa de la conducción. Empezando por su asistente precolisión, el cual posee un amplio espectro de funcionamiento. Al entrar en acción el frenado automático de emergencia -por ejemplo, cuando el coche que te precede frena en seco y no tienes mucho espacio-, el panel de instrumentos emite un fuerte pitido y un ‘resplandor’ de luz roja.

Interior del Ford Focus ST Line

Sus excelentes capacidades de prevención también se aprecian en el juego de sensores de aparcamiento. Nuestra unidad equipaba el esquema integral y pudimos comprobar que tiene un alcance increíble, siendo capaz de detectar la proximidad de bordillos muy bajos que -en condiciones normales- no llegarían a dañar la carrocería en caso de golpearlos. Y cuando necesites maniobrar marcha atrás, la alerta de tráfico cruzado posterior te avisará con tiempo si alguien se aproxima.

La cámara de visión trasera complementa magníficamente esta labor sensorial. La imagen es de buena calidad, y posee dos niveles de zoom que puedes intercambiar con un toque en la pantalla.

Detalle de botones en el Ford Focus ST Line

Si hemos de poner una nota negativa, ésta va para el aparcamiento automatizado, que encontramos poco preciso a la que el terreno se inclina ligeramente. Además, la obligación de desacoplar la transmisión -seleccionando la ‘N’- te deja demasiado a merced del criterio de la máquina, la cual se apresura algo más de lo que debería en realizar las maniobras.

Tras la estela de los mejores

El interior del Focus -muy bien rematado en este ST Line, y plagado de detalles en rojo- cumple con nota en cuanto al tacto y la ergonomía de sus mandos. Lo único que no termina de encajar es su panel de instrumentos, todavía basado en agujas que -al menos- son resultonas y no ‘cansan’ a la vista.

La minipantalla no da abasto con toda la información que puede llegar a manejar, y su manipulación se convierte en una fuente potencial de distracciones hasta que le coges el ‘truco’. Pide a gritos un ‘Digital Cockpit’ como el que podrá llevar el próximo Kuga, por lo que -suponemos- la marca no tardará en ofrecerlo también aquí.

Detalle del HUD del Ford Focus ST Line

De momento hemos podido ‘abrir boca’ con el Head-Up Display, la última de las gratas sorpresas. La calidad de imagen sólo puede calificarse como excelente, con unas grafías muy nítidas. Y -por medio del menú correspondiente- es de los más ajustables que hemos visto hasta ahora tanto en posición, como en tamaño o intensidad lumínica.

Hemos dejado para el final el sistema multimedia SYNC 3, ya que fue objeto en su día de una prueba más exhaustiva con el urbano Fiesta. En esta ocasión, nos limitaremos a confirmar sus buenas hechuras -en cuanto a tacto y agilidad de la pantalla-, y la aún mejor respuesta de funciones como el navegador, la telefonía ‘manos libres’ o el asistente vocal.

Pantalla WiFi del sistema SYNC 3 en el Ford Focus ST Line

De entre todas ellas destacamos la conectividad WiFi. Ésta se efectúa mediante un módem interno que proporciona conexión a Internet a un máximo de diez dispositivos simultáneamente. Pero con una condición bastante cibersegura: para poder acceder a ella, necesitas registrarte en la aplicación Ford Pass Connect. Ésta posee también un submenú propio en la pantalla, el cual te otorga la posibilidad de cambiar -y esconder- la contraseña de red, o de aceptar y rechazar cualquiera de los aparatos vinculados al ‘hotspot’.

VALORACIONES
CONECTIVIDAD
8.5
ASISTENTES A LA CONDUCCIÓN
9.5
TECNOLOGÍAS DE CONFORT
8
TECNOLOGÍAS DE ENTRETENIMIENTO
8
Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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