Prueba Hacker

Ford Focus: visión hacker de un ‘superventas’

El Focus es uno de los 'sospechosos habituales' entre los coches más vendidos, mes tras mes. ¿Qué ocurre cuando un experto como Enrique Serrano analiza sus principales sistemas?

Imagen de un Ford Focus ST Line azul

Es muy común, entre los círculos de aficionados a los coches, el considerar que los modelos actualmente a la venta ya son indistinguibles de una marca a otra. Pero nada más lejos de la realidad.

Si bien es cierto que el intenso tráfico de diseñadores entre fabricantes de principios de los 2000 -Walter da Silva o Luc Donckerwolke, por poner dos ejemplos- propició que muchos coches llegasen a compartir un elevado porcentaje de su estética, la personalidad intrínseca de cada uno pervive aún a día de hoy.

En el caso del Ford Focus, la suya es ser un ‘sospechoso habitual’: siempre en la escena del crimen… pero nunca condenado por él. No es el más bello… pero sus líneas son de las más apreciadas por el público. Otros rivales muestran mejor calidad en sus acabados… pero los suyos envejecen mejor. Constantemente, ocupa los primeros puestos en las listas de ventas…

Y ya, el remate: en 2019, la votación al Coche del Año estuvo fuertemente marcada por la tecnología. De hecho, el ganador casi unánime fue el eléctrico Jaguar i-Pace. Pero… ¿quién logró colarse entre los finalistas? Exacto: el Focus, cuyas tecnologías son de primera… pero no están tan a la vista como en otros.

Imagen tres cuartos frontal del Ford Focus ST Line

Definitivamente, este particular ‘Kaiser Sozë’ nos dejó gratamente sorprendidos en nuestra prueba a fondo, derribando cualquier idea preconcebida que pudiéramos tener sobre sus sistemas antes de recogerlo. Por ello, quisimos contar también con el punto de vista de Enrique Serrano -reconocido experto en IT y ciberseguridad-.

Casi un ‘premium’… en lo tecnológico

Desde el primer momento, el hacker coincidió con nosotros en que las tecnologías del Focus no tenían nada que envidiar a las de vehículos de gama superior. Uno de los puntos que más atrajo su atención fue el de la conectividad WiFi, gestionada a través de la aplicación Ford Pass Connect.

En el menú del sistema multimedia, se encuentran las opciones a este respecto. Para el experto, lo más interesante es que “es realmente el vehículo el que crea la red WiFi, y no nosotros quienes la creamos para que el vehículo se conecte, que suele ser lo habitual”.

Pantalla WiFi del sistema SYNC 3 en el Ford Focus ST Line

En su opinión, ello “nos da también unas opciones de seguridad bastante interesantes, que no hemos visto en otros vehículos. En este caso, se puede cambiar la contraseña de la red, y también gestionar los dispositivos conectados. Y podríamos ver cuáles están conectados y cuáles podríamos bloquear”. Y a esto último, añade: “Incluso podríamos restringir el acceso a esta red para un dispositivo desconocido, o que creamos que nos está atacando por nuestra red local”.

Por último dicha aplicación, como destaca el hacker, también puede “abrir el coche de manera remota. Algo que realmente es muy cómodo pero, como siempre, tiene sus aspectos de seguridad”. Por ello, Serrano aconseja: “Es muy importante mantener las aplicaciones del móvil seguras, y -teniendo el vehículo y la aplicación vinculadas- saber muy bien quién coge nuestro teléfono”.

Ampliando la vista al propio SYNC 3 -contenedor de éstas y otras funciones-, Enrique Serrano encontró “poco intuitiva” la barra de menú en la parte inferior de la pantalla. A su juicio, “echo de menos la típica interacción de los teléfonos móviles, a la cual nos dirigimos cada vez más. Con diferentes iconos [para cada función] en lugar de una línea la cual, a veces, hace poco intuitiva la selección”.

Más autónomo de lo que aparenta

En el capítulo de las ayudas a la conducción, el asistente de mantenimiento de carril fue el que más sorprendió a Enrique Serrano. Aquí, este sistema funciona de una manera muy similar a la de un vehículo semiautónomo: su cámara frontal -tremendamente precisa- determina el centro del carril, y acopla al mismo la trazada.

En su opinión, “este coche es prácticamente autónomo. Si no fuera porque nos pide sujetar el volante, realmente podríamos ir tranquilamente contemplando la carretera. Gira perfectamente en las curvas, guarda la distancia con el vehículo de delante, frena, acelera… de manera totalmente autónoma. Una barbaridad”.

Imagen posterior de un Ford Focus ST Line

Y, para terminar, el hacker nos explicó una curiosidad que descubrió en la cámara de visión trasera: “Nos permite, incluso, interactuar con la pantalla. De tal manera que podemos hacer zoom -para visualizar más de cerca los objetos de la parte inferior- o quitar la opción de ‘gran angular’ y dejar una perspectiva más cerrada”.

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